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martes, 8 de septiembre de 2026
Operación Reloj, presentado por el avatar del autor
domingo, 30 de abril de 2023
2x4 una danza de valientes
El 1º de Mayo, mientras en todo el mundo (salvo en yanquilandia) se
conmemora el día del trabajador, en el relato de la semana queremos
recordar el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina.
A la memoria de aquellos héroes, hombres con sangre en las venas.
Las acompasadas notas, en ritmo de 2 x 4, inundaban el lugar.
El rugir de los motores rasgaba el frio cielo de Malvinas.
En el centro, en una improvisada pista los cuerpos de los dos bailarines se
entrelazaban en un danzante combate.
Los dos cazas hacían maniobras evasivas y de ataque, enfrascados en la
mortal danza del combate.
No se conocían pero el destino los había juntado allí, en ese lugar y hora.
Uno de los danzantes era de ahí no más, estaba en su casa, el otro venia de
muy lejos, del otro lado del mundo.
Jamás se habían visto, pero sabían exactamente que se esperaba de ellos.
Uno venia por la paga, el otro por amor.
La orquesta seguía con su lastimoso desgranar tanguero, mientras las manos
de él rodeaban la cintura de ella, atrayéndola.
Mientras uno de los caza hacia una cabriola quedando con el sol a sus
espaldas, cegando momentáneamente a su oponente.
En el siguiente vuelco sus labios quedaron enfrentados, solo basto la decisión
de uno de los dos para sellar el beso que los uniría para siempre.
Recordando el cálido cuerpo femenino, solo le basto la decisión a uno de
los dos para que los cañones del 12 besaran al oponente, precipitándolo hacia
él, sellando el destino de los dos.
Las frías aguas del Atlántico sur los acogieron apagando el fuego que los envolvía.
El frio aire del invierno no había podido apagar el fuego de los danzantes.
Los sonidos del combate continuaron aun desaparecidos los contendientes.
Las notas del tango continuaron aun desaparecidos los danzantes.
(c) Omar R. La Rosa
Córdoba - Argentina
30/4/23
miércoles, 1 de abril de 2020
Como todos los días
martes, 26 de marzo de 2019
CQ Malvinas
Empezó a pensar que todo había sido una
broma de mal gusto. A fuera seguía cayendo mucha agua, aunque, por suerte ya sin
piedra. La tormenta no parecía pasar y él seguía con las antenas conectadas.
Estiro la mano hacia la llave maestra y, en el preciso momento que la iba a
desconectar, la radio volvió a emitir…..- Vamos carajo, esos son los nuestros
(estática nuevamente) ¡que huevos Señor!,
salieron de entre las olas y le están dando una paliza a los piratas (estática)
por lo menos una fragata en llamas (mas estática) - ¿Piratas?¿Fragatas?, Otro
trueno hizo temblar los vidrios, varias chispas saltaron cerca y el roe se fue
a las nubes pero ni pensar en desconectarse ahora – Evacuamos lo mismo, nos
ordenan desplazar, los A4 ya van de vuelta al continente y en cualquier momento
los infantes pueden volver a atacar (estática)….-lunes, 30 de abril de 2018
1 de Mayo
1 de Mayo 1982
-
Así
fue esa mañana, una mañana gris y destemplada, como esta. – comenzó el relato
mientras se cebaba el primer mate.
A su alrededor todos se acomodaron, dispuestos a escucharlo.
El viejo estaba algo “pirado” pero contaba historias interesantes, de esas que
no se encuentran en los libros ni te enseñan en la escuela.
-
El
viento, como de costumbre, soplaba del oeste, haciendo que el frio penetrara la
ropa helando todo. – reflexionó, para agregar luego
-
Nosotros
estábamos ahí, resguardándonos detrás de una estiba de contenedores, calentando
agua con un calentador que hacíamos funcionar con JP1, el “querosene” que
usaban los Atar - aclaró para los que lo ignoraban.
- El mate con grapa y la conversación amena ayudaban a sobre llevar la tensión del momento. -
Usualmente ese día todos habrían estado preparándose para el locro del 1º de mayo, pero ese año no sería así. Aunque seguro el rancho seria locro, no era lo mismo estar en casa o en la base que allí, en la trinchera.
-
Deja
que lleguen no más, ya van a ver lo que les espera a los piratas – sentencio el
cabo Ramirez mientras chupaba la bombilla.
-
Les
vamos a hacer arrepentirse de haber hecho el viaje – apoyo el cabo Lopez, con
una seguridad más propia de un veterano que del novicio que era
-
Ya
veremos – fue el lacónico comentario del suboficial Peretti, evitando entrar en
detalle para no transmitir su desanimo.
Él sí era un
veterano, había participado en misiones de la ONU y sabia lo que eran las balas
silbando cerca.
-
Por
supuesto el ánimo no decayó, éramos todos jóvenes y la guerra se nos antojaba
como algo heroico digno de ser vivido. Después de un rato, con ya casi una pava
cebada, todos estábamos “algo más alegres”, incluso el Peretti. Fue ahí que
apareció el capitán Fernández -
-
Cuando
lo vimos entrar todos nos cuadramos, no porque fuera necesario, si no porque le
teníamos mucho respeto. Esto lo incomodaba y normalmente hacia alguna chanza
que aflojaba el protocolo…pero esa mañana no fue así.
Uno de los muchachos le ofreció un mate, olvidando que el agua tenía un
importante contenido alcohólico.
Yo pensé que salíamos todos presos, pero no, al contrario Fernández sorbió
el liquido con fuerza y, aunque no pudo ignorar que el mate estaba “cargado” no
se enojo ni nos recombino, antes bien apreció la bebida, y pidió otro, “para no
irse rengo”, aclaró. Luego nos pidió que preparáramos los Mirage, la flota de
su majestad había llegado y era necesario darle la “bienvenida”.- trato de
bromear
Llegado este
punto hizo una pausa, y luego siguió.
-
Si
bien todos esperábamos eso, en realidad no pensábamos en serio que llegaría el
momento. Pero, una vez llegado nos convertimos en los profesionales que se
supone éramos. Casi sin ordenes cada uno fue a hacer su trabajo, el encargado
del combustible a controlar los tanques, que junto con los auxiliares, apenas
permitían llegar a las islas para combatir 5 minutos y dar la vuelta, antes de
que se acabara su contenido y el avión cayera. –
-
¿Y porque no reabastecían en vuelo? - preguntó imprudentemente un nuevo.
Un codazo
conveniente asestado por un compañero le hizo comprender lo improcedente de su
interrupción
-
Pues
porque nuestros Mirage no tenían esa posibilidad – contestó el viejo sin
parecer molestarse por la falta de conocimientos del joven.
- Como sea, cada uno en lo suyo, se cargaron las bombas, se chequearon los circuitos y se dejo todo listo. Cuando el capitán volvió, al cabo de 15 minutos, lo hizo con los otros pilotos que formarían la escuadrilla.
Luego de persignarse subieron cada uno a su avión y desde tierra les dimos soporte para ponerlos en marcha. El rugir de los motores es algo sobrecogedor, no hay quien pueda permanecer impasible ante ellos.
Lentamente se encaminaron hacia a la cabecera de pista. Una
vez allí dieron potencia, soltaron frenos y salieron disparados como dardos
incandescentes.
Rápidamente tomaron altura, pero no mucha, no volarían alto, antes bien todo lo contrario.
Desde el taller de electrónica, mientras no se impuso el silencio de radio, seguimos su avance. Luego solo estática e incertidumbre.
Al lado de la radio, cronómetros en mano, calculábamos por donde andarían. Sabíamos que no pasaría mucho tiempo, el combate tenía que empezar pronto o no se daría.
Y no nos equivocábamos, pasada menos de una hora se escucho un grito rasgando la estática
¡Proa arriba! ¡Ahí están los hijos de puta! Grito uno ¡Viva la Patria carajo! grito otro. Nada nos costó imaginar que nuestros pilotos acababan de encontrar la flota y el combate empezaba.
Ya era casi noche cuando empezaron a volver.
Con ansiedad contábamos los aterrizajes…uno, dos…..luego otro y….nada más.
Los pilotos que llegaron compartieron unos minutos con nosotros, contando cada uno su primera experiencia de combate y sus impresiones. Preguntando por los camaradas que aun no llegaban….-
El viejo
cayo de pronto, con un mate a medio cebar, los ojos perdidos en la lejanía,
como esperando el regreso de los compañeros que no volvieron.
Uno de los
presentes, conocedor, le retiro el mate y lo tomo del brazo.
-
Vamos
che, no te pierdas –
-
Ahh,
si – dijo como regresando de un sueño – disculpen, no me siento bien – dijo y
se retiro.
-
Pobre
tipo – comentó alguien
-
¿Alguien
sabe quién es? –
-
No,
nadie sabe, por ahí parece que fue uno de los mecánicos que dieron soporte
técnico a los Mirage en el 82, pero su nombre no figura en ninguna lista de la
Fuerza Aérea –
-
En
fin, muy lindo todo pero hay que seguir trabajando – dijo el que parecía ser el
capataz
Con
resignación pagaron sus consumiciones, se ajustaron los abrigos y salieron al
exterior.
El viento,
soplando desde el oeste, parecía traer el rugido de los motores regresando
desde las islas, aunque estas están al este.
© Omar R. La Rosa
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