jueves, 17 de septiembre de 2020

Sobre pestes y "otras pestes" - Charlas en la cafetería del ministerio del tiempo

 

Ciclo: Charlas en la cafetería del ministerio

 

Sobre pestes y "otras pestes”


 

En la enfermería del ministerio Julián forzaba los ojos sobre la pantalla de un microscopio electrónico, en un vano intento de ver algo más que manchas borrosas.

Era más por hacer algo que por otra cosa, porque no esperaba encontrar nada que los especialistas ya no supieran.

Cansado se recostó contra el respaldo de la silla y cerró los ojos unos momentos, cuando los volvió a abrir lo vio, ahí, parado frente a él con su sonrisa bonachona y su aspecto desalineado.

-          Buenos días rabino –

-          Buenos días muchacho ¿Qué lo tiene tan ocupado? –

-          Esta peste que nos azota – dijo, girando la pantalla para que Abrahán Levi pudiera observar.

-          Qué maravilla – expresó el médico al cabo de unos minutos de atenta contemplación.

-          Si, es increíble que algo tan chiquito pueda causar tanto daño – se lamentó resignado Julián.

-          ¿Qué? A, si, usted se refiere a la pelotita esa – indicó la imagen del “covid 19” – je, yo decía este aparato, ¡Cuantas cosas hubiese podido hacer con algo así en mi tiempo! –

-          No se crea, ya ve, nosotros lo tenemos aquí y de todos modos no logramos ganarle a un simple virus –

-          Tiene razón – e, incorporándose – Necesita descansar muchacho, viera la cara que tiene –

-          Si, quizás sea bueno tomar un descanso – aceptó el paramédico levantándose mientras pausaba el computador – venga, lo invito un café –

-          Acepto – dijo sonriente el anciano, que se había aficionado al brebaje, mientras lo acompañaba.

 

Ya en la cafetería se les unieron Pacino y Alonso, de regreso de una misión.

-          ¿De qué va compañeros? – preguntó cansado el policía, mientras literalmente se tiraba sobre una silla levantando la mano, indicándole al mozo que quería una “caña” bien fría.

Más discreto, pero igual de cansado, Alonso pidió otra cerveza.

-          Por acá, más de lo mismo – se lamento Julián - ¿Y ustedes? –

-          Nada especial, solo unos piratas que se pusieron un poco molestos. – comentó Pacino rotando la mano derecha en significativo gesto – Pero con el compañero logramos hacerlos entender – se rió al tiempo que elevaba la mano con la cerveza helada en señal de brindis, que Alonso correspondió.

-          Si, no creo que a los herejes esos les queden ganas de apropiarse de lo no que no es … - pero no termino, de pronto cayó en la cuenta de que lo de hereje no le había gustado mucho al rabino.

-          Está bien joven, no se preocupe, después de todo todas las religiones tienen los suyos – sonrió bonachonamente mientras sorbía un trago del café, evitando mencionar que, al menos en sus principios, el cristianismo era visto como una herejía judía.

-          ¿Averiguaron algo más del bicho ese de porquería? – preguntó Pacino cambiando de tema.

-          No, nada todo igual y ni modo de viajar al futuro ni recibir alguna visita desde allí con alguna pista – explico Julián, y bajando la voz, como si fuera a decir algo terrible – es como que no tuviéramos futuro –

Alonso se santiguo.

-          Claro, es lógico – tercio el rabino – esa es la característica del futuro, no existe hasta que no lo hacemos –

Con lo cual dijo algo que todos sabían y no servía para nada.

Luego de unos instantes, en que guardo silencio como si meditara en la conveniencia o no de seguir hablando, continuó.

-          Pero ese bicho no es el principal problema que tienen… –

Los tres miraron intrigados al viejo que, captada la atención, siguió explicando.

-          Pues, no es la primera vez que sucede algo así, ya ha pasado muchas veces antes y la humanidad ha salido adelante… –

-          Sí, ¿a qué precio? – le interrumpió Julián.

-          Le entiendo amigo, el costo a veces es alto, como cuando la peste negra – concedió – pero al final aprendimos como se propagaba y como cuidarnos –

-          …En el proceso perdió la vida casi media Europa…– insistió Julián.

-          Bueno, los medios eran más rudimentarios…- disculpó Abrahán mientras Alonso y Pacino escuchaban atentos - ¿No lo ve? ahora es igual…, más tarde o más temprano la humanidad siempre ha aprendido a cuidarse de las amenazas externas, lamentablemente no se puede decir lo mismo de las internas…- y dejo las palabras flotando en el aire, para darles más significancia.

-          ¿Qué quiere decir? Sea claro – pidió Alonso algo molesto. Sabido es que no es amigo de insinuaciones o medias tintas.

-          Dejando de lado los enemigos ¿Cuál es la peor amenaza en el campo de batalla? – preguntó sugestivamente.

-          El desorden – contestó sin titubear el soldado y el rabino volvió a sonreír.

-          ¿Esta criticando al gobierno? – malicio el policía terminando el último trago de cerveza.

-          Nada más lejos de mi – se atajo el judío – yo no he dicho tal cosa, solo que he estado viendo la información que maneja Julián…pobre hombre, ¿Cómo hace para sacar algo en limpio? Parece como que nadie sabe nada, pero tampoco se priva de opinar –

-          Bueno, es entendible, cada uno hace lo que puede –

-          Sí, pero el rabino tiene razón, por más buenos soldados que tengas, si no hay buenos generales la batalla está perdida – acentuó Alonso muy serio.

-          El desorden, en mis tiempos eran muy comunes los quintacolumnistas, como los llamaron luego, para sembrar desorden en los contrarios y desorientar a los enemigos – tercio Spínola, recién llegado, mientras se sentaba a la mesa sin esperar a ser invitado.

-          No siempre son “quinta columnas” – disculpó el rabino – a veces simplemente es gente de bien, desorientada –

-          Eso nosotros lo teníamos solucionado, con la Inquisición todos sabíamos para que lado se corría y España fue la primera potencia mundial de la historia – dijo Alonso, no sin orgullo, chocando copas con el duque, grande de España.

-          Bueno, también hubo otros que quisieron decirnos para que lado se corría y así nos fue – comentó Pacino comiéndose unos maníes mientras pedía otra caña…- Hablando de desorden, ¿Qué me cuentan del “Barça” –

-          ¿Futbol? Veinte afeminados con las piernas al aire corriendo atrás de una pelota ¿Cómo les puede importar tanto eso? –

-          Alonso, macho, disimula un poco eso de ser de otra época – rió Julián dándole una palmada en el hombro.

Y así la charla vario de un tópico a otro, como corresponde a una reunión después de hora hasta que

-          ¡Abrahan!, viejo sinvergüenza ¿Qué haces ahí perdiendo el tiempo con tus amigotes? –

Resignado Levi se levanto y saludo

-          Ya voy mujer ¿Quién te corre? –

Tras él todos se levantaron, cada uno a lo suyo, a seguir escribiendo el futuro, que buena falta hacia.

Córdoba – 17 de septiembre de 2020

© Omar R. La Rosa

 

Novelas del autor disponibles en https://lektu.com/ Y https://www.amazon.com/

 

 

 

viernes, 4 de septiembre de 2020

Puesto estático 27 AA er

 

 


Nota: el original de la presente crónica se encuentra perdido, se presupone que fue escrito en Galáctico temprano (idioma completamente desconocido en la actualidad), pero no podemos saberlo ya que solo ha llegado hasta nosotros una copia de una traducción, cuyo origen desconocemos, que actualmente se encuentra en el museo de ciencias naturales de Az Ezüst (La Plata, Argentina), aunque no es posible verla pues su estado es tan endeble que su exposición al simple aire podría dañarla irremediablemente.

El acceso que hemos tenido a una digitalización de la misma es lo que nos permite transcribir la presente historia.  Nuestro agradecimiento al doctor Régi Történész por permitirnos verla.

El Editor

 

Estaban a punto de completar su año de servicio en el puesto estático 27 AA er, un remoto destacamento en la periferia de la galaxia donde nunca pasaba nada y por tanto, era el lugar ideal para unos novatos como ellos.

Cuando parecía que definitivamente así era y que en verdad no pasaba ni pasaría nada uno de los becarios, que de puro aburrido no más se puso a estudiar los últimos registros del cuadrante 27 AA er, detecto con gran sorpresa  actividad electromagnética codificada

Lo que tenia ante si era algo desconcertante, pues parecía ser artificial. Eran señales de radio de amplitud fluctuante, con un paulatino corrimiento al azul, como si la fuente emitiera cada vez a una frecuencia más alta….

En seguida solicito ayuda y junto al resto de la dotación no afectada a la preparación del relevo, se abocaron a identificar la posible fuente de las emisiones.

Luego de arduos y trabajosos manejos de telescopios e instrumental determinaron un espacio determinado, una estrella de clase G, con varios planetas orbitando a su alrededor. Desde la distancia a que se encontraban podían distinguir a por lo menos 3 de ellos, los más grandes sin duda.

El hecho de que la estrella se estuviera acercando hacia ellos explicaba la aparente disminución de las longitudes de onda de emisión. Las mismas deberían ser más bajas, pero por el efecto Doppler se hallaban corridas al azul y se iban ajustando conforme se les acercaban.

Pero había otra cosa, las señales parecían ocultarse periódicamente. Eso tendría sentido, por ejemplo, si la fuente estuviera en órbita muy cerca de la estrella, lo cual haría que la portentosa emisión de la misma eclipsara la fuente cada vez que esta estuviera en tránsito aparente delante o detrás de su disco.

Y esta sospecha los llevo a descubrir el planeta del cual parecían provenir las señales, ahí, casi en medio de la zona habitable estaba el pequeño punto de brillos azulados que periódicamente se encontraba a derecha e izquierda de la estrella.

Un pequeño planeta girando en torno a una estrella clase G, algo muy común y poco relevante para llamar la atención de nadie. De hecho, al consultar los registros apenas si encontraron alguna referencia al sistema en cuestión. Solo una nota, como al margen daba cuenta de que el año anterior(1), cuando la estrella había pasado más cerca del puesto de observación de lo que lo haría ahora, una exploración no tripulada había detectado vestigios de vida, pero nada evolucionado ni mucho menos nada que hiciera pensar que allí habría algo en proceso de desarrollo tecnológico.

Es decir que, fuera lo que fuera, en menos de un año galáctico había pasado de la casi nada al dominio de la radio…¿sería algo natural o tenían visitas desconocidas?

La pregunta era inquietante, ¿podía ser que los visitaran de otras galaxias, o que alguien estuviera “colonizando” el sector sin aviso?

Una nota de alarma se encendió en la estación, eso podía ser algo grave.

Era preocupante, si, pero no podían dar la alarma así como así, debían tener más datos, por lo que, por orden del jefe de estación, se suspendieron permisos y descansos para abocarse de lleno a la pesquisa.

Para cuando la nave de relevo llego a la estación parte del misterio estaba develado, siguiendo las leyes de la mecánica celeste la estrella se había acercado ya a su perigeo y era perfectamente “estudiable”,  fuera lo que fuera que generara la emisión estaba confinado al tercer planeta. Si algo lo había abandonado no era masivo, a lo sumo algunas avanzadas, pero nada significante.

Sin esperanzas solicito permiso para un viaje de exploración, solo ir, mirar de cerca y volver. Pero no era posible, ¡las leyes de la mecánica celeste!, el gasto extra debido a demorar la partida hacia imposible cualquier pérdida de tiempo. Otra vez seria.

Con una mescla de dolor y alegría recibieron a los compañeros que los reemplazarían, por un lado significaba que por fin regresaban a casa, por otro que debían abandonar la investigación. Era algo injusto que, después de un año de aburrimiento, cuando algo interesante pasaba tuvieran que abandonarlo.

Pero así eran los reglamentos, cuando había reemplazo, había reemplazo. Ya los nuevos continuarían el trabajo.

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Pasados los primeros días, cuando el relevo se había completado, con la dotación nueva haciéndose cargo de la estación y la vieja ya fuera de alcance, adentrándose en las profundidades de la galaxia, alguien retomo la tarea de seguir la extraña emisión estudiada por sus antecesores.

Con profesional actitud revisaron datos, corrieron proyecciones y fijaron los instrumentos en la nueva posición indicada para la estrella en cuestión.

Según los informes las señales provenientes del tercer planeta que la orbitaba habían evolucionado rápidamente del estadio analógico al digital. Eso era lo que se veía en los registros, apenas pasado el perigeo la actividad radio eléctrica detectada era abundante y evolucionada…era posible seguir las mismas, haciendo los correspondientes correcciones para compensar el corrimiento al rojo, por la velocidad de alejamiento de la fuente, hasta el punto donde los estudios se habían interrumpido por las tareas de relevo.

Siguiendo los protocolos retomó los trabajos, pero sus resultados fueron decepcionantes. No había nada que estudiar.

Preocupado reviso varias veces los cálculos y, con ayuda de algún compañero que le cedió algo de su tiempo libre, los volvió a rehacer, todo para confirmar que eran correctos, la estrella era la correcta, los instrumentos estaban trabajando normalmente, todo estaba bien, pero allí no había nada. Si había habido alguna señal inteligente ya no existía, por lo menos no de la forma en que había sido descubierta, ni en ninguna otra que ellos investigaran.

Por fin, al cabo de varios días, el asunto perdió interés. Había mucho que hacer como para seguir la trayectoria de una común estrella de tipo G que se alejaba de ellos silenciosamente.

Ya habría oportunidad de estudiarla nuevamente cuando regresara a ellos dentro de casi un año, antes del próximo relevo.

© Omar R. La Rosa

Córdoba – Argentina – 23/11/2019

 

(1)    Año galáctico, tiempo que tarda el sol en completar una órbita en torno al centro de la galaxia, entre 225 y 250 millones de años << volver


sábado, 29 de agosto de 2020

De abuelos y nietos - uno es como es

 

Los achaques de la edad ya empezaban a apagar su fuego. Más allá del deterioro del cuerpo, lo que más lo aquejaba era el deterioro del alma. Estaba en esa edad donde los hombres tienen más pasado que futuro, más recuerdos que esperanzas, esa edad donde los nietos se transforman en ese brote verde de invierno que predice la primavera, aunque se sepa que posiblemente uno no la vea.

Y ese era su mayor dolor, la ausencia de esos “brotes verdes” no había nada que deseara más que los nietos que no tenia.

-          Hola, pa – saludo la nena

La nena, en que hermosa mujer se había convertido, que hermosos hijos podría tener, pero

-          Pasa, pasa, no seas tonta – llamo a la mujer que la acompañaba.

-          Pa, ella es Mara, mi novia –

-          Mara, papá –

-          Hola hija, al fin llegaron – saludó Elena y, mirando a Alonso.


-          Bueno en la heladera está lo que quedo del almuerzo, si quieres lo puedes calentar para cenar. Nostras cenaremos fuera –

-          ¿Pero? ¿Os vais las dos…tres? –

-          Noche de chicas – Saludaron mientras se reían estruendosamente dejándolo solo,  hundiéndose un poco más en el sillón de la sala, frente al televisor.

De pronto comenzó a sentirse mal, una transpiración fría le inundo la frente y una fuerte angustia le atenazo la garganta.

                Como pudo, solo, se incorporo para tomar un vaso de agua y luego recostarse en la cama hecho un ovillo, mientras un llanto amargo y mudo le inundaba los ojos

-          Me estoy muriendo en la cama – pensó e, instintivamente, trato de levantarse, tenía que calzarse las botas al menos…pero no pudo, las fuerzas le fallaron.

                Fueron los golpes en la puerta los que lo devolvieron a la realidad.

                No le fue fácil incorporase, estaba oscuro y a tientas, como pudo, llego hasta ella, pero del otro lado no había nadie…

                Extrañado volvió a cerrar y, al pasar por la sala, apago la pantalla, que había dejado encendida. En el silencio que inundo el lugar pudo volver a escuchar ruidos, como de alguien que hacia fuerza para abrir una puerta…en el dormitorio de Elena.

                Sobre saltado tomo una cuchilla de la cocina y caminó a la habitación, justo para ver como una persona extrañamente vestida corría el arcón que Elena había dejado fuera del placar, apoyado contra la puerta.

-          ¿Abuelo? – le interrogó con dudas el gallardo joven que salió del armario.

-          ¿Quién sois? –

-          Pues, si vuestra merced es Alonso de Entrerríos y mi padre no me mintió… vuestro nieto señor – saludó el hombre haciendo una profundad reverencia que le hizo recordar su pasada juventud.

-         
No me hagáis chanzas, sabéis bien que mi hija ha decidido no tener niños y mi sangre muere con migo – confesó extrañamente indefenso, bajando la cuchilla, resignado ante lo que, de todos modos veía cerca.

-          Pues, no vos no seréis la ultima sangre, porque yo soy semilla de vuestra semilla, pero si no me ayudáis pronto yo si lo seré –

-          ¿Qué dices imbécil? – se enojó.

-          Que los holandeses capturaron a los sobrevivientes de nuestro barco y los ajusticiaran si no los socorremos –

-          ¿Holandeses, Ingleses? Qué más da, esos mal nacidos están tan muertos como nosotros. Años combatiéndolos para después ver como España misma se abandonaba a su perfidia –

-          ¿De que habláis anciano? ¿No me digáis que los que me advirtieron que ya no erais el que supisteis ser tenían razón? – Se cuestionó al borde de la desesperación. - ¡¿ Acaso he dejado a mi hijo a punto de morir junto a su madre y me he arriesgado en vano al meterme en esa puerta del demonio para venir a buscaros?!  -

-          ¿Qué has dicho? –

-          ¡Que vine a buscar a un soldado de los tercios no a un anciano blando y loco! –

-          No, no eso no. ¿Cómo llegasteis aquí?- repreguntó haciendo un gesto con la mano, descartando lo de “viejo loco”.

-          No tengo la menor idea – y se santiguo al decirlo – solo me deje empujar a una puerta y aparecí aquí. Dios me perdone, estoy desesperado – casi lloro de la ira contenida.

-          ¿Y de donde dices que vienes? –

-          No os lo he dicho. Vengo de Manila –

-          ¿Las Filipinas? ¿Qué ha pasado? –

-          Estábamos en puerto con mi mujer e hijo cuando el mal nacido pirata Olivier  van Noort(1) ataco la ciudad –

-          ¿Van Noort…? ¡Perro Holandés!, ¡Maldito hereje! – insultó escupiendo el suelo.

En los apagados ojos del soldado una luz volvió a brillar.

-          El mismo ¿lo conocéis? –

-          No, no, pero me encantara conocerlo. Espera aquí, ya me contaras en el viaje – pidió mientras salía.

Fue hasta la habitación de al lado, donde normalmente mal dormía y regreso ataviado como el Alonso de Entrerríos que había sido.

-          Vamos, vamos apuro - santiguándose  feliz al entrar en la puerta por la cual apareciera su nieto.

(c) El Escribiente

Omar R. La Rosa 

(1)    Oliver van Noort, pirata Holandés ataco Manila en octubre del 1600





Más historias de abuelos y nietos en KULTRU, en la sección libros de la web del autor

https://ytusarg.wixsite.com/website

sábado, 15 de agosto de 2020

Paso en el 343 - Lobatos

¡Qué bueno es ser niños cuando los mayores saben ser adultos!

 

Lobatos

Todos los años, para esta época más o menos, se realizaba la promesa de los lobatos de nuestro grupo scout, lo que incluye una ceremonia secreta, que por su puesto no estoy autorizado a comentar.

Solo diré, y por qué importa a la historia que estoy contando, que en ella se representan escenas del “Libro de la selva” de Rudyard Kipling. (1)

Aquella tarde, junto a un fuego, unos veinte pequeños de entre 7 y 10 años viajaban con su imaginación por paisajes selváticos acompañando  a Bhageera, la sabia pantera; escalando arboles gigantescos, saltando de rama en rama, siguiendo a los anárquicos Bandar-Log, un ruidosos grupo de monos sin ley, o atendiendo a los sabios consejos de Baloo, el viejo oso pardo, viviendo sus aventuras.

Pero sobre todo aprendiendo; atentos a la vigilante mirada de Akela, el lobo jefe de la manada, que los cuidaba del asecho del malvado tigre Sheere Khan, a quien me tocaba representar a mí, debido a una misteriosa ausencia del maestro que tenia hacer ese personaje.

Junto al fuego la narración se desarrollaba

-       …entonces los lobeznos escucharon un fuerte rugido llegando del interior de la selva – contó Baloo con voz profunda y misteriosa, y yo rugí con todas mis fuerzas, oculto tras una tapia que no me permitía ver lo que pasaba en el fogón.

Un rumor general recorrió toda la manada.

-       Agáchense todos para que Sheere Khan no los vea – recomendó Bhageera poniéndose en cuclillas, colocando sus manos como pabellones sobre sus orejas, como si quisiera escuchar mejor los movimientos del tigre. Toda la manada la imito.

-       En caso de peligro la manada debe permanecer unida, esa es nuestra fuerza. Los depredadores, aunque poderosos, como el malvado tigre, poco o nada pueden hacer contra nosotros si estamos juntos – Aconsejo más que ordeno Akela, siempre atento a instruir a los lobatos.

-       Observen a los búfalos y otros herbívoros, saben que nada pueden solos contra el tigre, por eso pastan siempre juntos en manada – recalco Baloo.

-       ¡Mentiras! –se escuchó la sibilina voz de Kaa,  la serpiente, que desde una rama del cercano árbol desautorizaba las sabias palabras de Akela y los ejemplos de Baloo.

-       Solo los quieren sometidos, son niños. ¡son libres! ¡no tienen por qué estarse quietos! – destiló su ponzoñoso veneno.

Ciertamente algunos niños dudaron, estarse quietos, callados no era una tarea fácil, hacía falta fuerza de voluntad y salir corriendo era algo muy tentador.

Pero la paternal presencia de Akela basto para mantener el orden.

En eso estaban cuando se escucharon voces llamando al lobo, que tuvo que ausentarse para atender otros asuntos, dejando solos un momento a los lobatos. Tal cual indicaba el preciso guión que todos seguían.

Con todo,  los niños, involuntaria parte esencial de la obra, seguían agachados, en posición expectante, en silencio, atentos al tigre…y a pesar de la cantinela de Kaa, que insistía instando a la rebelión, todo hubiese ido bien si de pronto no hubieran aparecido los Bandar-log, esos monos ruidosos y anárquicos que no respetaban a nada ni a nadie.

Un grupo de scouts, muy felices de representar a los indisciplinados monos, se metió entonces entre los lobatos generando un gran lio, desconcentrando a los chicos.

Mientras la serpiente aplaudía, aunque no tuviera manos, loca de contenta viendo como el orden desaparecía y algunos miembros de la manada se alejaban, transformándose así en potenciales presas del tigre que le había prometido las sobras del banquete como pago por su colaboración.

Efectivamente algunos chicos, poco afectos al orden aprovecharon la oportunidad para ponerse a saltar y dar vueltas siguiendo a los más grandes, desoyendo los aparatosos pedidos de los jefes

-       ¡Lobatos! Compórtense o serán presa del tigre – trato de advertir Baloo…pero ya era tarde, un par de ellos, siguiendo a los monos se alejaron del circulo del fogón y pasaron cerca de la tapia tras la cual el tigre esperaba agazapado.

Por su puesto, cuando estuvieron a mi alcance salte sobre ellos y pude atrapar a uno que empezó a gritar y patalear como un marrano, hasta que lo solté, siguiendo con el juego.

Pasado el susto todos se sosegaron y volvieron a sentarse en torno al fogón donde la ceremonia, ya con Akela de regreso, continuó hasta el emotivo momento en que, frente a la bandera, cada “pie tierno” fue haciendo su promesa y recibiendo el pañuelo que lo acreditaba, de hecho y derecho, como miembro de la manada.

Debe ser una de las experiencias más lindas que se pueden vivir, el ver como los chicos crecen y toman alas…en la manada, en la tropa y en la vida.

Pasado el momento, y con el agradecimiento de los maestros de lobatos me retire a descansar cerca de lugar donde la tropa tenía su campamento. Y ahí me hubiera quedado muy tranquilo de no haber sido por la repentina aparición de un grupo de diez o doce lobatos, que, acabada la ceremonia se estaban retirando cada uno a su casa.

Al pasar a mi lado, como correspondía, me saludaron con la típica venia de los dos dedos llevados a la frente.

Todos, menos uno, el que había atrapado minutos antes, que al verme no vio en mí al maestro scout que era si no al tigre que había representado y al grito de:

-      

¡SHEERE KHAN – se abalanzó sobre mí, seguido por todos los otros y muchos más que, sin ser de la partida no perdieron oportunidad de saltar sobre un mayor…

Solo la oportuna intervención de mis compañeros me salvo de una segura muerte por aplastamiento debajo de la parva de chicos que se me tiro encima, dejándome algunos moretones y uno de los mejores recuerdos que tengo de esa época.

Siempre listo

Búho Observador





(1) Resumen del Libro de la Selva

“The Jungle Book” es, en realidad, una recopilación de cuentos. De cualquier forma, los primeros ocho son, en realidad, parte de una misma historia. La misma comienza cuando, huyendo del ataque de Shere Khan (el tigre), dos esposos pierden a su hijo pequeño. Éste aparece en la cueva de unos lobos (papá Lobo y Raksha -el demonio-) quienes no solo lo salvan de las garras de Shere Khan, sino que a su vez lo acogen como a su propio hijo. Raksha lo llama Mowgli -la rana, dado que no tiene pelo- y lo hace de su familia.

 Mowgli es entonces presentado en el Consejo de Roca, máximo órgano deliberativo de la manada de lobos, para que sea aceptado como tal. El Consejo es liderado por Akela que dice que, tal como marca la Ley de la Selva, algo tiene que ser ofrecido para salvar su vida y ser aceptado, por lo que Bagheera (la pantera negra que enseña a los lobatos a cazar) ofrece a la manada un buey que acababa de matar. Así, Mowgli pasa a formar parte de la manada de lobos.

 Como cualquier otro lobato, es instruido en la Ley de la selva (un conjunto de 6 artículos donde se presentan los principales valores que debe tener un lobo) por Baloo, un viejo oso pardo. Mowgli vive así diferentes historias que le hacen entender el verdadero valor de la amistad, de las leyes (especialmente cuando se enfrenta a los Bandar-Log, el pueblo mono que no tiene ley), y sobre todo del trabajo en equipo.

Sin embargo, a medida que crece (y que sus amigos como Akela se vuelven más viejos) las diferencias entre Mowgli y los lobos se hacen más evidentes. Es aquí cuando el poder de Shere Khan se hace más fuerte. Mowgli es así expulsado de la manada, y se va a vivir con su madre biológica a quien ha encontrado en un pueblo cercano. De cualquier forma, todavía tenía pendiente una tarea dentro de la selva: matar a Shere Khan, tal como lo había predicho Raksha cuando Mowgli no era más que un niño.

En la aldea, Nathoo (nombre verdadero de Mowgli que Messua, su madre, le había dado al nacer) se convierte en un pastor de bueyes, aunque no logra adaptarse completamente al estilo de vida, durmiendo en jaulas, e inventando historias de espíritus de la selva. Sin embargo, es este trabajo el que le provee de la herramienta adecuada para cumplir su misión. Engañando a Shere Khan, con la ayuda de Akela y Hermano Gris (lobo hermano de Mowgli) logra que toda el rebaño de bueyes, liderado por Rama el buey, aplaste, literalmente, al tigre.

Cumplida su tarea, Nathoo se apresta a vivir para siempre entre los humanos, aunque debe huir del pueblo donde vivía con Messua, porque es considerado un espíritu maligno de la selva por poder hablar con los animales y, principalmente, por dirigir a los bueyes a su antojo. Así ambos escapan a otro pueblo, liderado por ingleses, quienes serán los que impongan el orden, las leyes, y sobre todo, la justicia.

En el octavo cuento, termina la historia de Mowgli, y al mismo tiempo, la unicidad de las historias. De aquí en adelante, si bien todas se relacionan por tener a la Selva de Seonee como elemento locativo, todas son historias diferentes, con distintos personajes. Aparecerá Hathi, el elefante sabio, o Rikki-Tikki-Tavi, la mangosta.

viernes, 7 de agosto de 2020

Amigas, ¿para cuidar o de cuidar?

             Salió a correr con la nueva del complejo.

Nadie sabía bien quién era, no hacia aun una semana que había ocupado el tercer piso de la torre C.

Por supuesto, no faltaban rumores. Los más mal intencionados decían que era la amante de uno de los capo mafia más importante de la ciudad, que vivía en el country contiguo y le pagaba el piso para tenerla cerca…pero se sabe como son estas cosas.

Bastaba ver una mujer bonita e independiente para que las habladurías empezarán, se enojo pensando que aun en estos tiempos se discriminara tanto a las mujeres, y lo peor que eran las propias congéneres las que lo hacían.

¿Cómo podían ser así? Pobre chica, asociarla con el repugnante matón ese, que si no fuera que todos le tenían miedo ya no viviría en el barrio.


La salida a correr por el contorno del complejo fue una simple excusa para entablar conversación, quería conocerla.

La verdad es que parecía inteligente, aparte de bonita, atlética, hermosa y con buen poder adquisitivo…(esas zapatillas no se conseguían en cualquier lado, y no eran nada baratas, recordó con algo de envidia las que no se animo a comprar en Miami la última vez.)

-          ¿A qué te dedicas? – se animó a preguntar después de la primera vuelta, mientras hacían una pausa para recuperar el aliento.

-          A amar – fue la sencilla y demoledora respuesta.

-          Que interesante trabajo –

-          ¿Y tú? –

-          Pues, soy abogada –

-          ¿En qué rama te especializas? –

-          Pleitos, comerciales sobre todo –

-          Huy, que pesado, esos son de los peores –

-          No creas, aunque a veces … -

-          Si, ya se, esos tipos acostumbrados a los negocios son muy vuelteros, siempre rondando como buitres hasta que pueden caer sobre la presa. Me asquean, yo prefiero ser más expeditiva. Si tienes algo con alguien vas y lo arreglas y listo –

-          Bueno, eso no siempre es posible, a veces ellos tienen con que defenderse… - dijo con un tono de voz apesadumbrado que su compañera noto.

-          ¿Pasa algo? A mí no me engañas – la recombino – que recién nos conozcamos no quiere decir que no podamos confiar la una en la otra-

Y, enternecida quizás, soltó la lengua. Le conto sobre una “aventura amorosa” en la que no había sido todo lo discreta que debía y como eso era usado por la otra parte en un pleito que llevaba a delante

-          …¿Hay testigos? –

-          No, no que yo sepa, pero obviamente alguien me vio… estaba tan apasionada que me descuide, supongo –

-          Pobrecita, nadie debería importunar a una mujer que ama – y dejando de trotar le dio un abraso que la turbo.

-          Pero, si nadie te vio, ¿Quién te pudo delatar? -

-          Solo se me ocurre que pudo ser mi amante. Desde que terminamos no deja de importunarme – dijo enfadada.

-          Eso de los amantes…tienes que ser muy cuidadosa, se porque te lo digo.- y luego de meditar unos minutos…

-          ¿Quién es? –

-          ¿Quién? –

-          Tú ex, querida – y ella le dijo.

La nueva apuró el paso sacándole alguna ventaja, por lo que no pudo estar segura si esta lo había hecho para hablar por teléfono sin ser oída o de puro distraída.

Siguieron corriendo unos metros más.

Al cabo de unos minutos llevándose la mano al auricular de la oreja derecha, como si prestara atención a algo que alguien le dijera, asintió, sonrió y girando hacia la amiga, sin dejar de correr, que no era cuestión de perder el paso, le dijo

-          Listo ya no te puede inculpar más. ¿segura que no hay otro testigo? –

-          …no – trago saliva – no hay más – adivinando el porque no se atrevió a preguntarlo.

-          Bueno querida – continuo la vecina tomándole la mano, llevándola a su voluptuoso pecho.

-          Creo que vamos a ser muy buenas amigas – le sonrió.

El resto del entrenamiento transcurrió en un silencio sepulcral.

Colección lado oscuro

© Omar R. La Rosa

Córdoba – Argentina 12/6/20