domingo, 9 de abril de 2023

 

En la orilla

 

Amablemente se acerco al turista que contemplaba las parcas a orillas del Estigia.

-          ¿Todo bien Señor? –

-          Sí, de maravillas, gracias – sonrió el turista, tomando la bebida y ofreciendo una moneda al camarero.

-          ¿Para el viaje? – preguntó este con sorna.

-          Jajaja, ni que lo necesitara – carcajeó él, sentándose en la reposera.

-          Me imagino – aceptó divertido el camarero – Se lo ve de buen humor señor, si me permite que se lo diga –

-          Seguro que sí, ¿cómo no estarlo? – rio el aludido, mientras incorporándose le ponía amistosamente la mano sobre el hombro – mira, mira como esta – dijo indicando hacia la orilla del rio, donde un hombre de aspecto desgarbado caminaba con paso cansino.

-          Sí, es raro verlo así, casi tanto como verlo a usted descansando –

-          No, no, no te confundas, no estoy descansando, solo que el negocio va mejor de lo habitual y me puedo tomar algún que otro respiro…junto a alguna de las chicas – y guiño un ojo, pícaro.

-          ¿Me lo puede explicar? Si me disculpa, la gente que viene por aquí sigue siendo más o menos la misma, con el crecimiento correspondiente al aumento de la población. –

-          Estas viendo cantidad, no calidad – le aclaró el otro – por eso yo soy el jefe y tu solo un barquero –

Contrariamente a lo esperable, el “barquero” lejos de ofenderse se sintió alagado. No todos los días se podía conversar de tú a tú con un jefe. Pues, si bien él no tenía un jefe, éste lo era de muchos.

-          Mira – continuó explicando – ¿ves todos esos que están del otro lado del Estigia esperando pasar? ¿Ves sus caras? ¿Qué ves? –

No había mucho que decir. Él llevaba eones transportando almas de “aquel lado” a “este lado”.

Estaba acostumbrado a ver todo tipo de expresiones, desde odio hasta resignación. Desde gestos decididos hasta pánico sin medida, o incluso alegría, pero ahora veía algo nuevo…como esos engendros muertos antes de tener vida.

-          ¿Qué me dices? ¡niños muertos antes de nacer! ¡Y matados por sus propias madres! – se felicitó – y ahí, ves, esos son humanos que podrían haber vivido algo más, pero los he convencido de que “¿para qué sufrir? Matate y ya, es tu derecho” – y estalló en una sonora carcajada, henchido de orgullo.

-          No sabes las horas que llevo invertidas en convencer a todos que el flaco ese no existe, que es todo mentira – se quejo mirando de reojo al tipo que caminaba por la rivera.

De un trago se consumió toda la bebida y devolvió el vaso.

-          Bueno, te dejo, ahí llegan las nuevas – se disculpó indicando hacia el lugar donde acababa de aparecer un grupo de jóvenes parcas – tengo una nueva línea de negocios que me hará ampliar la facturación y necesito personal nuevo –

Mientras que lo veía retirarse no pudo menos que aceptar la maquiavélica simpleza de la maniobra del tipo. Hacer que las victimas vean su desgracia como un derecho y a sus victimarios como los defensores de esos derechos.

¡Sencillamente genial!

En fin, nada de eso era asunto de él.

Parsimoniosamente repaso la mesa, junto los restos y volvió a la barra.

De caminó paso al lado del pobre flaco, que caminaba mansamente por la orilla.

-          No te preocupa todo lo que pasa –

Como toda respuesta el aludido le miro con una suave sonrisa en los ojos, mientras tendía la mano a un par de recién llegados.

Uno la tomo agradecido, el otro se la negó dándole vuelta la cara.

-          No pasara nada que no tenga que pasar – susurró mansamente.

No, no le preocupaba para nada. Sin dudas estaba seguro de lo que sucedía.

-          En fin – se dijo a si mismo

Era el hijo del manda más, y, hasta donde él sabía, el único que había vuelto a la otra orilla.

Eso era lo que más enojo le había causado al parroquiano que acaba de retirarse. El flaco había regresado y les había  contado a todos que había otra vida después de la muerte…

 

domingo, 26 de marzo de 2023

Lupus, homó lupus est

 

LUPUS

Lupus recorrió la frondosa floresta con paso alerta, como si temiera alguna asechanza…

Al final del camino se detuvo frente a las ruinas del viejo palacio, aguzando el oído.

Notas encantadas brotaron del interior del mismo, los suaves compases de un vals inundaron el lugar.

Lupus se incorporo.

Su figura, grácil y encantada, subió los peldaños de la reluciente entrada.

En el interior grupos de danzantes parecían volar, al son de las notas, sobre los pulidos granitos de la pista de baile.

Sin perder la compostura, manteniendo el paso alerta que traía, irguió la frente y cruzo el salón con total naturalidad…dispuesta a seguir su destino

© Omar R. La Rosa

@ytusarg

sábado, 4 de febrero de 2023

Fantasía. Solo eso

 Fantasía

-          No, no y no – gritó, más para sí que para quienes la rodeaban sin prestarle atención.

-          Esto no puede ser así, ¡hay algo que está mal, muy mal! Y lo voy a arreglar. – se dijo indignada.

Resuelta marcho a la vieja cocina de la abuela. Afanosamente rebusco entre potes y frascos varios.

Con precaución sigo a pies juntillas la receta del viejo libro

Sobre un fuego moderado, hecho con varas de enebro cortado en luna llena, colocó el caldero con de agua de la tierra media hasta la mitad de su capacidad y de apoco, como indicaba el libro agregó todas y cada unas de las sustancias especificadas.

Tanto de alas de hada, otro tanto de estornudos de dragón, una pisca exacta de sonrisa de dama virgen (con cuidado de no desperdiciar, cada vez eran más difíciles de encontrar). Varios granos de hombre valiente (otra especie cada vez más rara), una cantidad exacta de conciencia…

¿Conciencia? ¿Dónde estaba la conciencia? Se horrorizo al no encontrarla en los estantes.

En vano rebusco, tenía que hacer algo rápido o la cocción se pasaría…

 ¡Zumbido de mosquito! Leyó en la etiqueta y se decidió. No era lo mismo, pero confiaba en que el efecto fuera igual de molesto.

¿Quién puede dormir con la voz de la conciencia resonando en su cabeza o con el zumbido de un mosquito sonando en su oído?

Vatio, revolvió y volvió a mesclar durante un tiempo que se le hizo eterno, hasta que el potaje tomo el color indicado, entonces lo coloco en un aspersor manual, de esos que se usan para humedecer las hojas de las plantas y volvió al mundo real.

Esperanzada roció a quien se le cruzara y observó con una sonrisa. De pronto las cosas estaban en el lugar que tenían que estar y las personas hacían lo que se esperaba de ellas.

Los médicos curaban enfermedades, los maestros instruían y educaban, los comerciantes vendían a precios accesibles, con ganancias justas, sin especular. Los bancos desaparecían, pues al no poder lucrar con el esfuerzo ajeno perdían su razón de ser…un mundo de fantasía que se hacía realidad, o casi…

Porque es sabido que, si no lo es, una cosa no es igual a otra por más que se insista en ello, y, guste o no, un zumbido de mosquito no es lo mismo que un reproche de conciencia…

Y ahí seguían ellos, como de costumbre, engañando, embaucando a la gente con promesas que sabían jamás cumplirían, generando falsas peleas entre los pueblos, para que la gente tomara partido inocentemente y prefirieran matarse unos a otros antes que abrir los ojos y descubrir la verdad.

Esto la destruyo, había fracasado y ya no tenía fuerzas para más.

Lentamente también su fantasía murió, asfixiada por la única fantasía que los políticos permitían. La que convenía a sus intereses y nada más.

(c) Omar R. La Rosa

Córdoba - Argentina

Febrero 2023

 

sábado, 7 de enero de 2023

El gato de Schrödinger - o no....

 

El gato de Schrödinger

 

Cómo llegue, o no llegue aquí, es algo que aun no termino de entender, y, aunque creo que siempre lo supe, dudo saberlo alguna vez.

Suena raro, pero no lo es. Usted puede pensar que desvarió o que tengo un severo trastorno de bipolaridad, y quizás tenga razón. Aunque es igualmente seguro que no la tenga.

Pero no quiero volverlo loco con mi historia…si es que aun no lo esta.

Como toda historia esta también tiene un principio, o debería tenerlo. Supongamos que lo tiene, si esto es así ese principio esta perdido en las tinieblas del tiempo, durante mi lejana juventud.

En esos años yo era un estudiante más de la catedra de física cuántica dictada por el profesor  Smetnje (interferencia, en croata), un viejo croata emigrado, como tantos, al terminar la segunda guerra mundial, huyendo de los comunistas y de las represalias hacia quienes apoyaron a los alemanes.

Mencionó este dato biográfico del difunto profesor porque ahora, años después, pienso que esa aparente dualidad de defensor de la libertad y presunto colaborador nazi marco su vida e influyo en los sucesos que me han tocado vivir.

Como todos ustedes saben a principios del siglo XX había una gran controversia en torno a una serie de nuevos fenómenos difícilmente explicables a partir de las leyes de la física clásica.

Más o menos la cosa es que en algunos experimentos, a nivel subatómico, los resultados denotaban comportamiento de onda o de partícula.

Es decir, fuera lo que fuera que generara los resultados obtenidos, se podía explicar diciendo que lo mismo era una partícula…o una onda. Esta dualidad genero una importante controversia durante la conferencia de Como, Italia. Esta “controversia” paso a la historia como  “interpretación de Copenhague”, por el lugar de nacimiento de uno de sus principales participante e intenta reconciliar el contra intuitivo dualismo material de "onda" y "partícula" de un modo adecuado a la comprensión humana.

Este “contra intuitivo” concepto de onda y partícula y sus intentos de explicación dio lugar a la famosa “paradoja del gato de Schrödinger” mediante la cual el famoso físico austriaco trataba de poner de manifiesto “lo extraño” que resultaba pensar en un gato que estaba “vivo y muerto” a la vez.

Sé que no hace falta aclararlo, pero resumiendo, la paradoja explica que no podemos saber que pasa dentro de la caja que contiene el gato hasta que observamos dentro de ella, por lo que, hasta tanto lo hagamos el gato puede estar a la vez vivo y muerto, pero, una vez que lo hagamos, el resultado será uno y solo uno. El gato estará vivo o muerto, pero no vivo y muerto a la vez.

Esta condición dual se conoce como superposición y se destruye al tratar de observarla.

Dicho de otra manera, nos encontramos ante eventos que no se pueden medir, pues el simple hecho de medirlo altera los resultados.

¿Se entiende? ¿Cómo una cosa puede estar pasando y a la vez no estar pasando? Y ¿Qué gracia tiene un experimento que no se puede realizar?, o mejor dicho, ¿De qué sirve un experimento que no se puede contrastar?

Pues bien, sucedió que una mañana de verano, en un hospital al que había concurrido por una niñería me pasó lo que me pasó. En la administración me habían dado el numero B 18, así que me senté en la sala a esperar que me llamaran. Mientras lo hacía leía un artículo, otro más, sobre la experiencia del famoso “gato”.

Mientras me entretenía con la lectura no dejaba de observar el cartel indicador, no fuera cosa que perdiera el turno.

Por más que observaba el B 18 no aparecía, aunque de pronto si apareció el B 19.

Como suele suceder que los casos se asignan a los médicos de acuerdo a la especialidad, puede pasar que el facultativo que atendería el B 19 se desocupara antes que el que atendiera los de mi tipo, por lo que al B 18 no lo llamaban. Sin embargo, al cabo de unos minutos y viendo que el único en la sala era yo, me empecé a inquietar.

Fue ahí que el médico salió de su consultorio y me llamo para preguntarme que porque no atendía al llamado…¿Cómo explicarle que habían llamado al B 19 y yo tenía el B 18?

Resignado me levante para acudir al llamado…y, mientras lo hacia caí en la cuenta de que, hasta antes de que me hablaran, estaba sucediendo una “superposición”, ya que al mismo tiempo me estaban llamando y no me estaban llamando.

Alguien que hubiese estado fuera de la sala no podría saber si me estaban llamando o no, porque las dos cosas estaban pasando al mismo tiempo. Recién cuando el doctor abrió la puerta de su consultorio y observó la sala, la superposición desapareció y quedo valido uno solo de los estados, me estaban llamando.

En la vida real existen infinidad de casos que “parecen” tener esta dualidad, pero en ciencias no podemos decir “parecen” si eso no es algo verificable no sirve, así, mientras filósofos e intelectuales varios pueden pasar sus vidas argumentando sobre cosas que no pueden comprobar, los físicos en ingenieros dedicamos nuestros esfuerzos a idear experiencias que permitan comprobar las cosas, en vez de solamente discutirlas.

O así debería ser, porque no se puede afirmar sin comprobarlo, y al hacerlo será que si o que no….

-          ¿No les parece? – pregunté tontamente a los dos enfermeros que ajustaban tras mi espalda las mangas de la camisa que me acababan de colocar.

Aunque no podría afirmar tal cosa sin realizar algún experimento que pudiera comprobarlo…

 (c) Omar R. La Rosa                                                                          7/01/23




 

viernes, 30 de diciembre de 2022

Rayos - si puede fallar...


Rayos

 

La tensión en el laboratorio alcanzaba niveles que excedían largamente la escala de cualquier instrumento que se pudiera utilizar para medirla.

Llevaban años, decenas de años, desarrollando el experimento que daría inicio en segundos.

Si el mismo resultara exitoso, como todos descontaban, se habrían acabado los problemas de suministro de energía y los daños ecológicos producidos en su generación.

En él se conjugaban varias ramas de la física, la astronomía, las matemáticas probabilísticas, la filosofía e infinidad de ramas de la ingeniería que habían colaborado, cada una desde su perspectiva de saber, a concretar este momento sublime.

Por primera vez una raza inteligente procedería a crear una estrella.

Desde los primeros experimentos exitosos de fusión nuclear controlada que no se hacía nada tan revolucionario.

Por su puesto existían riesgos, encender una estrella no era algo inocuo.

Esto, en cierta manera, había retrasado el experimento, hasta que alguien halló la solución lógica, solución que siempre había estado ahí, a la vista de todos, todo el tiempo, pero nadie la había advertido hasta que alguien lo hizo por primera vez.

Lo lógico era encender la estrella lejos del planeta. Esto, en el universo, implica dos cosas distancia y tiempo.

Por lo tanto, luego de planteada la solución vino un largo periodo de cálculos, revisados una y mil veces, hasta que se determinaron la coordenadas espacio temporales que permitirían a los científicos intervinientes ver y estudiar, el encendido de la estrella.

Se ubico una zona vacía del espacio, a unos cien mil de años luz de ellos.

Se programó el agujero de gusano, cuya tecnología aun era incipiente, pero si suficientemente conocida, como para que el reactor llegara hasta el lugar previsto y se apuntaron todos los instrumentos a la zona vacía.

Si el experimento tenia éxito la estrella aparecería en el cielo nocturno como por arte de magia para el 30 de Diciembre, como todos esperaban.

Si no, bueno a seguir trabajando.

Pero eso no pasaría, todo el mundo tenía mucha fe en el trabajo realizado, todos menos un par de matemáticos, siempre hay alguno, que alertaban de lo grande y riesgoso del espacio de incertidumbre que representaban los cien mil años luz que tardaría en llegar la información del encendido.

Por su puesto, como corresponde nadie los escucho.

¿Dónde estarían todos si se escuchara a los agoreros de la derrota que tanto abundaban cada vez que alguien hacia algo innovador?. Seguro que aun en las cavernas.

En la mañana del 30 una mitad de la humanidad, la que estaba directamente frente al lugar donde la estrella debería haber nacido cien mil años atrás, pudo ver el encendido de la misma como un brillante estallido en el cielo.

La otra mitad solo noto los fuegos de las auroras que estallaron en los cielos, aun a plena luz del día, en todas las latitudes, incluso en el ecuador.

De pronto, las comunicaciones inalámbricas cesaron completamente, las aves migratorias cayeron a tierra extraviadas, y en el mar los grandes mamíferos encallaron completamente desorientados.

Pasaron varios días hasta que hubo alguna certeza de lo ocurrido.

El experimento había sido un completo éxito, la estrella se había encendido, como estaba previsto, pero lo había hecho un con “un poco más” de potencia que la prevista, con un estallido de rayos gamma, que irradió La Tierra por varias horas esterilizando la cara expuesta a ella.

¿Qué remedio? Se cuestionó alguien mirando al espectacular atardecer mientras destensaba su arco, esta noche tampoco habría cena

Se encogió de hombros y miro al cielo una vez más, mientras se introducía en la caverna en que se había refugiado con otros como él y que ahora era su hogar.

© Omar R. La Rosa

https://ytusarg.blogspot.com/

El sol apagado y otros cuentos (antología de cuentos de ciencia ficción)


sábado, 19 de noviembre de 2022

Carbón - un policial sin misterio

El presente relato marca el inicio de una nueva aventura de Albóndiga triste, aunque ella aun lo ignora

Carbón


El artesano, un viejo artrópodo, se maldecía mientras trabajaba en su obra.

-        Carbono, puro, de muy buena calidad, pero ¡Solo carbón! – se decía mientras con uno de sus apéndices centrales y un delicado pincel, digno de más valiosos materiales, juntaba las diminutas virutas del desbaste.

Normalmente ese desecho podía representar una paga extra.

Eventualmente el cliente reclamaba los restos del material usado en la joya. En esos casos, con mucha precisión y sobrado arte, juntaba en un recipiente algo de esto y un poco de aquello, mientras parte del material original se perdía en la “hendidura especial” que tenía en su mesa de trabajo.

Esto reducía las “ganancias” pero dejaba contento al cliente, lo que le daba la fama de que disfrutaba.

Pero no era este el caso.

-        ¿Quién me habrá mandado a aceptar este trabajo? – se quejaba olvidando que si había un culpable era él, y su codicia.

-        ¡Cómo me engaño el bastardo! – maldijo recordando el día de la semana pasada en la que el cliente había llegado hasta él.

Se encontraba en el bar disfrutando su néctar de flores, (locales, porque no era cuestión de dilapidar las ganancias en placeres exóticos) cuando el sujeto apareció frente a él.

Sin pedir permiso si quiera, se sentó a la mesa y lo observó durante unos segundos.

Él no necesito mucho para calibrar al recién llegado, humano (esto no le agradó), ropas de calidad, manos cuidadas, joyas y perfume… perfume que le llevo algunos segundos identificar. Un sibarita como él con un amplio conocimiento en la materia a veces tenía que hacer un esfuerzo para catalogar correctamente algo.

Cuando lo logró, el corazón, o lo que cumpliera esa función, le dio un vuelco. El extraño solo podía ser un “noble” de la casa real. Por más que tratara de disimularlo, ese perfume solo se obtenía en palacio.

La conversación que siguió no fue muy larga, obviamente al humano le desagradaba tanto estar frente a él como a él tenerlo sentado a su mesa.

Luego que el extranjero se convenciera que estaba frente a quien buscaba sacó de entre sus ropas una cartera, de la cual extrajo un plano tridimensional del objeto que quería reproducir.

Calibró lo que se le pedía, y a quien lo hacía. Esta gente tenía sobrados medios para hacer cualquier cosa que quisiera, pero una pieza como esa requeriría una programación especial para ser maquinada y los profesionales capacitados en la materia estaban rigurosamente controlados. De esto dedujo que lo que se le pedía no era del todo legal… Eso jamás le había importado. ¿Quién era él para rechazar un trabajo?

Calculó el tiempo y el esfuerzo que le demandaría el trabajo, por las dudas le agrego un 10% y le comunico la tarifa al hombre, que la aceptó sin pestañear siquiera…cuando lo normal era que regatearan.

Eso solo ya le hizo arrepentirse, pero palabra dada y aceptada era un trato y su reputación dependía de eso.

Fue al día siguiente, cuando un cadete le trajo el material sobre el que debía hacer la obra, que su decepción llegó al punto en que puso a prueba su profesionalismo.

Y ahí estaba ahora, frente a ese pedazo de “carbón” terminando una de sus mejoras obras de cincelado sin ninguna ganancia extra.

-        ¡Qué estropicio! – se dijo al fin.

Semejante belleza no iba a durar mucho, la innoble calidad del material haría que pronto se degradara y arruinara.

Si tanto les interesaba tener una pieza carbono en vez de una estructura amorfa podían haber elegido una cristalina. Más resistente y duradera.

-        Sí, esto hubiese quedado mucho mejor sobre un diamante ­­– murmuró mientras aun contemplaba su obra, sin advertir que el humano ya estaba parado allí, frente a él.

-        Aquí esta su encargo – le dijo, ofreciéndole la pieza terminada, para que la aprobara.

Con cuidados movimientos el hombre apartó su capa y sacó, de entre sus ropas, un pequeño analizador. Colocó la piedra tallada en él, esperó unos segundos, hasta que la máquina aprobó la copia y la aceptó.

Sin decir palabra sacó un grueso fajo de billetes que el artrópodo aceptó a regañadientes.

-        Verá caballero, ha habido ciertos inconvenientes que han incrementado mis costos…– ensayó un comienzo de regateo, que obviamente no agradó al cliente.

La expresión del mismo le hizo arrepentirse de la jugada, sin duda era alguien acostumbrado al mando ciego que no concebía si quiera la idea de que alguien lo cuestionara.

-        Pero, tratándose de su excelencia los asumirá la casa…– aflojó el insecto, mientras guardaba la paga en un cajón. Por lo menos era en efectivo y podía no declararla al fisco…algo era algo.

Manteniendo el silencio de toda la visita el hombre colocó la talla en una caja de cartón común y corriente, muy apropiada al escaso valor de la misma, que no tenía nada que ver con el precio pagado, y se retiró del local del orfebre.

De paso por el astropuerto la dejó en una gaveta predeterminada y radió un mensaje. Luego subió a su nave y desapareció de escena.

Mientras, en su taller, pasado el sofocón que le diera la visita, el artrópodo sacó los billetes y los contó pacientemente, solo por el placer de hacerlo, pues si hubiera faltado alguno ni soñar con reclamarlo.

Cuando hubo terminado los colocó en la caja fuerte y se fue al lavabo a higienizarse antes de concurrir a la taberna donde normalmente cenaba.

Parado frente al espejo notó la extraña mota amarilla…la miró con detenimiento y observó otra más, y otra…el terror asomó en sus facciones mientras se las frotaba frenéticamente con el agua del grifo…en vano, cuanto más trataba de sacarlas, más crecían…en pocos minutos el hongo lo había cubierto completamente, acabando con su vida.

A varios pársecs de allí el hombre sonreía satisfecho, un limpio trabajo, sin testigos, había sido terminado.

Ahora a esperar que el transporte se hiciera sin altibajos y la pieza llegara a destino, donde la esperaban.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Jeroglíficos - basado en hechos reales

 

Jeroglíficos



En la jefatura de detectives, de la policía de la provincia de Córdoba, era bien entrada la madrugada cuando los oficiales Hound y Segugio se vieron obligados a aceptar el fracaso de la pesquisa.

Llevaban horas revisando escritos sin lograr obtener información alguna.

- Colega – aceptó Segugio – esto es imposible de descifrar –

- Ufff, tienes razón Ivo – Hound si permitió esa pequeña familiaridad con su compañero, pues se sentía igual de abatido.

- ¿Qué podemos hacer? El comisario Gomez llegara de un momento a otro y no le tenemos nada – se escuchó la queja, justo cuando el ordenanza ingresaba a poner orden en la oficina antes de la llegada del resto de la dotación.

- Buenos días – saludó rutinariamente, antes de advertir la cara de abatidos de los dos oficiales - ¿A que esas caras muchachos? –

- A esto – dijo desesperado Segugio casi arrojando las carpetas con los escritos en cara del ordenanza – llevamos toda la noche revisando y nada –

- Ni un nombre, ni una fecha, letra ilegible – Hound continuó la queja - Errores de ortografía que asustarían hasta a un analfabeto – sentenció al final, sin advertir que el hecho de que él los advirtiera era por demás significativo.

Pacientemente el conserje tomo la carpeta y, luego de ajustarse los anteojos, ante el asombro de los policías, comenzó a leer lo ilegible.

No perdieron la oportunidad, por alguna mágica razón el viejo de la maestranza estaba haciendo en unos minutos lo que ellos no habían podido hacer en toda la noche.

- ¿Cómo lo hace? – preguntó Segugio asombrado.

- Entrenamiento detective, entrenamiento –

- ¿Y donde entrena? –

- En la secundaria – aclaró el hombre – soy docente de 5º año. No sabe lo que es corregir los trabajos de esos chicos –

- ¿Y qué hace limpiando oficinas a esta hora? – quiso preguntar Segugio, pero calló, la respuesta era clara. Lo que le pagan a un docente no da para mucho.

Más pronto que tarde terminaron en el informe. Minutos después, lo entregaron al comisario y pudieron retirarse a sus domicilios con la satisfacción del deber cumplido.

(c) Omar R. La Rosa

 8/11/22

Novelas y antologías disponibles en los enlaces del ángulo superior izquierdo. 

 

 

sábado, 5 de noviembre de 2022

No signal - una pequeña gran molestia

 
No signal

¡De no creer! ¡Esto no podía estar pasando!

Molesto camino de un lado para otro

¡Nada!. ¡Absolutamente nada!. Inadmisible.

Al borde de la desesperación oteo el horizonte, su vista recorrió los 360º en busca de algo que le diera alguna esperanza, pero todo era igual, nada sobre salía.

Ya sin nada que perder subió dificultosamente por la suave cuesta que tenía delante y en su cima lo volvió a intentar.

El mismo resultado. Derrotado se dejo caer, sin saber qué hacer.

Internamente maldijo al desgraciado que aprobó la idea.

Él y varios más se habían opuesto, sabían que esto iba a pasar, que en algún momento sucedería, pero claro, los que tomaban las decisiones eran los burócratas y ellos rara vez despegaban el trasero de sus cómodas sillas tras los escritorios, ninguno de ellos salía al exterior, como tenían que salir los exploradores…

Pero, ¿a que lamentarse? El sistema había sido licitado y todas las comunicaciones tuvieron que ajustarse al pliego de la empresa prestataria…

¿Dónde estaría esa cabrona ahora? Se preguntó retóricamente mientras se volvía a incorporar.

¡Estaba fuera del área de cobertura! y no había forma de pedir que lo vengan a buscar. Tendría que caminar hasta la nave.

9/6/22

sábado, 1 de octubre de 2022

Próxima etapa ... un largo viaje

 

PROXIMA ETAPA DEL VIAJE

 

E

n estos momentos vienen a mi memoria las conversaciones que solíamos mantener con JC en la secundaria, en especial cuando durante una de las infinitas conversaciones sobre viajes espaciales, conocimos a…., ya no me acuerdo como se llamaba, una chica rara que curso un trimestre con nosotros.

Aun estábamos en la secundaria.

-        ¿Te imaginas viajar miles de años luz? – le había preguntado a JC mientras le daba un mordiscón al alfajor que tenía en la mano. –

Si no se ría, me acuerdo de esos alfajores porque eran muy buenos, es una lástima que no los fabriquen más.

-        Sí, claro, en los cuentos de ciencia ficción esta fácil, pero ¿De dónde sacarías la energía necesaria? – Me cuestionó JC con razón – Pues ese es un punto que nadie parece tener en cuenta –

Habrá visto que en las películas esas cosas no se mencionan, y las naves espaciales desarrollan funciones espectaculares como si fuera gratis.

-        De las estrellas, claro está – aclaré.

-        A si, ¿Cómo? Las estrellas son escasas, comparadas con el espacio vacío. Cuando estés cerca de una, genial, pero ¿Y el resto del viaje? –

-        De la estrella, como te dije –

-        ¿Cómo lo harás? Deberías poder acumular toda la energía necesaria al pasar por la estrella, y eso te limita en cuanto a la cantidad de gente que puedes llevar y la distancia que puedas recorrer antes de quedarte seco –

-        Pues me voy con la estrella y listo – sentencie yo sin tener una mínima idea de lo que decía.

-        Sí, porque esta fácil llevarse una estrella – retrucó él.

-        ¿Quién dijo nada de llevarse una estrella? Lo que yo digo es viajar con la estrella –

-        ¿Qué? –

-        Claro, suponete que queres ir del punto A al punto B, – e hice un garabato con el dedo en la mesa de la cantina, para enfatizar la idea – todo lo que tenemos que hacer es encontrar una estrella que haga el recorrido y pegarte a ella, como una semilla a las patas de un animal. –

JC se quedo mirándome con la boca abierta, pero yo continúe con la explicación.

-        No es tan difícil, solo algo trabajoso hasta que haces todos los cálculos para encontrar la estrella con la trayectoria adecuada. Quizás el único problema sea la incertidumbre de no llegar a conocer todas las variables, pero las leyes de la mecánica celeste son bien conocidas y no veo por qué no aprovecharlas. – concluí.

JC cerró la boca, suspiro, me tomo del hombro en un inconfundible gesto de protección, como quien trata de resguardar a un desvalido y me llevo hacia el aula, donde teníamos clase de física….

-        Te conté que mi viejo me consiguió entradas para ver el partido de Instituto desde la platea…–

 

A

 la salida del colegio retomamos el tema y hablando sobre eso llegamos a la zona donde vivíamos. Cada uno expresaba sus opiniones con los argumentos que tenía….

-        Pero bueno, suponiendo que se pudiera hacer como vos decís, que unos alienígenas que quisieran viajar de una estrella a otra se implantaran en un planeta de una estrella que los acercara, ¿Cómo vivirían en él? Si bien las estrellas viajan rápido, a escala sideral son unas tortugas –

-        Si ese es un buen punto, primero pensé que podrían invernar en alguna instalación especialmente acondicionada, durante el tiempo que les fuera necesario, como hacen esas polillas que nos explicaron en biología, que se entierran como larvas y permanecen así hasta que el clima les es favorable y entonces reviven. Pero después pensé, si el viaje durara, como es previsible, miles o millones de años, ¿Cómo encontrar, en cualquier planeta vivo, un lugar estable para instalarse? Es prácticamente imposible, los planetas que no están muertos cambian su fisonomía continuamente. – Dije con expresión de quien sabe de qué habla y continué – También pensé que se podrían utilizar planetas geológicamente muertos sin atmosfera ni campo magnético, como un satélite, por ejemplo, pero esto tiene la contra de que se está muy expuesto a los rayos cósmicos, los choques con asteroides… –

-        Viste, viste que es como yo te digo, al final viajar en un planeta requeriría tanta tecnología y energía como hacerlo en una nave espacial gigante – Retrucó JC con un dejo de triunfo en la voz, al momento que llegaba a su casa.

Lo despedí y continúe caminando hasta la mía, que estaba al lado de la de él.

            Al día siguiente, durante el almuerzo, surgió nuevamente el tema,

-        Una nave espacial gigante, definitivamente es la mejor opción como la de “cita con Rama” de A.C. Clarck, es como tener un auto, libertad total de movimientos y velocidad –

-        No sé, yo creo que una estrella sería mejor, fíjate – dije mientras apartaba el plato y hacia un grafico en una servilleta – Según Clarck todo el trayecto de Rama a través del sistema solar lleva aproximadamente unos 4 meses (unas 3.000 hs), si el diámetro medio del sistema solar  es de unas 6 hs luz (unos 6 mil millones de Km), eso nos da una velocidad media, para Rama, de unos 5.500 m por segundo. Ahora bien, el sol gira en torno al centro de la galaxia a unos 220.000 (m/s) ¡es un 4000% más rápido! ¿Te das cuenta? ¡Rama demoraría 40 veces más en recorrer la misma distancia que el sol!... En cuanto a la dirección, si la estrella va hacia donde vos queres seria como tomarse el tren y no tenes que manejar –

-        Lo único que me no me sierra en esta idea es ¿Cómo acomodar a la especie en el planeta? –

En la mesa de al lado había un grupo de chicas, normalmente las chicas no prestan atención a estas cosas, pero había una que si lo hacía, una rubiecita menuda de aspecto irrelevante, una nueva que estaba en el colegio por un par de meses, mientras sus padres hacían no se qué trabajos en la ciudad, nunca supimos bien que.

 

A

l levantarse todos, al terminar el almuerzo, la chica se les acerco tímidamente y los saludo. Ellos la miraron con cierta sorpresa, y le devolvieron el saludo.

-        No pude evitar escuchar que hablaban del viaje espacial – fue directamente al grano.

-        Pues, si de eso hablábamos, ¿Por? –

-        Porque pienso que todas las formas son posibles, pero lo de viajar en un planeta, como especie, definitivamente es lo más lógico –

La miraron con extrañeza, esperando que se explicara, cosa que hizo sin necesidad que se lo pidan.

-        Es como viajar en un camalote, esas islas vegetales que flotan en los grandes ríos que bajan de las selvas – se sintió en necesidad de aclarar el concepto, pues estaban a cientos de kilómetros de cualquier rio de ese tipo y dudaba que alguno de esos chicos hubiera visto algún camalote alguna vez, como ella que había estado viviendo a orillas de uno en una de las muchas ciudades donde había vivido, de todos modos los chicos asentían dando a entender que la explicación era innecesaria, eran los más avanzados en ciencias y ese tipo de aclaraciones hasta podían sonar despectivas – ahí es muy normal ver animales que viajan en ellos hasta que pueden pasarse a otro o bajar a tierra firme –

-        Aha – asintieron los dos.

-        Bueno, yo he visto familias de animales pequeños, que tienen un ritmo biológico más rápido, cumplir su ciclo en un camalote. Una vez encontré unas ratas donde había varios adultos, muchas crías y restos de algunos individuos ya fallecidos –

-        Osea, que individuos que subieron al camalote no llegan nunca a bajar de él y otros que si lo hacen han nacido en él –

-        Si, así es exactamente, y viven en el camalote ese hasta que pueden pasar a otro o a la orilla –

-        Interesante, pero ¿de qué nos sirve eso para nuestro problema? Esta todo librado al azar, tranquilamente puede suceder que pierdan de vista el propósito de su viaje, decidan no abandonar nunca el camalote y terminen ahogándose en medio del mar…–

-        Pero no lo hacen, en todas mis observaciones jamás vi que, teniendo la posibilidad de dejar el camalote, algunos individuos no lo hagan, siempre hay un grupo que se baja y así la especie sigue, es como un instinto que tienen –

-        Es decir que vos pensas que algún grupo de un determinado planeta pueda pasarse a otro, de otro sistema solar solo porque si y seguir en ese planeta hasta que puedan mudarse a otro –

Ella asintió.

-        ¿Y por qué harían eso? Si pensamos en un acto de voluntad tiene lógica, pero por impulso, es algo muy primitivo, no digo que no, pero no me parece –

-        Bueno, la voluntad puede inducirse – acotó tímidamente ella. – bastaría que unos pocos individuos, que actuaran como tutores, guiaran al resto –

-        Sí, pero ¿Cómo se mantendría vivos a esos tutores y los conocimientos que deberían tener? –

-        Pues, unos pocos son mucho más sencillo de manejar que unos muchos, a parte no sería necesario que fueran los mismos ni que estuvieran activos todo el tiempo, quizás con uno cada tanto sería suficiente… –

Recuerdo que nos quedamos mirándola con atención, la idea era interesante y nosotros queríamos que termine ¿Se imagina eso? ¿Quién nos dice que los profetas, adivinos, sabios que con sus ideas cambiaron el mundo no fueran “tutores”?, pero sonó el timbre del fin del almuerzo y no pudimos continuar la charla….luego, no sé porque, nos olvidamos del asunto y, creo recordar, ella se fue a otro lado unos días después, con lo que todo quedo ahí.

 

Y

a ve, hace muchos años de esa charla, y ahora estamos planificando una misión sin regreso a la pequeña estrella de Persic, recientemente descubierta, que se acercará a tan solo 2 parsecs de nosotros ¿Y porque lo hacemos?, sabemos que no tiene planetas habitables y que quienes vayan deberán enterrarse en el único planeta rocoso de la misma, Pues, Porque si. ¿Por instinto y porque podemos hacerlo?. ¿O porque estamos siendo inducidos a hacerlo?, ¿Tiene algo que ver que la estrella Persic se aparta de la trayectoria del sol y se acerca a un grupo donde sabemos hay varios planetas habitables?.

Como le digo, esa charla paso hace como 30 años. En fin si no fuera por los acontecimientos actuales no lo hubiera recordado, pero ahora….me gustaría encontrarme con esa chica y tener una charla muy profunda con ella. Vaya a saber quién era y donde estará.

 

E

n el interior de la nave espacial, próxima a partir hacia la estrella Persic, una pequeña mujer ajustaba sus elementos de seguridad, a primera vista no debería estar allí, era obvio que no cumplía los requisitos para el mismo, pero ahí estaba ella, con el mismo aspecto que tenia hacia 30 años… hacia 300 años. Tenía una mirada de satisfacción por el deber cumplido y de esperanza por la nueva etapa que los acercaba un poco más al destino planeado hacia tantos años.


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