jueves, 12 de marzo de 2020

Tiempo de Regreso – Tiempo de orden


Tiempo de Regreso – Tiempo de orden


En el hospital Angustias, debidamente medicada, se recuperaba del shock alérgico.
Por precaución, ya no era una niña, la tenían en terapia intermedia, monitoreada y con suero.
-          Bueno, bueno, todo está muy bien abuela – dijo el doctor mientras controlaba los datos de la paciente
-          ¿Abuela? ¡la suya! – le espeto sin mucha amabilidad
El médico levanto una ceja con cara de pocos amigos. Sin decir palabra entregó la historia clínica a la enfermera y tomo la del paciente de la cama contigua.
-          ¡Abuela!, habrase visto - refunfuño
-          Ja ja ja, no se enoje – rió la enfermera – mañana le dan el alta y se va su casa –
-          ¿Para que? Si vivo sola – se quejó algo molesta.
-          Bueno, eso nos pasa a muchas – mintió condescendiente -
-          Está bien, no hace falta que me consuele – sonrió tomándole la mano.
-          Vamos Angustias, que por lo menos debe tener buenos compañeros de trabajo –
-          ¿Compañeros? –
-          Si. Ahí afuera están una tal Irene y un señor muy simpático, Salvador me dijo se llamaba, preocupados por su salud –
-          ¡Salvador e Irene! –
El monitor cardíaco se disparo y tuvieron que medicarla para sacarla de la arritmia que le había dado.
--- o ---
-          Pensábamos darle de alta mañana mismo, pero ahora…no sabemos – explico el doctor
-          ¿Qué le puede haber pasado? - Pregunto Irene
-          No sabemos, quizás estrés. ¿saben si está expuesta a situaciones problemáticas importantes? Ignoramos la naturaleza de su trabajo –
-          Nada del otro mundo – mintió – lo normal en cualquier secretaria -
-          Bueno, por las dudas la tendremos un tiempo más en observación. A su edad episodios cardíacos así pueden tener consecuencias –
-          Entiendo doctor –
Salieron del hospital casi sin hablar, meditando.
-          ¿Qué piensa jefe? –
-          ¿Pensar, pensar? No sé, pero tengo una corazonada. Volvamos al ministerio -
Y sin decir más Salvador e Irene regresaron al trabajo.
Al llegar la romería era general
Ni bien verlos Ernesto los fue a buscar
-          ¿Sí? –
-          Esto va para peor Jefe. Mire – y le entrego un par de diarios nuevos
-          Tienen similares títulos a los anteriores –
-          Y veo que en todos se habla de problemas en el ministerio. Si esto sigue así en cualquier momento apareceremos hasta en las tapas de las revistas del corazón –
-          ¿Con el tiempo? – preguntó Irene mientras tomaba el último ejemplar del “Ola”, del revistero. En la tapa una foto de Pacino y Amelia en un apasionado beso.
-          Hablando del diablo – suspiro Salvador viendo aparecer a Spinola con Pacino.
-          Se lo dejo jefe – saludó el capitán – tengo ubicados un par de agentes más y requieren toda mi atención. -
-          Si, si, Spinola. Y…muchas gracias su ayuda es invalorable –
Luego tomando del brazo a Pacino lo llevo hacia su oficina
-          ¿Qué está pasando Jefe? –
-          No está muy claro pero si no hacemos algo rápido esto se nos va al traste – aseveró Salvador mostrándole la tapa de la revista
-          Bueno, tan mal no está – sonrió el policía viendo la foto de tapa.
-          No bromee quiere, esto es más serio de lo que cree. Venga, venga, le tengo una misión de especial importancia – le dijo mientras entraban a la oficina.
-          Si tiene éxito quizás nada de esto pase –

--- o ---
No le fue fácil llegar hasta allí, con las puertas “descalibradas” se vio obligado a realizar varios saltos en el tiempo, siempre rogando que la programadora que diseño la rutina no se hubiera equivocado.
Pero al final lo había logrado. Y ahí estaba ahora en la puerta de la nueva sede del ministerio.
Aun estaba en obra, recién acababan de mudar las puertas hasta allí, de hecho se tuvo que apartar para dejar pasar al camión que las había traído del depósito. Claro está que saber que ese era el camión de las puertas era algo que sabia por información que le había dado Salvador, que, por alguna razón que él debía averiguar, había puesto especial hincapié en detalles como ese.
Discretamente ingreso al predio y, como en sus mejores épocas de detective, se embosco adecuadamente a esperar que el posible autor del atentado apareciera.
¿Cuánto debería esperar? No lo sabía. Así que, paciencia.
Ya ubicado saco el termo y se cebó un mate (era una costumbre que había adquirido en una de las misiones al Rio de La Plata, muy útil para largas esperas).
Paso prácticamente toda la noche en vela, sin que nada raro pasara. Ni un gato cruzando la explanada.
Fue recién a primera hora, cuando el sol recién empezaba a asomar, que la vio entrar.
¿Tendría razón Salvador?.
Con mucho cuidado la siguió. Tenia instrucciones precisas de ser muy discreto.
Con precaución la vio entrar al ministerio, faltaba aun un rato para que llegaran los técnicos a seguir con los trabajos de instalación.
Como les pasa a todos, la primera impresión de un lugar nuevo arroba, y Angustias no fue la excepción. Durante unos segundos la vio parada, contemplando las puertas estivadas, listas para ser montadas, con una especie de temor reverencial paso un dedo sobre ellas…y lo retiro rápidamente, algo la había disgustado. ¿Qué sería?.
Cuando Angustias entro en lo que seria la antesala del despacho de Salvador se le perdió de vista. Preocupado corrió tras ella, si algo iba a pasar tenia que ser en estos momentos. No quedaba mucho para que pusieran las cámaras en funcionamiento, y sabían que, a partir de allí todo seria normal.
En el apuro por ver donde estaba Angustias, no la vio y se la llevo puesta.
-          ¡Eh! ¿Qué hace? – se sobre salto la mujer al chocar con el policía.
-          Nada, nada. ¿Cómo esta preciosa? –
-          Bien, acá me ve, preparándome para el regreso. Me hace una ilusión… -
-          Todos estamos ansiosos – y, reparando en el plumero que Angustias tenía en la mano
-          ¿Qué va a hacer con eso? –
-          Hay Pacino, esto esta invivible, polvo por todos lados –
-          ¿Y se va a poner usted a limpiarlo? –
-          Va, como si fuera la primera vez –
-          Bueno, pero hay gente para eso – indicó, tomándole el plumero de las manos
-          No, eso es para las flojas de ahora – protestó
-          Si, si, ya se, en su época las mujeres…pero esto es un caso especial. Usted debería dejar esto para la gente de limpieza y aprovechar el tiempo en algún spa o algo así –
Angustias le miro con desconfianza
-          ¿Y para que quiero yo ir a un lugar de eso? –
-          Si, la entiendo, es difícil ponerla más bella. Pero bien puede darse un mimo preciosa –
-          Pacino, Pacino…usted es un zalamero –
-          Cuando el jardín lo amerita es difícil ignorar las flores – retrucó con una sonrisa compradora.
-          Hay, esta bien – se resignó
-          Pero cuando vuelva haré una inspección de todo. No quiero que el jefe encuentre algo sucio o fuera de lugar –
-          Si señora, así debe ser. Si queremos que este ministerio vuelva a funcionar correctamente cada uno debe hacer bien su trabajo –

--- o ---
Primer día de trabajo.
Salvador se paro un segundo ante la puerta de entrada, respiro hondo, como queriendo capturar el momento, y luego ingreso al ministerio.
Ufano camino por los pasillos de la nueva cede, ocasionalmente paso la mano sobre una pared, una baranda, una puerta…
Que agradable sensación al tacto daban las cosas nuevas. Sonrió.
Pensar que la última vez que había dejado el ministerio no sabía si volvería a él. Que el presupuesto, que la política… y, sin embargo ahí estaba ahora, de regreso, y con cede nueva. Volvió a sonreír.
-          Buenos días Angustias – saludó a la secretaria con una de esas sonrisas enigmáticas que cada tanto dejaba a todos con la sensación de que el Jefe no contaba todo lo que sabía.
-          Buenos días jefe. Que gusto estar de nuevo con usted.-
-          Gracias. ¿Alguna novedad? –
-          Nada del otro mundo. Pacino lo está esperando en su oficina –
-          Bueno, bueno, que tenga un buen día –
Al entrar le vio en sentado a un costado frente a su escritorio, que lucia hermoso, limpio, sin diarios ni nada inusual.
-          Lo felicito, ha hecho un buen trabajo –
-          ¿Buen trabajo? Si ni siquiera sé que he hecho – se quejó.
-          No importa, lo ha hecho bien, le felicito –
-          ¿No me puede contar que hice? –
-          No. No por ahora, a su tiempo lo sabrá, no se preocupe –
-          Vamos Jefe, algún hilo me debe poder tirar –
-          Ya le he dicho que no. No insista. Vaya, vaya – lo despidió el jefe
--- o ---
A media tarde la cafetería del ministerio parecía una romería, no había mesas vacías y hasta la barra estaba completa.
En un rincón, cerca de la salida, Pacino, Julián y Alonso tomaban un último café.
-          ¿Qué hacéis con ese…ese artefacto tan extraño? – le pregunto Alonso a Pacino, que aporreaba frenéticamente un teclado
-          Computador portátil – Contesto Julián, Alonso le miro extrañado
-          Ese aparato se llama NoteBook, y es un Computador Portátil -  aclaro Julián, empinando el pocillo de café, ya próximo a irse
-          Bueno, sí, eso. ¿Qué hacéis que os tiene tan … “atrapado”? – insistió con Pacino
-          Espera un minuto, ya te cuento –
Y continúo con su tarea, termino de escribir algo, dio “Enter”, miro la pantalla y, satisfecho, se recostó contra el respaldo de la silla, al tiempo que  exclamaba
-           ¡¿Cómo no haber tenido un aparato de estos en mis tiempos?!, la de maleantes que habría podido cazar –
-          No te creas, los policías de nuestros días tienen mejores computadoras que esas y sin embargo los ladrones siguen tan libres como de costumbre –
-          ¿Cómo de costumbre? En vuestros tiempos diréis, que en los míos, con la santa hermandad patrullando, a pocos les quedaban ganas de hacer tropelías –
-          Es que en vuestra época erais algo “brutillos”, hoy no se puede colgar a la gente como hacíais vosotros – se mofo “cuidadosamente” Julián
-          Pues así estáis. Pero bueno aun no me dices ¿Qué haces con ese artefacto del demonio? –
-          Pues, esto mirad, lo he encontrado – contesto ufano, al tiempo que giraba la máquina para que los compañeros pudieran ver
-          ¿Qué es eso? –
-          El blog del escribiente. https://ytusarg.blogspot.com/ -
-          ¿Y?- se miraron, le miraron extrañado
-          ¡Que aquí es donde publica sus relatos el tipo ese que escribe nuestras fans-fics! –
-          ¿Y? –
-          Que acá, entre las entradas del mes de Abril del 2020, está escrito lo que Salvador no me quiere contar. – se jacto
-          Así que todo lo que he hecho ha sido…¡evitar que Angustias estornude! – se dijo casi incrédulo y estallo en una sonora carcajada que los demás, ignorantes de lo que había pasado, no entendieron.
Bruscamente, de un manotazo, Alonso cerró el ordenador al tiempo que se levantaba, persignándose, con cara de haber visto un fantasma
-           ¿Qué te pasa macho? –
-          ¿Qué? ¿No sabes acaso que cada vez que ese “palurdo” escribe algo nos mete en problemas? –
-          Bueno, cuando lo hacen los guionistas es más o menos lo mismo – comentó Julián
-          Claro, y encima tenemos que actuar en sus ficciones – apoyo Pacino.
-          Sí, pero no son gratis –
Julián y Pacino se miraron asombrados, ¿desde cuando esa beta materialista en Alonso?
-          Bueno, un soldado tiene que alimentar a su familia ¿no?  -
Pero no termino su escusa, por la puerta de la cafetería apareció Spinola, con su porte marcial y todos los atributos del mando, se paro, los miro a todos y hablo con vos fuerte y estentórea, como para que no quedara nadie sin oír
-          Ya decía yo que me tendría que haber ido cuando termine el café – se malicio Julián
-          Shh. Calla y deja escuchar – le pidió Pacino
-          ¡Caballeros! – llamó el militar -  Y damas – aclaró un poco más suave en atención las allí presentes.
-          Reunión general en la oficina del Jefe, este ministerio vuelve al trabajo – esto último dicho de manera tal que todo el mundo entendió la urgencia
-          Ves, te lo he dicho, ¿para qué abristeis ese….pog, gog? –
-          Blog –
-          Como quiera se llame, otra vez a las andadas, vaya a saber Dios en que líos nos meterán – se lamento Alonso
-          ¿Qué se cree este? ¿Que estamos en un cuartel? –  se quejo Julián
-          Vamos no os quejéis, “hagamos España grande de nuevo” – les recombino un funcionario, que, a juzgar por su uniforme, era legionario o algo así.
- ¿Porque me suena esa frase? - Se pregunto Pacino
- Porque ya la hemos escuchado antes, pero en otro país y en Ingles - le aclaro Julian
- A, si, ya recuerdo -
- Si la frase es inglesa, mala cosa debe ser - sentencio Alonso - Aunque no veo que pueda tener de malo Hacer España Grande de Nuevo -


viernes, 6 de marzo de 2020

Tiempo de Regreso - Aquelarre


Tiempo de Regreso - Aquelarre

-          Ave María Purísima – saludó el arriero golpeando las manos antes de entrar.
-          Buenas, pase, pase amigo, tanto tiempo sin verlo – invitó el escribiente.
-          ¿En que anda?¿otra vez escribiendo? –
-          Pues, si –
-          No me diga que está terminando la última novela (1) – se entusiasmo
-          Eh, bueno, no –
-          Ah, entiendo. Otra vez paveando con el ministerio imaginario ese que uste sigue – le reconvino.
-          Es que…es un vicio – se disculpó el escribiente
-          ¿Un vicio?, ¿Hasta cuando va seguí con eso? ¿No sabe que lo vicio son cosa e mandinga? – le reprocho mientras sacaba el pucho de la oreja y lo encendía.
-          Bueno, no me va a hacer una escena - 
-          Ta, pero no se “chive” che. -
-          No, no me enojo, pero mire, parece que la cosa se puso fea –
-          A ve, muestre, muestre de que se trata –

(1)     A la búsqueda del reloj perdido, (Parte 1) 1915.
Continuación de Operación Reloj Disponible en Amazon: https://www.amazon.com/gp/product/B07P8F3HY2/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i1
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Primer día de trabajo.

Salvador se paro un segundo ante la puerta de entrada, respiro hondo, como queriendo capturar el momento, y luego ingreso al ministerio.
Ufano camino por los pasillos de la nueva cede, ocasionalmente paso la mano sobre una pared, una baranda, una puerta…
Pensar que la última vez que había dejado el ministerio no sabía si volvería a él. Que el presupuesto, que la política… y, sin embargo ahí estaba ahora, de regreso, y con cede nueva. Volvió a sonreír.
Andando llego a la puerta del nuevo despacho. Casi con temor reverencial la abrió e ingreso a la oficina. Se acerco al escritorio, lo rodeo hasta el sillón en que se sentaría en el nuevo periodo y se sentó.
Contemplo el escritorio, todo estaba alli como él lo recordaba, todo y más, complacido vio, en un costado, un grupo de periódicos. Grata novedad.

Displicentemente tomo uno y lo ojeo

“El Independiente Republicano” rezaba el encabezado, alertando honestamente al lector sobre el posicionamiento ideológico del periódico.
Noticias del Congreso:
“Diputades regresan de su gira por Iberoamérica donde fueren recibides entre vítores por les compañeres de les antigües colonies.”
A renglón seguido, como bajada del titulo se leía.
“Incidentes en el Ministerio del Tiempo”
“Ataque fascista atenta contra el funcionamiento del ministerio
Proletarie comprometide con la causa acusa: Se han perdido varias patrullas. La patronal capitalista oculta la verdad. El riesgo de que se produzcan cambios en la historia es muy alto. Llamamos a todes les compañeros y compañeras a cerrar filas para evitar esta tragedia.”

Esto ya era demasiado, disgustado doblo el periódico, lo dejo a un costado y tomo el siguiente

“El conservador Realista” .
Bueno, este tampoco ocultaba su filiación
Noticias de Palacio:
“La familia real regresa de su gira por Iberoamérica donde fueron recibidos entre vítores por los súbditos de las más recónditas provincias de ultramar.”
A continuación seguían las noticias
“Incidentes en el Ministerio del Tiempo”
“Ataque comunista atenta contra el funcionamiento del ministerio.
Patriota comprometido con el país alerta: Se han perdido varias patrullas. La sinarquía internacional oculta la verdad. El riesgo de que se produzcan cambios en la historia es muy alto. Llamamos a todos los ciudadanos a cerrar filas para evitar esta tragedia.”
Mismas noticias, distinto enfoque.

Ya visiblemente molesto aparto el periódico y tomo otro, aunque ya preocupado
“El informador indiano”. Esto era otra cosa, temió.
“Nuevo virrey arriba al puerto de Buenos Aires”
“La llegada del delegado real, don Audaz Inocencio de Álvarez  Toledo y Yupanqui generó dispares reacciones en la sociedad local.”
“El partido republicano independiente convoco a manifestaciones contra la autoridad real mientras que los unionistas reales, a su vez, aplaudieron que la corona no se desentendiera de las provincias de ultramar y designara a tan ilustre hombre para poner orden en estas comarcas.”
“Incidentes en el Ministerio del Tiempo”
“Ataque atenta contra el funcionamiento del ministerio.
Funcionario responsable avisa: Se han perdido varias patrullas. Desconocemos la magnitud del problema. El riesgo de que se produzcan cambios en la historia es muy alto. Llamamos a todos a mantener la calma y evitar una tragedia.”

¡El ministerio del tiempo en las noticias!.¿Que barbaridad era eso?
-        
  ¡-  Angustias! ¿Qué es esto mujer? – trono Salvador - ¿Alguien me puede explicar que está pasando? -
Pero nadie respondió. Molesto salió al pasillo y lo encontró vacío.
-          ¿Dónde están todos? – se preguntó en vano.
Intrigado se dirigió hacia el sector de las puertas, a la entrada el guardia estaba tan absorto en lo que sucedía escaleras abajo que ni noto su presencia.
-          Buenos días ¿Qué esta pasando aquí? – saludó pero fue ignorado.
Resignado opto por bajar las escaleras, ni bien asomarse pudo advertir la romería que era el lugar.
-          Ah, ahí esta – escucho la vos de Irene hablando con Ernesto
-          A si, por fin – aceptó este, y dirigiéndose al capitán de la guardia.
-          Cancele la orden de busca, el subsecretario ya esta aquí, gracias capitán –
El aludido saludo militarmente y se alejo del lugar
-          ¿Dónde se había metido jefe? – interpeló Irene – le hemos estado buscando desde esta mañana.-
Instintivamente Salvador llevo la mano a su bolsillo y saco el móvil. Estaba apagado. Aun no se recuperaba del paro.
-          Disculpen. ¿Qué pasa aquí? – indago por fin.
-          Aun no lo sabemos a ciencia cierta jefe –
-          Parece que hemos sido blanco de un atentado –
-          ¿Cómo es eso? – se enojó
-          Los investigadores piensan que han aprovechado un descuido durante la mudanza… -
-          Están trabajando en eso mientras los técnicos tratan de devolver la funcionalidad a las puertas –
-          ¿Las puertas? ¿Qué ha pasado con las puertas? – se alarmó
-          Aparentemente están funcionando incorrectamente – balbuceó un técnico.
-          ¿Funcionando “incorrectamente”? –
-           Es rarísimo, pero como que se ha alterado el direccionamiento…- empezó a intentar a explicar el hombre
-          Al grano – pidió Salvador impaciente.
-          No sabemos a dónde dan las puertas Señor – contestó escuetamente el técnico.
-          Así es, los números parecen no coincidir con los destinos… - aclaró Ernesto
-          ¿Y las patrullas? – preguntó recordando los títulos que había leído en los diarios.
-          Hemos perdido 3 antes de advertir el mal funcionamiento –
-          ¿Cómo que perdimos tres patrullas? –
-          Bueno, perdidas, pérdidas, no. De momento diríamos… extraviadas – comento girando la mano a derecha e izquierda, en gesto de más o menos.
-          Aclare por favor – pidió Salvador, que a duras penas se contenía.
-          No sabemos en qué época están, pero ya las encontraremos –
-          … ya las encontraremos, ¿Cómo no?” - Se enojó para sus adentros
-          Angustias, ¿Dónde está Angustias? – ella debía saber algo, seguro.
-          No sabemos, pensamos que podía estar con usted – dijo Ernesto.
-          Como ninguno de los dos contestaba… – disculpó Irene
-          Bueno, ya ve que yo no la tengo. Búsquenla, no sea que le haya pasado algo – pidió
-          ¿Y usted que quiere? – gritó destemplado al técnico que seguía a su lado
-          Necesitamos las claves generales ¿nos las puede facilitar? – pidió el hombre.
-          ¿Las claves? Eh, si, si, acompáñeme al despacho – indico mientras se dirigía  a la oficina
-          Por favor ubiquen a Angustias – rogó.
--- o ---
-          ¿Qué piensa? – indago Ernesto al técnico que acababa de correr el programa de diagnostico.
-          Nada, esta todo bien, vea – y giro la pantalla para que pudieran observar mejor – no salta ningún error, solo que el salto no va a donde debiera –
-          ¿Ya llamarón al Rabino? –
-          No podemos, la puerta en la que tiene dirección nos envía a un campo de batalla en Teruel, casi perdemos un hombre en esa misión, de suerte lo rescatamos –
Esto iba de mal en peor, no solo no tenían control sobre las puertas si no que tampoco tenían ni idea de cual era el problema, ni quien o quienes lo habían causado. ¡Y todo a horas de empezar la cuarta temporada.!
Poco a poco el miedo se iba convirtiendo en certeza, no podían salir al aire en esas condiciones. Debería avisar al jefe, (que bien chivo se pondría Don Olivares), y luego llamar a TVE y pedir que suspendan o posterguen las emisiones hasta que encuentren la vuelta a este intríngulis.
-          ¿Se imagina que en medio de un capitulo las puerta fallen y de pronto, en vez de salvar a Dalí de un atentado, los agentes terminen encerrados en el sitio de Numancia? Seria el acabose. –
Resignado, ya casi vencido, suspiro para si mismo, más que preguntar.
-          ¿Qué nos queda por hacer? –
-          Recatalogar – escucho una voz tímida tras él
-          ¿Cómo? -
-          Hacer un relevamiento de a donde da cada puerta…señor – aclaró la diminuta programadora tras él, bajando los ojos arrobada.
-          Y asignarles nuevos números – concluyo la sugerencia.
Salvador miro  todos los presentes como interrogándolos
-          Es una tarea titánica… -
-          ¿Serviría? –
-          Para salir del paso creo que si –
-          Deberíamos enfocarnos en las que den a los destinos de las misiones de esta temporada…en una de esas con un poco de suerte… -
-          …no es necesario suspender la temporada –
-          Bueno, hágase, mientras todo el mundo a seguir trabajando, no podemos operar con un parche, hay que encontrar la falla.-
-          Y los responsables – dijo dirigiéndose al jefe de la guardia
-          Acompáñenme a mi oficina con todo lo que tengan disponible, quisiera que pudiéramos dilucidar esto sin tener que dar aviso a asuntos internos –
-          Por las dudas ¿a Spinola tampoco lo han encontrado? -
-          No señor –
-          Lo suponía –
-          ¡Angustias! ¿Dónde esta esa mujer cuando se la necesita? –
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El trabajo en el despacho de Salvador fue febril y decepcionante. Revisaron 10 veces todas las filmaciones. Desde la instalación de  las cámaras no había nada anormal. Se observaba perfectamente el trabajo de montaje de las puertas, cada una ordenada por numero en el hueco correspondiente. Solos los operarios trabajando y nada más, nada extraño.
Ya tenían la experiencia de un infiltrado, por lo que las medidas de seguridad se habían extremado, más allá de los rigurosos exámenes de reclutamiento implementados todos los técnicos fueron nuevamente peritados y nada, hombres de absoluta confianza
-          ¿Qué puede haber pasado? –
-          Desde que las puertas están en la nueva cede, nada. No hay indicio de nada anormal –
-          ¿Y antes?, digo cuando se las desmonto y embaló para el traslado. No olvidemos que estuvieron mucho tiempo en deposito, esperando la cuarta temporada –
-          Habrá que revisar todas las filmaciones de ese tiempo – dijo uno desesperanzado
-          Pues, habrá que hacerlo. -
También fue una búsqueda vana. No había nada que llamara la atención, quien quiera que hubiera atentado contra las puertas era un profesional que no había dejado rastros.
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Cuando apareció Spinola Salvador estaba releyendo por enésima vez el informe de la pericia, todo estaba bien, pero había algo que no le cerraba y no acertaba a darse cuenta
-          Buenas tardes amigo, que gusto verle de nuevo – saludó
-          Igualmente jefe, ya me estaba aburriendo – y, cambiando de tema – Menudo lio tenéis por aquí –
-          Ni lo mencione, menos mal que eso de la “recatalogación” de las puertas parece estar dando resultado, por lo menos usted ha podido venir –
-          Ni bien me llamaron – y se cuadro militarmente
-          Ya que esta aquí, venga, venga, ayúdeme con esto, hay algo que no me cierra…- y le hizo lugar a su lado para revisar juntos los informes.
-          Aquí falta algo. ¿Dónde están los registros de control que van desde que las puertas llegaron aquí hasta que las cámaras empezaron a funcionar? –
-          ¿Como? –
-          Que el registro de traslado termina a las 08:30, cuando se descargo la ultima puerta y las imágenes de la cámara empiezan recién al día siguiente a las 09:00 cuando las pusieron en marcha de nuevo. –
Ernesto, que llego a escuchar el comentario de Spinola no pudo menos que intervenir
-          Es cierto,…¿Cómo se nos paso ese detalle? La diferencia no es de media hora, como asumimos, es de un día –
-          El cansancio señores – los disculpo el capitán - Por eso la tropa debe descansar. -
-          Gracias Spinola, menos mal que pudo venir. Ahora a indagar ese día –
Ernesto no se hizo repetir la orden. Al salir se choco con  Irene
-          La encontramos jefe – exclamó exultante
-          ¿A quien? – preguntó Salvador sorprendido
-          Angustias, esta internada con un cuadro gripal –
-          Mi Dios, ¿no será Corona Virus? – se preocupó
-          ¿Qué? – preguntó Spinola intrigado
-          La peste del momento – aclaro Ernesto desde la puerta de salida.
-          No, no, nada de eso, aparentemente una reacción alérgica. Seguramente el polvo del lugar-
-          Con lo maniática de la limpieza que es… -
No termino la frase.
-          Nooo – dijo Irene tapándose la boca, comprendiendo la idea que había quedado “flotando” en el aire
-          En este ministerio todo es posible – Filosofo Ernesto  
-          Vamos – Urgió Salvador
-          Y, Spinola, por favor, trate de ubicar las patrullas perdidas, tenemos que solucionar eso – pidió señalando el escritorio donde seguían los diarios con sus titulares inmutables.

© Omar R. La Rosa
Córdoba – Argentina.
03 de Marzo de 2020
@ytusarg
                                                                    --- o ---

- ¿Y esto es todo? - preguntó decepcionado el arriero
- Del Aquelarre si, ¿le parece poco? -
- Y, si, al final no sabemos que paso con las patrullas, ni que altero el funcionamiento de las puertas...-
- Ah, no sea impaciente, déjeme avanzar con la novela ¿No me reclamaba eso al comienzo de este relato? -
- Pues, si. Pero no era para que me deje así, sin saber como termina esto -

- Jajaja...le prometo que pronto subo “Tiempo de Regreso - Tiempo de Orden” y le aclaro todo - se rió el escribiente mientras su cabeza trabajaba a mil tratando de inventar un final para esta historia.

Continua en: https://ytusarg.blogspot.com/2020/03/tiempo-de-regreso-tiempo-de-orden.html