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martes, 8 de septiembre de 2026

Operación Reloj, presentado por el avatar del autor

 





En amazon, ebook, tapa blanda

Operación Reloj es una novela de aventuras no muy larga, con algo de ciencia y mucho de ficción. En ella se relatan los hechos y “no hechos” acontecidos a un profesor de física de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), a principios del siglo XX, que sin quererlo se ve inmerso en una trama de espías y conspiradores internacionales, intertemporales e interdimencionales, donde encontrara cosas no buscadas y perderá cosas encontradas. Donde los acontecimientos del comienzo de la I.G.M y las acciones bélicas que, como parte de la misma acaecieron en el sur del mundo, sirven de telón de fondo al desarrollo de la historia, aunque muchas veces ocupen los primeros planos. Donde se habla del amor en forma implícita aunque marca una clara línea en el relato. Donde también se habla del tiempo, sin casi mencionarlo y de relojes sin que exista ninguno en la trama. El relato comienza a un ritmo moderado que se va incrementando con el paso de los capítulos, llevándonos desde la tranquila ciudad de Córdoba, de principio del 900 hasta las frías soledades que son el telón de fondo de la batalla de Malvinas, en diciembre de 1914, todo en una alocada carrera por alcanzar un misterioso invento, (pretendido por británicos, alemanes, norteamericanos y algunos extraños no del todo identificados) y a la mujer que lo lleva. Todos los personajes mencionados en este relato viven exclusivamente en la imaginación del autor y cualquier coincidencia con personas reales es simplemente eso. Si bien lo hechos históricos que se cuentan, como las personas que intervinieron en ellos, son reales, dado que los personajes son inventados, jamás interactuaron con ellos y todos los diálogos y acciones en común que se relatan son solo fantasía…o al menos eso se supone.



domingo, 30 de abril de 2023

2x4 una danza de valientes

 

El 1º de Mayo, mientras en todo el mundo (salvo en yanquilandia) se conmemora el día del trabajador, en el relato de la semana queremos recordar el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina.

A la memoria de aquellos héroes, hombres con sangre en las venas.

 2x4

Las acompasadas notas, en ritmo de 2 x 4, inundaban el lugar.

El rugir de los motores rasgaba el frio cielo de Malvinas.

En el centro, en una improvisada pista los cuerpos de los dos bailarines se entrelazaban en un danzante combate.

Los dos cazas hacían maniobras evasivas y de ataque, enfrascados en la mortal danza del combate.

No se conocían pero el destino los había juntado allí, en ese lugar y hora.

Uno de los danzantes era de ahí no más, estaba en su casa, el otro venia de muy lejos, del otro lado del mundo.

Jamás se habían visto, pero sabían exactamente que se esperaba de ellos.

Uno venia por la paga, el otro por amor.

La orquesta seguía con su lastimoso desgranar tanguero, mientras las manos de él rodeaban la cintura de ella, atrayéndola.

Mientras uno de los caza hacia una cabriola quedando con el sol a sus espaldas, cegando momentáneamente a su oponente.

En el siguiente vuelco sus labios quedaron enfrentados, solo basto la decisión de uno de los dos para sellar el beso que los uniría para siempre.

Recordando el cálido cuerpo femenino, solo le basto la decisión a uno de los dos para que los cañones del 12 besaran al oponente, precipitándolo hacia él, sellando el destino de los dos.

Las frías aguas del Atlántico sur los acogieron apagando el fuego que los envolvía.

El frio aire del invierno no había podido apagar el fuego de los danzantes.

Los sonidos del combate continuaron aun desaparecidos los contendientes.

Las notas del tango continuaron aun desaparecidos los danzantes.


(c) Omar R. La Rosa

Córdoba - Argentina 

30/4/23


miércoles, 1 de abril de 2020

Como todos los días


Como todos los días

Como todos los días, ahí parado estoico frente al mar, el farero cumplía su rito ancestral de mantener viva la llama que evitaba los naufragios.
Como todos los días, aunque ya no hiciera falta, subía los interminables escalones hasta la punta del faro y controlaba que la antorcha funcionara como era debido, que su luz saliera límpida y prístina, manteniendo vivo el recuerdo de los peligros que acechan a quien vive en la oscuridad.
Como todos los días, con infinito amor y paciencia limpiaba la suciedad que se iba acumulando.
Como todos los días, consciente de que poco a poco perdía la batalla contra la corrupción y el olvido, hacia su mejor esfuerzo para que la memoria no se perdiera.
Como todos los días contemplaba como la soledad le ganaba, como sus compañeros se iban yendo y como el enemigo, siempre presente, hacia lo imposible para que no tuviera reemplazos.
Como todos los días pasaba un largo rato apoyado contra la pared del edificio, oteando el horizonte, viendo en su interior los aviones que salían rumbo a las islas, contando los que partían y contando los que volvían, que siempre eran menos.
Como todos los días veía a los soldados embarcando hacia las islas, y como todo los días esperaba ansioso su regreso, no el de los que ya habían vuelto si no el de los que aun permanecían allí.
Como todos los días…manteniendo viva la luz de la memoria, esperando, mientras la llama de la vida se mantuviera encendida en su corazón.

En honor y memoria de los héroes de Malvinas.
Omar R. La Rosa
Córdoba - Argentina
– 2 de Abril de 2020



martes, 26 de marzo de 2019

CQ Malvinas


CQ Malvinas

La tormenta fue entrando lentamente, proveniente del sur, como todas las tormentas de la región.
Primero fueron unas lejanas luces entre las nubes, luego, conforme se acerco, fue posible ver claramente los rayos y relámpagos que saltaban de nube en nube como niños jugando y por último, antes de empezar a caer las primeras gotas, se hicieron oír los truenos, con toda su fanfarria, como gritándole a todos los seres vivos que ya estaban allí. Esto fue la señal para desconectar las antenas.
Esto era imprescindible, porque, como es sabido, las antenas son antenas en los dos sentidos, tanto emiten como atraen y que 18.000 voltios entren por una de ellas no es para nada agradable. Suele ser un “incidente” costoso en equipos y otros daños materiales, cuando no peligro para quien este cerca en el momento que el rayo caiga.
Por eso, cuando las primeras gotas cayeron y era patente que la tormenta ya estaba encima fue apagando uno a uno los equipos de radio y la computadora, desconectándolos, para evitar problemas.
Estaba desconectando el equipo de BLU cuando entro la llamada,
-          CQ, CQ, CQ  la banda de ….(ruido de estática)…esta es LU (más estática) en llamada de emergencia, repito LU(ruido de estática) en llamada de emergencia, ¡algún colega que nos responda por favor, no sé cuanto (ruido de estática)…en el aire…-
-          CQ CQ C(ruido de estática)…emergencia….por favor….-
Un llamado de emergencia es algo que no se puede desconocer, no hay radioaficionado en el mundo que no lo atienda, y el no era la excepción.
-          Atento LU interrogado, interrogado, interrogado, esta es LU – roummm, el trueno rugió, la tormenta ya había llegado- respondiendo al llamado- silencio de radio solo el chasquido de la estática, nada más
-          Atento al colega, esta es LU – otro trueno rugió y las gotas comenzaron a golpear la ventana, como llamándole la atención, era peligroso seguir conectado –
-          Nos están atacando, hay varios heridos, cada vez quedamos menos –  la estática volvió a adueñarse del éter. En vano contuvo la respiración, tratando de escuchar algo, la actividad eléctrica atmosférica era muy intensa y el ruido lo tapaba todo.
-          Repito, necesitamos ayuda, - ruido - no podremos resistir mucho más- ruido -
-          Atento colega, acá LU – otro trueno – respondiendo, ¿Dónde se encuentran?¿cual es su QTH?¿quién los está atacando?¿Qué pasa?- grito, como si al hacerlo le diera más potencia al equipo, al tiempo que trataba de marcar el n° de emergencia en el celular.
-          Al colega que responde, gracias a Dios amigo, acá estamos en – estática- el ataque empezó hace unas 10 hs, ya no nos queda otro medio de comunicación, solo esta  radio – estática nuevamente – necesitamos refuerzos, hombres y armas – otro trueno, este muy fuerte, seguramente un rayo cayendo cerca y corte de luz.
Pero ahí no más regreso la energía y la radio volvió a emitir sonidos….- Ahora nos están cañoneando nuevamente – y se escucho un fuerte estruendo de fondo, pero no era estática, la bomba debió de haber estallado cerca del puesto de radio – Aguzo el oído, nada, por un instante temió por la vida del operador ….- Guau, esa cayó cerca – se escucho por el parlante, al tiempo que una fuerte luz azulada inundo el taller, penetrando por la ventana, cuando un nuevo rayo rasgo el cielo. La tormenta era realmente mala, asustaba, las nubes, muy bajas, eran de un color gris verdoso, señal casi segura de que habría piedra al caer, y así fue, tras el relámpago se desato una fuerte granizada……tenía que desconectar las antenas antes de que fuera demasiado tarde.
-           Repita su QTH por favor ¿Dónde están?, ¿cuántos son?- pidió
-          Estamos en bahía…estática….a 1000 metros de la costa, en el puesto gama – y otra explosión se escucho en el fondo – no sé cuánto tiempo más podremos mantener la posición.
Otro trueno y nuevo corte de luz. Esta vez no volvió, pero el sistema de baterías funciono automáticamente y la comunicación se restableció, justo para escuchar – estamos evacuando, repito, estamos evacuando la posición, acabamos de ver a los primeros infantes enemigos comenzando a trepar hacia acá, no podemos hacer nada más (estática) el teniente a ordenado  evacuar (otra vez la estática) – silencio ….. nada, no se escucho más….se deberían de haber desplazado… Se mantendría QAP a la escucha unos minutos más por las dudas, mientras empezó a pensar ¿Qué era eso? ¿Quién habría estado transmitiendo?¿cómo podía ser una emergencia de guerra? Que se supiera hacia más de 30 años que no peleaban con nadie…..
Empezó a pensar que todo había sido una broma de mal gusto. A fuera seguía cayendo mucha agua, aunque, por suerte ya sin piedra. La tormenta no parecía pasar y él seguía con las antenas conectadas. Estiro la mano hacia la llave maestra y, en el preciso momento que la iba a desconectar, la radio volvió a emitir…..- Vamos carajo, esos son los nuestros (estática nuevamente) ¡que huevos  Señor!, salieron de entre las olas y le están dando una paliza a los piratas (estática) por lo menos una fragata en llamas (mas estática) - ¿Piratas?¿Fragatas?, Otro trueno hizo temblar los vidrios, varias chispas saltaron cerca y el roe se fue a las nubes pero ni pensar en desconectarse ahora – Evacuamos lo mismo, nos ordenan desplazar, los A4 ya van de vuelta al continente y en cualquier momento los infantes pueden volver a atacar (estática)….-
No podía entender lo que pasaba, era como que estaba tomando una comunicación de la guerra de Malvinas….de 1982!!!!
Un nuevo rayo hizo saltar los fusibles, el equipo de emergencia se apago, no quedaba más energía para seguir, termino de desconectar la antena y movió su mano hacia el interruptor de la alimentación del equipo….para comprobar que ya estaba apagado…era una de las primeras cosas que había hecho.

Córdoba – Argentina
2 de Abril 2017

Omar R. La Rosa
El Escribiente
@ytusarg



lunes, 30 de abril de 2018

1 de Mayo

1 de Mayo 1982

-        Así fue esa mañana, una mañana gris y destemplada, como esta. – comenzó el relato mientras se cebaba el primer mate.

A su alrededor todos se acomodaron, dispuestos a escucharlo. El viejo estaba algo “pirado” pero contaba historias interesantes, de esas que no se encuentran en los libros ni te enseñan en la escuela.

-        El viento, como de costumbre, soplaba del oeste, haciendo que el frio penetrara la ropa helando todo. – reflexionó, para agregar luego

-        Nosotros estábamos ahí, resguardándonos detrás de una estiba de contenedores, calentando agua con un calentador que hacíamos funcionar con JP1, el “querosene” que usaban los Atar - aclaró para los que lo ignoraban.

-        El mate con grapa y la conversación amena ayudaban a sobre llevar la tensión del momento. -

      Usualmente ese día todos habrían estado preparándose para el locro del 1º de mayo, pero ese año no sería así. Aunque seguro el rancho seria locro, no era lo mismo estar en casa o en la base que allí, en la trinchera.

-          Deja que lleguen no más, ya van a ver lo que les espera a los piratas – sentencio el cabo Ramirez mientras chupaba la bombilla.

-          Les vamos a hacer arrepentirse de haber hecho el viaje – apoyo el cabo Lopez, con una seguridad más propia de un veterano que del novicio que era

-          Ya veremos – fue el lacónico comentario del suboficial Peretti, evitando entrar en detalle para no transmitir su desanimo.

Él sí era un veterano, había participado en misiones de la ONU y sabia lo que eran las balas silbando cerca.

-        Por supuesto el ánimo no decayó, éramos todos jóvenes y la guerra se nos antojaba como algo heroico digno de ser vivido. Después de un rato, con ya casi una pava cebada, todos estábamos “algo más alegres”, incluso el Peretti. Fue ahí que apareció el capitán Fernández -

-        Cuando lo vimos entrar todos nos cuadramos, no porque fuera necesario, si no porque le teníamos mucho respeto. Esto lo incomodaba y normalmente hacia alguna chanza que aflojaba el protocolo…pero esa mañana no fue así.

Uno de los muchachos le ofreció un mate, olvidando que el agua tenía un importante contenido alcohólico.

Yo pensé que salíamos todos presos, pero no, al contrario Fernández sorbió el liquido con fuerza y, aunque no pudo ignorar que el mate estaba “cargado” no se enojo ni nos recombino, antes bien apreció la bebida, y pidió otro, “para no irse rengo”, aclaró. Luego nos pidió que preparáramos los Mirage, la flota de su majestad había llegado y era necesario darle la “bienvenida”.- trato de bromear

Llegado este punto hizo una pausa, y luego siguió.

-        Si bien todos esperábamos eso, en realidad no pensábamos en serio que llegaría el momento. Pero, una vez llegado nos convertimos en los profesionales que se supone éramos. Casi sin ordenes cada uno fue a hacer su trabajo, el encargado del combustible a controlar los tanques, que junto con los auxiliares, apenas permitían llegar a las islas para combatir 5 minutos y dar la vuelta, antes de que se acabara su contenido y el avión cayera. –

-        ¿Y porque no reabastecían en vuelo? - preguntó imprudentemente un nuevo.

Un codazo conveniente asestado por un compañero le hizo comprender lo improcedente de su interrupción

-        Pues porque nuestros Mirage no tenían esa posibilidad – contestó el viejo sin parecer molestarse por la falta de conocimientos del joven.

-        Como sea, cada uno en lo suyo, se cargaron las bombas, se chequearon los circuitos y se dejo todo listo.  Cuando el capitán volvió, al cabo de 15 minutos, lo hizo con los otros pilotos que formarían la escuadrilla.

      Luego de persignarse subieron cada uno a su avión y desde tierra les dimos soporte para ponerlos en marcha. El rugir de los motores es algo sobrecogedor, no hay quien pueda permanecer impasible ante ellos.

      Lentamente se encaminaron hacia a la cabecera de pista. Una vez allí dieron potencia, soltaron frenos y salieron disparados como dardos incandescentes.

      Rápidamente tomaron altura, pero no mucha, no volarían alto, antes bien todo lo contrario.

      Desde el taller de electrónica, mientras no se impuso el silencio de radio, seguimos su avance. Luego solo estática e incertidumbre.

      Al lado de la radio, cronómetros en mano, calculábamos por donde andarían. Sabíamos que no pasaría mucho tiempo, el combate tenía que empezar pronto o no se daría.

      Y no nos equivocábamos, pasada menos de una hora se escucho un grito rasgando la estática

      ¡Proa arriba! ¡Ahí están los hijos de puta! Grito uno ¡Viva la Patria carajo! grito otro. Nada nos costó imaginar que nuestros pilotos acababan de encontrar la flota y el combate empezaba. 

      Ya era casi noche cuando empezaron a volver.

      Con ansiedad contábamos los aterrizajes…uno, dos…..luego otro y….nada más.

     Los pilotos que llegaron compartieron unos minutos con nosotros, contando cada uno su primera experiencia de combate y sus impresiones. Preguntando por los camaradas que aun no llegaban….-

El viejo cayo de pronto, con un mate a medio cebar, los ojos perdidos en la lejanía, como esperando el regreso de los compañeros que no volvieron.

Uno de los presentes, conocedor, le retiro el mate y lo tomo del brazo.

-        Vamos che, no te pierdas –

-        Ahh, si – dijo como regresando de un sueño – disculpen, no me siento bien – dijo y se retiro.

-        Pobre tipo – comentó alguien

-        ¿Alguien sabe quién es? –

-        No, nadie sabe, por ahí parece que fue uno de los mecánicos que dieron soporte técnico a los Mirage en el 82, pero su nombre no figura en ninguna lista de la Fuerza Aérea –

-        En fin, muy lindo todo pero hay que seguir trabajando – dijo el que parecía ser el capataz

Con resignación pagaron sus consumiciones, se ajustaron los abrigos y salieron al exterior.

El viento, soplando desde el oeste, parecía traer el rugido de los motores regresando desde las islas, aunque estas están al este.

© Omar R. La Rosa

#HistoriasdelaHistoria

#ytusrelatos


sábado, 31 de marzo de 2018

Héroes olvidados


Hubo una vez un humilde equipo de barrio al que le toco en suerte enfrentarse en épico partido de fútbol con uno de la capital.
Los vecinos del barrio se alborotaron todos, por un lado estaba la excitación de jugar contra un grande, el sueño, la ilusión de ganarles de hacerles tragar el orgullo, de demostrarles lo que valían sus jugadores, pibes que no solo no recibían sueldos astronómicos por jugar al futbol, si no que trabajaban todos los día en lo que les tocara, porque no recibían casi nada del club, que era un club chico, aunque podía ser grande, pero claro, las malas administraciones…
Por otro lado estaba el miedo, la certeza de que nos iban a pasar por arriba, que no sería un partido justo, si hasta se decía que el árbitro estaba del lado de ellos, que no permitiría que pierdan, pues eso sería muy humillante y atentaría contra el negocio del futbol.
Y en el medio estaban ellos, los pibes que tenían que salir a la cancha, a pelear, a defender la camiseta, a vender cara la derrota, si esa era la suerte.
Y salieron a la cancha, e hicieron su mejor esfuerzo, tanto que hasta hicieron el primer gol. Pero claro, de verdad el árbitro estaba vendido, y los otros eran poderosos en serio, tanto que al final ganaron y se quedaron con todo.
Los muchachos, vencidos regresaron al barrio…y ¿Qué encontraron allí?
Nada, solo algún perro solitario que, moviendo la cola, se acerco a recibirlos, pero que, cuando vio que no tenían nada para darle también se fue.
Al caminar por la calle las vecinas miraban para otro lado, los viejos del bar hacían como que no los veían, y los chicos de las esquinas escondían las birras para no tener que convidarles, eran unos perdedores y nadie quiere serlo ni tener nada que ver con los que pierden.
Poco les importaba que el negro Sosa casi se quiebra del patadon que le metió el 3 de ellos cuando estaba a punto de entrar solo al área.
A nadie le importaba que el arquerito Ramirez, que apenas cubría el arco, hubiese parado solo más de 10 tiros de gol o que los otros hubiesen jugado con profesionales.
Ni siquiera en el club los reconocieron, a los dirigentes tampoco les convenía que los identificaran con los perdedores, así que los escondieron por un tiempo y luego los olvidaron
Paradójicamente los que si reconocieron su valía fueron los adversarios, ellos si se dieron cuenta de la verdad, y se preocuparon mucho. Esos pibes, casi sin medios, les habían hecho partido. Por su puesto no podían ganarles, pero no fue el paseo que ellos pensaron que venían a dar, no fue un entrenamiento más, tuvieron que esforzarse para lograrlo, y aun así no pudieron evitar algún que otro gol en el propio arco.
Esos pibes eran un mal ejemplo, ¿Qué pasaría si de pronto se daban cuenta que con mejores medios, con entrenamiento, profesionalizándose les podían ganar? No, no señor eso no podía pasar, era muy peligroso para ellos.
Entonces hicieron lo que tenían que hacer, giraron unos cuantos cheques a los dirigentes del club y a las chusmas del barrio para que mantuvieran viva la derrota, para que recordaran a los chicos con asustados, llorosos y deseosos de volverse a casa cuanto antes, no fuera cosa que se les ocurriera hacerles partido de nuevo…
…y de eso se trata hoy, de recordar no solo la derrota, si no de recuperar la memoria, que los pibes se jugaron todo en ese partido, que hasta dejaron la vida en el campo y que nosotros los hemos ninguneado…
¿Qué hubo lagrimas y dolor? No cabe duda, pero también hubo heroísmo y gloria, y orgullo de defender los colores propios, a pesar de la dirigencia y las viejas chusmas.

A la memoria de los compañeros y amigos que combatieron en Malvinas.