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Pst, aquí – llamó el hombre disimulado entre las
sombras - ¿Las has conseguido? –
- Me extraña, dijo la araña… - contestó el interpelado, al tiempo que mostraba las llaves que había ido a buscar.
- Eres un genio compañero – exclamó el otro, tomando las llaves y abriendo la puerta ante la cual estaba.
Los dos hombres ingresaron con cautela y reverente temor.
- Esta todo igual… -
- ¿No era que habían convertido el edificio en un Airbnb? –
- Si, como casi todo el centro de Madrid… – y, ante la mirada de asombro de Alonso, Pacino completo la frase – pero, al cruzar la puerta entramos en el viejo ministerio –
- Amelia tenía razón, hay algo que es mágico en este lugar – acepto Alonso.
Pacino no podía dar crédito a lo que oía, ¿Mágico? Decía. Pues, ya era hora que se diera cuenta.
- Vamos, vamos no perdamos tiempo – E indicando a las escaleras – es por allí. –
Con cuidado, en la semi penumbra bajaron esos escalones que tantas veces habían recorrido, hasta llegar a la puerta que buscaban. Luego de persignarse, Alonso la abrió y los dos entraron al Madrid de principios de la década del 2010.
Unos 10 años después, en un lugar indeterminado, no muy lejos de allí, se llevaba a cabo una reunión secreta, digna de una misteriosa cofradía, a la que solo asistía un selecto grupo de invitados.
- ¿Ya estamos todos? –
- No, no, aun faltan Alonso y Pacino, que ya deberían estar acá hace rato –
- Espero que no les haya pasado nada – temió Angustias.
- Miren ahí llega Javier –
El grueso de la gente se dirigió hacia el recién llegado, uno de los agasajados de aquella reunión.
- …No es para tanto, yo no hice nada…- decía el pobre, deslindando responsabilidades mientras las manos de todos pugnaban por palmearlo, en sincero homenaje.
- Mira, mira, ahí están, por fin llegaron – dijo Irene emocionada.
- ¡Y lo han conseguido! –
Los tres hombres recién llegados caminaron hacia donde estaba Javier. Al poco de verlos los presentes se fueron apartando, formando un callejón por el cual caminaron en medio de un silencio reverente.
- ¿Qué pasa aquí? – preguntó asombrado el homenajeado al tomar conciencia de lo que sucedía – Esto no puede ser, ¡con estas cosas no se juega…! - protestó mientras se fundía en un abrazo con el recién llegado.
Un cerrado aplauso trono en el salón rompiendo la formalidad del momento.
- Lo has logrado Javier, te felicito hermano – dijo Pablo.
- Nada hubiese sido posible sin ti… y todos estos amigos – aclaró haciendo un gesto abarcativo de todos los presentes.
Y Ambos estrecharon efusivamente todas las manos que se le tendían…
- Linda troupe … – sonrió Pablo
- Y no son todos – Aclaró Salvador, indicando a la pantalla
- Miren, miren, ahí están los otros agentes, distribuidos por todo el mundo, todos seguidores desde hace años –
- A ver, agentes, saluden, ¿Desde donde están participando? – Pidió (¿ordenó?) Ernesto, con una tablet en las manos.
- Solo falta el que tiene que autorizar la temporada que todos esperamos… - dijo alguien del montón.
- No, no, nada de eso, para mí ya ha sido suficiente – se atajo Javier.
Enfriando algo la alegría que había ganado la reunión, mientras Velázquez, siempre atento, paleta en mano, trazaba sobre un lienzo las líneas que inmortalizarían aquella reunión.
- ¿Qué ha dicho el jefe? – preguntó don Miguel (Cervantes) que había estado algo distraído atacando unas tapas…
- Nada, nada, es que esta algo cansado, pero… nunca se sabe “El Ministerio es Mágico” – rió Pacino.
- Bueno, bueno, a buena hora este se da cuenta este de que el ministerio es mágico – Se sorprendió Alonso, mientras cambia impresiones con Julián…
© Omar R. La Rosa
Córdoba – Argentina
#MdT10
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