sábado, 4 de mayo de 2019

Oscillantis via -


Oscillantis via



Libro I. El cielo





El cielo, casi completamente negro, no permitía dudar sobre el lugar donde se hallaban, aunque si lo permitía sobre los porque.
A decir verdad, a esta altura de la historia nadie estaba seguro de nada,  más allá de la certeza de estar en el borde mismo del universo, si tal cosa existía. ¿Cuánto habían viajado? Las computadoras lo decían claramente, millones de parsecs, la ruta estaba allí claramente marcada, aunque muchos pusieran en duda el punto de partida. Pero, ¿para qué? eso no lo decían, pues nada sabían de los intereses de los humanos que las habían creado, ya que los datos que los indicaban eran ininteligibles para ellas, pues habían sido escritos para los humanos de las generaciones posteriores…salvo que estos habían perdido  también la capacidad de interpretarlos.
Ahí estaban las ecuaciones de Perez y los puntos de Verdi…con lo que ello quisiera o pudiera significar, si es que aun significaban algo.
No solo eso, ya hasta los recuerdos de los humanos empezaban a ser difusos, mas allá de los registros de los bancos de memoria, nadie había vivido ni había conocido a nadie que hubiese vivido o siquiera que conociera a alguien que hubiese conocido a alguien que hubiese vivido el comienzo del viaje.  
De eso ya habían pasado varias generaciones. Y sin embargo, y a pesar del desanimo que a veces parecía crecer, tenían dentro esa extraña convicción de que había algo. Pero ¿qué?
Le dolía la cabeza, cerró los ojos unos instantes y dejo libre su mente, permitiendo que la computadora se hiciera cargo, temporalmente, de guiar la nave. Sin la carga del control de la nave, su imaginación vago por espacios desconocidos, visiones verdes y azules, amarillas y blancas, se formaron en su interior, olores y sabores jamás sentidos llenaron su boca y nariz, texturas extrañas acariciaron su piel. ¿De dónde venía todo eso?
Abrió violentamente los ojos sacudiendo la cabeza en un incontrolado espasmo, al tiempo que, rápidamente, miraba toda la estancia, temiendo que alguien hubiese notado algo. Ya no era como dicen era en otros tiempos, cuando nadie osaría siquiera sugerir que había podido notar algo raro en un piloto, no, esos tiempos habían pasado, y pronto, si no se hacía nada al respecto, temía, llegarían otros tiempos, tiempos en que hasta la autoridad seria cuestionada.
Pero, hasta que eso pasara o se pudiera evitar completamente, el seguiría siendo un piloto y debía guardar las formas, por el bien de todos. Miles de vidas en cientos de naves dependían de eso.
El turno termino y el reemplazo llego. Como en un sueño se dirigió al cuarto G a hacer ejercicios. Antes de entrar se quedo mirando la letra en la puerta, sabía que era un recordatorio de algo relacionado con la gravedad del planeta de origen. O del que se decía todos eran originarios….la cabeza volvió a latirle, pero trato de ignorarlo.
Se coloco en una maquina y empezó a ejercitar las piernas, arriba, abajo, arriba, abajo, 1, 2, 3, un pensamiento le cruzo la mente y le dibujo una sonrisa en la cara, ¡parecía un niño en la edad de los ¿porque?! Pero, ¿Por qué arriba y abajo? ¿Qué sentido tenía eso en el ingrávido espacio?, en las naves apenas lo tenía fuera de las zonas G, en el resto cualquiera podía estar en cualquier posición y nadie podría decir nada de arriba o abajo, aunque tuviera sus ojos frente a los pies de otro que, a su vez, estuviera observando sus botas....necesitaba un descanso.
Termino su rutina diaria de ejercicios y se fue a su cuarto, como piloto tenía derecho a uno individual por lo que podía disfrutar de un grado de intimidad que el resto no tenia. Las naves eran grandes, pero el espacio no era ilimitado y era muy valioso. Para la mayoría el único lugar que podían considerar como propio, fuera de las cámaras de hibernación que ocupaban entre salto y salto, era su litera y una parte de los escasos centímetros que la separaban de las de sus compañeros. Pero el cargo de piloto conllevaba muchas responsabilidades y, como todos lo entendían, era necesario un cierto grado de privacidad que daba derecho a ese raro privilegio de poseer un lugar aislado del resto, pero poco más.
Al comienzo de la aventura las cámaras de hibernación habían parecido ser la solución, de hecho el diseño original se basaba en su uso permanente, pero luego, con mucho pesar e importantes pérdidas, aprendieron que, como en todo, había un límite más allá del cual era imposible garantizar los resultados. La solución fue sencilla, pero costosa, rotar los periodos de hibernación, como si fueran periodos de sueño prolongado, esto aseguro un feliz despertar para todos, pero obligo a mantener más gente despierta a la vez de la que había sido originalmente pensada, por lo que hubo que crear espacios donde no los había, y, por supuesto, los cuartos privados pasaron a ser un lujo que no era posible permitirse.
Ni bien cerró la puerta se sentó frente a su terminal y dicto los informes de rutina, que, como de rutina, la computadora guardo en sus bancos de memoria. Había allí un pormenorizado registro de todos y cada uno de los días que llevaba el viaje, esto permitía mantener viva la memoria colectiva…o lo permitiría si se mantuviera el interés por leer lo guardado. Pero cada vez eran  menos los que lo hacían y cada vez menos gente recordaba que podía hacerlo, por lo que era de temer que pronto se olvidara lo aprendido….sin embargo eso no lo excusaba de cumplir con su deber diario de escribir su bitácora y eso es lo que hacía cada “noche” al término de su turno.
Luego se sirvió un bocadillo y después se recostó en la cama…estaba cansado, eso le empezaba a preocupar ¿estaría envejeciendo?. Últimamente esa idea había empezado a darle vueltas por la cabeza, le asustaba pensar que podía estar próximo al final de sus días, ¿o estaría enfermo? No, no, eso no podía ser, hacía tiempo ya que la relación con los seres que los acompañaban había alcanzado un equilibrio razonable en el que, aunque no se los había exterminado completamente, pues habían aprendido que su falta era nociva para el cuerpo humano ya que afectaba al sistema inmunológico, se los había “domesticado” para que no pudieran causar problemas serios; en ambientes tan limitados como en los que ellos vivían un simple resfriado podía ser catastrófico, no, no, definitivamente debía ser la edad….¿cuánto tiempo llevaba allí? Esa era una pregunta difícil de contestar pues si bien no eran inmortales al menos sus cuerpos se mantenían en buen estado durante toda su vida útil, hasta que definitivamente algo fallaba y entonces se producía una vacante para que un nuevo ser llegara a la comunidad.
Ese era otro acuerdo que habían tenido que forjar al descubrir que no podían hacer todo el viaje en hibernación, pues la gente despierta envejecía e, inevitablemente, moría, por lo que se hicieron necesarios los nacimientos, para mantener un número de viajeros que pudiera asegurar la supervivencia de la flota. Al principio se había utilizado el método tradicional para este menester, pero eso tenía sus riesgos, un embarazo, por más controlado que estuviera, tenía sus riesgos, y, luego de algunas experiencias desagradables, llegaron a la conclusión de que eran necesario un método alternativo, por lo que se pusieron a trabajar en ello hasta que lograron un sistema controlado que permitía, a partir del material genético disponible, lograr los seres necesarios para la reposición.  De todos modos no fue un proceso fácil, pues hubo que desarrollar toda una ética que permitiera aceptar y controlar este poder casi divino que se delegaba en las maquinas y quienes las manejaban. Por otro lado, también aquí hubo una concesión, pues suprimir la maternidad natural no logro suprimir el deseo que la disparaba, la sexualidad es una parte inherente al ser humano y así lo seguía siendo.
Volvió a sacudir la cabeza para alejar estos pensamientos, esta vez sin cuidado alguno pues estaba en su “camarote” y tenia certeza de que nadie podía observarlo. Pero se equivocaba.
-          ¿Qué te anda pasando piloto? –
-          Nada doctora, esta sensación de estar al final del viaje me genera alguna ansiedad -  le dijo ambiguamente a la única persona de toda la flota que se tomaba la libertad (y él no era capaz de impedírselo) de entrar en su cuarto sin pedir permiso.
-          ¿Por qué no me cuentas? – pregunto mientras se sentaba a la cama y le miraba con esos grandes ojos claros que eran como un ventanal hacia la luz de mil galaxias.
-          No sé, no es una cosa medible, es como una sensación, es algo que incluso se percibe en toda la nave, en todas las naves, la gente está inquieta… y –agrego bajando la voz – yo también.-
-          Pero las computadoras no dicen nada, las ecuaciones se han vuelto confusas y, temo, hemos perdido conocimientos, como que no tenemos más esa capacidad que se dice tenían nuestros antecesores de encarar acciones deficientemente definidas. ¿O quizás ellos sabían cosas que nosotros no sabemos y por eso pensamos que era arrojo lo que en realidad es tan solo el fruto del análisis de datos que se nos escapan?-
-          Shhhs – le interrumpió ella poniéndole el dedo índice sobre los labios para reforzar el concepto al tiempo que, con una voz a la vez sensual y maternal le decía- me parece que este piloto mío necesita un descanso.-
Cerró los ojos, siguiendo el concejo medico, y se aparto un poco para hacerle lugar a su lado. Ella acepto inmediatamente la sugerencia y se acomodo junto a él, apoyando la cabeza en su pecho, sintiendo el acompasado subir y bajar del mismo durante la respiración.
¿Por qué esto era así? ¿Qué sentido tenía que siguieran estando divididos en sexos?, la reproducción artificial había dejado atrás la necesidad de los mismos hacía mucho tiempo.
Sin embargo se sentía muy bien tenerla a su lado….y trato de dormir, tenía que descansar, la jornada siguiente era jornada de consejo, e intuía que no sería fácil.


A la hora acordada, uno a uno se fueron conectando los diversos pilotos de las distintas naves, cada uno con uno o dos ayudantes. Si bien no eran raras las visitas entre naves, siempre que las condiciones lo permitían, no era aconsejable reunir a todos los pilotos en una sola nave, pues si algo le pasara a esta toda la flota quedaría temporariamente a la deriva, y  nadie quería tal cosa. Las holografías, estando las naves cerca (para evitar las demoras en las transmisiones) eran suficientemente buenas para permitir reuniones de trabajo que en nada tenían que envidiar a una reunión presencial, y tenían la ventaja extra de que cada piloto tenía toda su nave a mano para obtener lo que fuera que necesitara en una discusión.
-          Mis matemáticos han rehecho los cálculos, como habíamos quedado en la última reunión – apunto uno de los pilotos – y han obtenido los mismos resultados, todo hace suponer que estemos llegando al final de nuestro viaje.- concluyo al tiempo que en la pantalla de todas las naves aparecían las inconfundibles ecuaciones de Pérez, que venían siguiendo desde hacia tanto tiempo en la esperanza de poder comprobarlas y obtener la ultima respuesta.
-          No puede ser, debe haber algún error, o los instrumentos han fallado todos al mismo tiempo – protesto otro piloto
-          Las ecuaciones son claras y los resultados irrefutables – afirmo el primero
-          Y los instrumentos no están dañados, sus mediciones son correctas – aclaro uno de los técnicos que acompañaba a un tercer piloto.
-          ¿no puede ser que las ecuaciones de Pérez estén equivocadas?- se atrevió a cuestionar ese piloto.
El aquelarre que estallo a continuación duro varios minutos. Era inevitable, todo el viaje se basaba en la creencia, el convencimiento, de que las ecuaciones de Pérez eran exactas y dudar de ellas era lo más parecido, que se tuviera memoria, a una blasfemia.
Cuando el revuelo se hubo calmado algo, tomo la palabra.
-          Estamos seguros que las ecuaciones de Pérez NO ESTAN equivocadas – afirmo categóricamente, acallando los temores de los más sensibles y acto seguido acoto – pero bien puede ser que no las estemos entendiendo bien – que era más o menos como decir lo mismo, pero distinto.
Los únicos que no aceptaron esto fueron los que primero habían hablado, porque hacerlo implicaba reconocer que podían estar equivocados y eso jamás lo harían. Pero él no dejo avanzar la polémica, levanto la mano pidiendo atención y continúo.
-          He estado revisando los registros centrales – mintió a sabiendas que ninguno de sus colegas lo hacía – y he encontrado que, en otras épocas cosas parecidas han pasado, sobre todo cuando el lapso entre “planetizajes” se alarga como nos está pasando ahora. Compañeros, necesitamos encontrar una estrella con un planeta en que podamos descender para darle tiempo de recuperarse a nuestra gente, realizar mantenimiento mayor en algunas de las naves y a nosotros hacer los replanteos necesarios.-
La idea quedo flotando en el aire un tiempo que pareció extremadamente largo, como si las leyes de la física hubiesen dejado de cumplirse y las ondas de radio se resistieran a viajar a la velocidad que debían. Pero al final llegaron y causaron efecto.
Es que ocupar un planeta no era cosa fácil, no era como llegar y decir “que lindo planeta, me gusta, bajemos aquí”. Antes bien había infinidad de problemas que atender, desde la habitabilidad del mismo, hasta su gravedad, pasando por la vida autóctona, si la hubiera, y el mayúsculo problema de cómo interactuar con ella. Por eso que, pasadas las primeras etapas del viaje, cuando todo era nuevo y todo resultaba interesante, los descensos se habían espaciado cada vez más. Pero eso era justamente lo que él quería, un trabajo arduo que los mantuviera ocupados a todos, mientras encontraba una respuesta a la pregunta que aun no había sido hecha.



- ¿ves lo que yo veo? – cuestiono el navegante a su compañero
-Si por supuesto que lo veo, ya he revisado los cálculos y obtengo los mismos resultados….- y, bajando un poco la voz, como si estuviera confabulando, agrego - …. Es como que la expansión se estuviera deteniendo -  concluyo con una nota de incredulidad.
-¿Qué hacemos?- pregunto el navegante
- No sé, creo que de momento lo mejor es que nos concentremos en el 5 planeta de esa estrella, esta en la zona habitable del sistema, puede llegar a ser nuestro próximo destino. Y, si el universo quiere, una vez en el podremos rehacer las mediciones y comprobar todo antes de dar aviso. –
- Si, es lo más sensato, pero no dormiré bien hasta estar seguro de lo que pasa –
- Ni yo –
Días más tarde la flota orbitaba el 5 planeta de la única estrella clase M del sector, cuya masa y posición lo hacían particularmente atractivo para un descanso. De hecho las actuales tripulaciones nunca habían visto nada igual, al punto que a muchos les parecía demasiada “suerte” encontrar un planeta así en aquel momento.
Siguiendo los protocolos establecidos hacía mucho tiempo atrás, orbitaron en formación de combate durante un lapso de tiempo suficiente como para permitir que, de haberlos, los seres inteligentes en la superficie pudieran manifestarse. Aunque nadie esperaba que esto pasara, pues ya habían determinado que en el planeta no había vida inteligente, pero los protocolos son los protocolos y es muy sano seguirlos.
Cumplido este tiempo se organizo una expedición, una avanzada, que descendió y realizo un sobre vuelo y un escaneo de proximidad, luego de lo cual, comprobada la seguridad del planeta, se autorizo el descenso de todos.
Era un espectáculo digno de observar, pues un descenso en masa resultaba algo grandioso, era como esas lluvias de grandes y espaciadas gotas que pueden caer en el desierto al comienzo de la estación.
Una a una las naves de localia se posaron en toda la superficie del planeta, desde los trópicos hasta los polos, esto siempre se hacía así, pues el protocolo (que a veces parecía en exceso precavido) así lo estipulaba en prevención de cualquier sorpresa, la idea era sencilla, si algo salía mal podría afectar a un grupo de naves, pero difícilmente las afectara a todas, el objetivo siempre era el mismo, preservar la mayor cantidad de individuos posibles de la especie.
Por cuestiones propias las tripulaciones de las diversas naves solían tener preferencias por una u otra zona del planeta, de modo que a los trópicos solían ir los que apreciaban temperaturas y actividades de climas más cálidos y a las latitudes más altas los que preferían los climas más frescos, siempre que se pudiera y las distintas especializaciones de los mismos lo permitiera. Por su puesto, los asentamientos eran zonas de trabajo, nadie baja de vacaciones, aunque si podía tomarse cortos y necesarios periodos de descanso que aprovechaban para el ocio, desplazándose a las zonas que desearan para la realizar las actividades que querían.
Los navegantes, aunque hubiesen preferido climas  suaves descendieron en  un desierto central, en la cima de una cadena montañosa, en una de las zonas medias del planeta, junto con el equipo científico encargado de elaborar las cartas climáticas del mismo. La limpieza y estabilidad de la atmósfera local en esa zona favorecía las mediciones, las que se podían realizar razonablemente bien sin necesidad de permanecer en la nave y, por lo tanto, sin despertar sospechas. Luego, si la cosa se verificaba, seria tiempo de dar aviso y atenerse a lo que el destino dispusiera.


La doctora se le acerco suavemente por detrás, con el felino andar que la caracterizaba, y le rodeo la cintura con los brazos desnudos empapados en la salobre agua de uno de los  mares del planeta, mientras él contemplaba el atardecer.
-¿En qué piensas piloto?-  ella siempre lo llamaba así, era su forma de enfatizar pertenencia, porque sin duda, ella lo consideraba parte de sus pertenencias, era, en muchos casos, su pertenencia más preciada, ella se sentía útil a su lado, sabía que su silencioso apoyo era fundamental, ese hombre tan importante era, al fin y al cabo, cuando podía quitarse la coraza con que se protegía en su vida diaria, como un niño, con sus ansias y temores, y eso despertaba en ella unos sentimientos muy especiales, muy profundos, casi primitivos. Era raro, junto a él se sentía a la vez protectora y protegida. No encontraba explicación para ello.
- En nada…y en un montón de cosas, ¿conoces las ecuaciones de Pérez?-
- Pues sí, se que existen y cuáles son sus principales consecuencias…..- susurro mientras apoyaba los labios en su espalda
Era inútil pensar en otra cosa, aun había tiempo y estaba seguro que, en aquel momento ella lo que menos quería era hablar de Pérez….y él tampoco.
Y no hablaron de Pérez, ni de nada, tan solo sus cuerpos se expresaron en un danza tanto o más vieja que la humanidad, en un acto que había perdido su sentido original pero que aun se repetía, sobre todo después de descender en el planeta, como si la conciencia de no estar encerrados en las naves actuara como disparador. Si alguien se hubiese tomado el trabajo de hacer las observaciones correspondientes hubiera podido notar que, efectivamente, en aquellos días, la escena se repetía en todos lados.
Descansado, sintiendo la brisa marina y la presencia femenina sobre la piel, tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para abrir los ojos y levantarse.
Con infinito cuidado, para no despertarla, salió de la cama y caminado, con la mente en blanco, con esa agradable sensación del descanso reparador, llego hasta la orilla del mar, mojo sus pies en la espuma, sintió la firmeza de la arena húmeda bajo sus plantas y volvió a revivir esas sensaciones extrañas que lo venían asaltando los últimos tiempos, antes de pensar siquiera en llegar a este planeta, colores danzando, aromas invadiendo todo, despertando nostalgias de vivencias no vividas, sonidos reminiscentes de canciones no oídas….una sonrisa fugaz se le dibujo en el rostro y los ojos, por unos segundos, le brillaron con ese brillo particular que suelen tener los niños al descubrir el mundo.
Sobre el horizonte asomaba la estrella local, un poco más arriba el satélite de aquel planeta se recortaba iluminado en parte, como si fuera una uña de un gigantesco ser.
Se acerco al equipo de comunicaciones y se reporto. Como era de esperar, debido al ajuste con el periodo de rotación del planeta, había quienes estaban amaneciendo, como él, quienes estaban a medio día o a media noche o atardeciendo. En los primeros momentos se mantenía el tiempo de la nave, pero luego, pasado un tiempo, el cuerpo solo se sincronizaba con el día local y era más cómodo dejarlo así  que mantener artificialmente el tiempo de la nave, esto traía algunos inconvenientes al principio, pero en general era más cómodo para todos. De todos modos, la gente en las naves mantenía las cosas en orden y los monitoreaban en todo momento.
Como respuesta le llegaron los reportes


-          Bueno, esperemos que nadie nos moleste por ahora, aunque tarde o temprano todos deberán saberlo. –
-           Me pregunto si alguien más lo habrá notado-
-          No creo, si lo hubieran notado ya lo sabríamos –
-          ¿Por qué? Nosotros lo hemos notado y no se lo hemos dicho a nadie, a lo mejor a otros les ha pasado lo mismo-
-          Sí, puede ser, pero ¿Cómo saberlo? Todavía no nos podemos arriesgar a decir nada de lo que estamos estudiando-
-          Si lo sé, pero nos ayudaría mucho si pudiéramos compartir las observaciones con otros-
-          Pero nos iría muy mal si nadie más está haciendo lo mismo, o lo está haciendo y prefiere callar-
-          Estamos de acuerdo, aunque me cuesta trabajo pensar que nadie en ninguna nave haya visto nada-
-          Bueno, puede ser, nosotros vimos el primer indicio de casualidad, mientras buscábamos un planeta para descender…- hizo el comentario sin terminarlo
-          Sí y una vez que sabes que buscar….- concluyo – Pero aun así….- siguió mascullando mientras concentraba su atención en el analizador de espectro.
La pantalla mostraba claramente que, en aquel sector del cielo, correspondiente a la zona austral del planeta, y en ángulo solido de unos 0,02 estereorradianes (unos 5º), no se veía el característico corrimiento al rojo. Pero no solo eso, en alguna lectura había parecido aparecer un corrimiento al azul, aunque esto no lo podían confirmar, pues los pocos casos vistos no se habían repetido.
De todos modos era muy inquietante, ya lo había sido cuando, buscando el planeta, lo habían visto por primera vez. En ese momento pensaron que podía haber algún error debido al punto de observación, pues las naves, cuando estaban en funcionamiento, por la velocidad a la que se desplazaban y la presencia de los campos de fuerza que las protegían permitiéndole viajar a esas velocidades sin ser destruidas por el choque con cualquier grupo de átomos medianamente agrupados, podían distorsionar algunas mediciones. Eso fue lo que los llevo a decidir no decir nada hasta corroborar las lecturas desde el planeta.
Si bien el planeta no estaba detenido, que hubiera sido lo ideal, su movimiento en torno a la estrella, sumado al de la estrella en torno al centro de masas local, eran relativamente lento comparado con la velocidad de crucero de las naves y era dable esperar que las mediciones fueran más precisas. Al descender en el polo anularon el efecto de rotación y al hacerlo en el sur se situaron casi casi frente al evento.
Afuera el viento volvió a soplar con fuerza, cubriendo el cielo con espesas nubes.
-          Que clima horrible, va a nevar de nuevo ¿no podíamos haber elegido otra latitud?-
-          Sabes bien  que no, aquí estamos en una posición inmejorable para la observación, aunque no podamos utilizar la banda de ondas de luz visible porque las nubes la opacan-
-          Si lo sé, pero después de una vida encerrados en las naves, un par de días al aire libre se hacen muy deseables-
-          Bueno, eso fue la otra razón para elegir este lugar, ¿Cuántos crees que querrán venir a pasear por acá?-
Así era, no era ese un lugar al que nadie iría de paseo, y eso les garantizaba la discreción que necesitaban. O eso creían, porque el rugir del viento les impedía escuchar los sonidos producidos en el exterior del campamento, que parecían como de un grupo de personas en movimiento….


-Para mí está muy claro – esto da al traste con todo
-¿tan seguro estas?-
-Sí, mira los puntos de Verdi que se han formado aquí, aquí y aquí, y también en esta dimensión-
Evidentemente eran reales, nadie podía decir que no existieran
-Tal como dicen las ecuaciones de Perez que sucedería……si todo estuviera por llegar al final-
-Bueno, supongamos que sea cierto, que estemos por llegar al final, ¿Qué hay después?-
-Nada- asevero encogiéndose de hombros.
-¿Cómo nada?-
-Y si, Nada. Yo solo soy un físico teórico, no sé nada de filosofía ni de nada de eso, para mí el universo es sencillo, responde a leyes conocidas, y estas leyes son inmutables, por lo menos en nuestro continuo. Esas leyes no dicen nada de lo que pasa del otro lado, suponiendo que haya otro lado –
- Si pero tampoco dicen que no haya nada – dijo, como para mantener una luz de esperanza, la nada era una idea que no le satisfacía – y hay muchas teorías sobre eso, desde las creencias religiosas y las primeras teorías de cuerdas y universos paralelos hasta el mismo Perez, si lo interpretas correctamente-
- Si lo interpretas correctamente…- repitió en voz baja el físico, dando a entender claramente que eso de “interpretar correctamente” era solo eso, una interpretación. Y él, ya lo había aclarado, “no interpretaba”, solo obtenía resultados que explicaban, a la luz de los conocimientos científicos, lo que los hechos mostraban
Poco más se podía agregar, 10 semanas de estudio en la diáfana atmosfera del desierto habían permitido hacer toda clase de observaciones, era hora de dar forma a las hipótesis, con los datos obtenidos se podían sacar conclusiones bastante precisas, aunque inquietantes, resultaba obvio que algo “extraño” estaba pasando, los puntos de Verdi estaban allí, las ecuaciones de Perez los preveían, todo encajaba, pero….. bueno, uno podía creer o no en ello, le podía gustar o no, nada de eso cambiaba nada, los resultados eran contundentes…la única esperanza era algún error en las interpretaciones, y eso era algo muy difícil.





Afuera la oscuridad era total, a la ausencia de estrellas se sumaba el cielo encapotado y la nieve levantada por el viento que soplaba con fuerza.
.......


(c) Omar R. La Rosa
@ytusarg





No hay comentarios:

Publicar un comentario