sábado, 16 de febrero de 2019

Nueces Peladas


Nueces Peladas

-          Buenos días. ¿en qué puedo ayudarlo? – me pregunto solicita la vendedora
-          Necesito 100 gr de nueces peladas, por favor – pedí yo
-          Ah, bien, ¿no prefiere este paquete? – me ofreció tomando uno de nueces peladas que tenía en el exhibidor
-          Son 500 gr por $ 200 – aclaró, recalcando la oferta.
-          No – agradecí yo
-          Es como cuatro veces más de lo que me pidieron – aclaré
-          Pero es más barato – insistió ella.
-          Sí, pero me pidieron 100 gr de nueces peladas, nada más –
Me miro extrañada, no podía entender que no quisiera aprovechar la oferta
-          Es que mi señora me pidió solo 100 gr – explique yo confirmando la opinión de, “hombre casado”, que de mi ya se había formado
No seguí excusándome, prudentemente evite mencionar que después de “quichicientos” años de matrimonio había aprendido a ser muy meticuloso en cumplir los pedidos de la lista tal cual como estaban enunciados. Pues, ante cualquier duda, era muy útil poder mostrar que lo traído coincidía exactamente con lo pedido.
Ese conocimiento me había puesto a salvo de varias tormentas, o las había atemperado, pues evitarlas solía ser imposible.
Al final uno aprende.
La muchacha colocó las nueces peladas en una pequeña bolsa, las peso y etiqueto con el precio
-          ¿Está seguro que no prefiere la oferta? – volvió a insistir
Me limite a negar cortes mente con la cabeza
La pobre muchacha, mirándome condescendientemente, como si pensara, “pobre hombre”, cerró la bolsa y me la dio
-          $ 40 – me dijo sin más
Y yo me quede boquiabierto, pero en hermético silencio “100 gr $ 40; 500 gr $ 200”
-          ¿Cuál era la oferta? -  Evite preguntar.
Pague, salude y me fui meditando mis cosas de viejo.


jueves, 7 de febrero de 2019

Con Licencia (fan fic mdt)


Con Licencia

Sobre una mar algo encrespada, la nave se bamboleaba de babor a estribor, dificultando mantener la posición vertical
-          ¿Qué es esto? – preguntó airado mientras con la bota golpeaba las tablas
-          ¡Me habéis traído a un barco! ¡De nuevo estamos sobre agua! ¡Sabéis que detesto los barcos! -cada vez más enfurecido Alonso no dejaba de despotricar
-          Tranquilo macho, es solo un pasaje, ya nos bajamos – intentó tranquilizarlo Pacino
-          ¿Cómo que solo un pasó? ¿No había otro pasó acaso?-
-          Pues si, pero nos obligaba a hacer un rodeo mucho más grande – indico Amelia tranquila y didáctica como de costumbre
-          ¿Qué tanto más grande puede ser un vuelta? –
-          Pues, a caballo, lomo de burro o a pie, cruzando selvas y combatiendo contra los salvajes o los portugueses… yo calculo que unir Cartagena de Indias con Asunción, quizás un par de años, si es que se pudiera hacer –
-          ¿Y no hay puertas…?-
-          Acabamos de pasar por ellas … -
-          Pero, Asunción es tierra adentro, ¿Qué hacemos en el mar? –
-          Seguir la ruta más corta…al menos en el siglo XVI, nos dejaran en algún lugar de la costa a la altura de la ciudad y de ahí a pie por un mes más o menos, dependiendo de los caminos, pero por una ruta conocida que atraviesa la mata atlántica y, luego de cruzar algunos ríos como el Paraná, y el Paraguay, nos dejara allí.-
-          ¿Y porque no una puerta a Asunción? en esa época era España ¿no? –
-          Pues, eso es lo que tenemos que averiguar, ¿Por qué esa puerta dejó de funcionar? -
No tenía sentido discutir, solo rezar para llegar a buen puerto lo antes posible
Al día siguiente, luego de una noche movida, el capitán les indico que se prepararan para desembarcar
-          ¿Es que ya llegamos a Santa Catalina? – Pregunto Amelia incrédula
-          ¿No es muy pronto? – cuestionó Pacino
-          Pues…algo así, más o menos, hemos tenido buenos vientos… – aseguró el patrón del barco sin mucha convicción.
-          ¡¿Cómo?!- dudo Pacino
-          Vamos, si hay que bajar se baja – intervino ansioso Alonso
-          Tranquilo Alonso, este tipo me da mala espina, Amelia tiene razón es muy pronto –
-          ¿Acaso dudáis de mi señor?- se fingió ofendido el capitán
-          Vamos hombre, bajemos – urgió Alonso nuevamente mientras subía a cubierta.
Resignados los otros lo siguieron al bote que los llevaría a  la playa.
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A poco el bote llego a tierra y los pasajeros bajaron de él, aun sobre las olas. Alonso a la carrera, Pacino a disgusto y Amelia molesta, pues las ropas que llevaba no eran las más adecuadas para una zambullidla.
Ni bien las olas quedaron atrás Alonso hincó rodilla y beso la tierra, feliz de tenerla nuevamente bajo sus pies
-          Vamos hombre, ya está bien – le animó Pacino al pasar, tocándole el hombro y volteando a ver qué tal venia Amelia, que a duras penas podía con las largas faldas mojadas.
-          ¿Dónde se ha ido? – preguntó intrigado, mirando hacia donde, minutos antes no más, estaba el barco en que habían llegado
-          En el fondo del mar, espero – margullo con enojo Alonso
-          Es cierto, se ha ido – Confirmo Amelia que acababa de llegar a la arena y se dejaba caer en ella, rendida por el esfuerzo.
-          Miren – indicó Pacino con asombro, mirando a tierra
-          ¿Dónde estamos? –
-          Parece una playa llena de turistas –
-          ¿Turistas en el siglo XVI? –

Efectivamente, la escena era distopica, las playas, pequeñas y agradables, estaban llenas de gente en trajes de baño
-           Olha papa, os piratas do Caribe - (Mira papa, los piratas del Caribe) dijo un chico al pasar cerca de ellos
Y enseguida todos los chicos que había en la playa corrieron hacia donde estaban
Alonso, algo atemorizado, estuvo a punto de sacar su espada, pero delicadamente Amelia se  lo impidió.
La patrulla, que mal entendía el idioma, tuvo que lidiar con la tribu de niños hasta que los padres, convencidos también ellos de que no estaban filmando ninguna escena de ninguna película en las playas de Buzios, los controlaron y pudieron seguir camino.
Una vez libres, con decisión, Pacino se dirigió hacia una pareja en particular, que se hallaba sentada al reparo de una sobra ocasional.
-          Buenos tardes, ¿hablan español? -
-          Pues, si – dijo el escribiente
-          Ya decía yo, tomando mate, seguro son rioplatenses – se jacto Pacino, mirando a sus compañeros, pavoneando sus dotes policiacas
-          ¿Nos podríais decir si hay algún camino seguro a Asunción? – pregunto ante el asombro de los interpelados.
-          Pues, yo diría que lo mejor seria que tomaran un ómnibus hasta Rio de Janeiro y de ahí algún avión a Asunción –
-          ¿Ómnibus?¿avión?. ¿En qué año estamos señor? – pregunto Amelia
-          Pues en 2019, enero de 2019 – contesto el escribiente, tratando de sonar tranquilizador
-          ¡2019! El hideputa que nos saco del barco nos mando a otra época – maldijo Alonso pateando el suelo, para preguntarse a continuación
-          ¿Y ahora qué hacemos? –
-          Deja ver – dijo Pacino sacando su celular ante la mirada atónita de los dos compañeros
-          ¿Qué? En el 2019 un celular no tiene nada de raro – contesto al reproche no hecho, mientras sus ojos se abrían asombrados
-          Solo llamadas de emergencia – dijo perplejo, mostrando la pantalla a sus compañeros
-          Claro – afirmo Amelia
-          Es que estamos en Brasil, fuera del área de cobertura –
-          Inténtalo lo mismo – insto Alonso.
Al cabo de unos segundos alguien atendió el teléfono e intercambio unas palabras con Pacino
-          Y ¿Qué te ha dicho? –
-          Pues, que el ministerio esta de receso…por lo menos hasta que aprueben la cuarta temporada –
-          ¿Qué? ¿aun no lo han hecho? –
-          No sé, el guardia que me atendió me dijo que hay rumores, pero él no sabía nada de cierto –
Los tres se miraron sin saber qué hacer
De pronto Amelia, ya harta de arrastrar las faldas mojadas, se las quito, dejando al descubierto el diminuto biquini colorado que llevaba bajo ellas, tendiéndose luego a tomar sol
-          Compañera, ese atuendo no es reglamentario - atino a balbucear Pacino
-          Pues no – fue la lacónica respuesta.
Encogiéndose de hombros Pacino giro sobre sus talones para dirigirse a uno de los kioscos cercanos
-          Voy por una caña ¿quieres? – preguntó a Alonso que permanecía con la boca abierta sin saber que hacer o decir
Como no atinara a contestar nada, Pacino se fue sin respuesta.
El pobre Alonso, solo, desconcertado, se dejo caer sobre la arena, al lado del escribiente y su mujer, que, incrédulos, seguían tomando mate
-          ¿Me convida uno? – preguntó
-          Se ve que nos han dado licencia también a nosotros – comentó resignadamente mientras se quitaba las botas mojadas.
-          ¿Amargo? – pregunto la señora del escribiente antes de cebarle el mate

continua en "Regreso" https://ytusarg.blogspot.com/2019/03/regreso-fan-fic-del-mdt.html

Omar R. La Rosa
El escribiente
@ytusarg
Córdoba – Argentina
7 Febrero 2019


jueves, 24 de enero de 2019

El cordobe errante.


El cordobe errante

Un día de niebla en Córdoba no es precisamente algo común, por eso, cuando se da, no es de extrañar que cualquier cosa sea posible…
Esa noche había comenzado completamente diáfana  con el cielo repleto de brillantes estrellas y nada hacía prever que algo pudiera alterar el turno de guardia de la policía caminera en el puente Pilar de la autopista Córdoba – Rosario.
Pasada las 12 de la noche ya casi nadie circulaba por la ruta y la guardia se tornaba aburrida, por lo que el oficial Rodríguez se acomodo lo mejor que pudo, en el asiento del acompañante, y le encargo al agente Fabeldichter  que mantuviera los ojos bien abiertos y el oído atento, por si alguien llamaba por radio o algo pasaba mientras él se entregaba a la ardua tarea de meditar no se qué grave problema que lo tenía preocupado, cosa que quizás lo llevara a mantener los ojos cerrados, ensimismado en sus pensamientos, durante algún tiempo.
Fabeldichter, pensó Rodríguez, ¡que apellido!, ¿de dónde seria?, ¿Alemán tal vez?¿seguro que algún abuelo de este venia en el Graff Spee, o como se llamara el barco ese que los piratas habían hundido en el río de la Plata, toda la zona de Villa Belgrano y La Cumbrecita estaba llena de tipos que decían descender de los cosos esos.
Y, meditando en este intríngulis apelativo, fue entrando de lleno en su etapa de meditación, por lo que no pudo ver ni oir nada de lo que Fabeldichter vivió aquella noche,  que hizo, a la postre, al agente desistir de su carrera policíaca.
Según se desprende de las notas del departamento de psicología aplicada de la policía de Córdoba, refrendadas por el eminente psicólogo profesor Bajkopisarz esa noche, pasadas las 00:30 hs aproximadamente, comenzó a descender una espesa niebla sobre el tramo de autopista custodiado por el oficial Rodríguez y el agente Fabeldichter, cosa que no se pudo comprobar, pues en el observatorio meteorológico de Pilar no hay registro de que tal evento sucediera esa noche.  Como sea, el citado Fabeldichter dice que, ante el evento meteorológico relatado, y como norma de seguridad, decidió encender las balizas de la patrulla y las de los conos en la ruta, pero que no pudo llevar adelante la tarea por producirse un fallo general del sistema eléctrico del móvil.
Sin embargo, con encomiable celo profesional, orgullo del cuerpo policíaco, no pudo dejar las cosas así, en condiciones que podían ser peligrosas para algún distraído conductor que acertara a pasar por el lugar a esas horas, por lo que bajo de la unidad policíaca, con sumo cuidado de no hacer ruido ni nada que pudiera perturbar las profundas meditaciones del oficial Rodríguez, y camino por la ruta hacia la baliza más alejada de la unidad a fin de encender algún fuego o algo que la hiciera visible.
En ese menester se encontraba cuando percibió el inconfundible ruido de un rastrojero diésel, o de lo que hubiera sido un inconfundible ruido a rastrojero si Fabeldichter no hubiera sido tan joven como para no saber que era un rastrojero diésel. Como sea, luego de unos minutos que parecieron horas, en los cuales el extraño ruido fue aumentando de intensidad, algo apareció de entre las brumas, un vehículo visiblemente viejo y desvencijado que apenas tenía una pobre iluminación, lo que lo hacía, a todas luces (valga el contrasentido), peligroso, por lo que Fabeldichter procedió a darle voz de detenerse.
Pero el vehículo no se detuvo, y paso, no raudamente porque eso le era imposible, por sobre la posición que ocupaba el agente, que tuvo que hacerse al costado de un salto, para evitar ser atropellado. Fabeldichter, hombre joven, recién egresado de la escuela de policía, no podía creer lo que había visto, y no era que lo sorprendiera casi ser atropellado, si no que, a la pasada, iluminado por su linterna, había creído ver que nadie iba al volante del cacharro ese.
Sin hacerse repetir la emoción saco el arma reglamentaria y salió corriendo en la misma dirección que el vehículo. Aunque la niebla no dejaba ver más allá de la mano extendida, el ruido del motor  parecía indicar que, al final, el vehículo se había detenido unos metros más adelante.
Cautelosamente se acerco por atrás, de apoco vio la caja de carga, con un farol caído que apenas se veía en la niebla, nada se movía, todo parecía quieto y, efectivamente, parecía no haber nadie. Con el arma apuntando abrió la puerta, o lo que debía ser la puerta y miro dentro del habitáculo, al contrario que el exterior, el interior estaba en perfecto estado, parecía original, hasta tenía una placa de DINFIA, pero todo estaba vacío, nadie estaba allí. Sospechando alguna clase trampa se alejo rápidamente, en vano miro para todos lados, pues la cerrazón era total, y volvió a mirar dentro, nada, solo el monótono ruido del motor. Efectivamente, pensó, eso debía haber pasado, algún desprevenido chacarero se debía haber bajado a orinar, dejando el motor en marcha, y el vehículo se le había ido. Ya vería el idiota ese cuando apareciera, poner en peligro así la vida de un policía. Había que apagar el motor para que no pasara de nuevo.
¿Pero cómo? No había llaves, ni nada, que él pudiera distinguir, que sirviera para detener el motor. Por lo que se metió en la cabina y se sentó del lado del conductor, para buscar mejor. Al principio no se dio cuenta, tan ocupado estaba tratando de detener el cacharro, pero de pronto cayó en la cuenta que había otro sonido en la cabina, y se le heló la sangre.  Se quedo muy quieto, el arma amartillada y escucho, si, no había duda, una mujer sollozaba…atrás de él.
De un golpe, rápido como un rayo, para sorprenderla, se dio vuelta iluminando con la linterna, y la vio, ahí estaba ella, no sabía cómo, entre el respaldo del asiento y la pared de atrás, hecha un ovillo, como tratando de no ser vista.
Cuando pudo recuperar el habla le pregunto quién era, pero la muchacha no le respondió, se la veía asustada y demacrada, blanca como un papel, de piel casi transparente. ¿Una cautiva? Se pregunto, a lo mejor la pobre chica era una esclava en manos de una red de trata de blancas que se había subido a esa cosa en un intento de escapar de sus captores, o quizás el granjero que, seguramente, era el dueño del rastrojero, la había raptado y la llevaba ahí. Extendió la mano para agarrarla pero la muchacha lo esquivo.
Ven - le dijo, soy de la policía- ya nada te puede pasar. Ella abrió los ojos muy grande y dijo -vete antes que llegue - - ¿antes que llegue quien? – pregunto y quiso agarrarla por la fuerza, pero su mano la atravesó de lado a lado y se lastimo al golpearse con la pared.
-El cordobe errante- musito ella.
Fabeldichter no sabía qué hacer ni que pensar, lenta, cautamente se aparto de la joven, que pareció desdibujarse entre la niebla, con intensión de llamar al oficial Rodríguez, aun a sabiendas de lo peligroso que era interrumpir las meditaciones de un superior.
Pero no pudo hacerlo, algo le golpeo por detrás, dejándolo tirado sobre la tierra mojada. En la semi inconsciencia en que quedo pudo ver unos pies, en alpargatas desflecadas, que subían al rastrojero, lo ponía en movimiento y luego lo detenía, le pareció distinguir la figura de la muchacha que había visto instantes antes bajar del vehículo, momentáneamente detenido y caminar hacia él, en compañía del hombre que seguramente lo había golpeado... y quedo desvanecido completamente.
Al día siguiente, cuando el sol interrumpió la meditación del oficial Rodríguez, encontró al agente Fabeldichter recostado sobre el volante de la unidad, completamente desvanecido y al oficial Nesavitljiv, su relevo, mirándolo desde afuera, con cara de pocos amigos. Tipo jodido el Nesavitljiv ese, capaz de "botonear" todo. ¿Por qué serian tan jodidos los cosos estos? ¿Tan mal la habrían pasado en sus países que no pueden ver un criollo tranquilo?
Omar R. La Rosa
@ytusarg
Córdoba – Argentina
22 de Noviembre 2017

Parte de la antología "El Cordobe Errante y otros cuentos" disponible en Amazon:





viernes, 18 de enero de 2019

El sol apagado



Hacia como un mes que hacer radio estaba imposible. La propagación prácticamente no existía, pero eso ya no extrañaba a nadie, antes por lo menos preocupaba, pero ahora ni eso.
Es que no era nada nuevo, al principio si, era novedad y todo el mundo anduvo alborotado un montón de tiempo con eso. No era para menos, saber que tu sol se empieza a apagar y que no tienes otro lugar a donde ir no es algo agradable para nadie.
Al principio la sorpresa fue general, pues si bien todos sabíamos que las estrellas morían y que en algún momento esto también le sucedería a la nuestra, todos pensábamos que sucedería siguiendo el ciclo normal de las estrellas de su tamaño, es decir, conforme se fuera consumiendo su luz iría virando al rojo y su tamaño iría creciendo hasta ocupar la orbita en la que estábamos, quemando en el proceso a quienes no hubiesen podido abandonar el planeta…pero eso pasaría, según todas las predicciones, en un futuro de millones de años.
Sin embargo no fue eso lo que paso, si no todo lo contrario, nuestro sol se empezó a apagar, de apoco, como un carbón alejado de la hoguera. En vez de inflarse y estallar al consumirse completamente solo empezó a apagarse, sin más. Al día de hoy aun no nos ponemos de acuerdo sobre las causas ni los porque, pero eso ya carece de importancia.
Para cuando nos dimos cuenta de lo que estaba pasando nuestra tecnología ya nos permitía realizar viajes espaciales con una cierta seguridad y domino…solo que no teníamos a donde ir. La estrella más cercana con un planeta habitable estaba definitivamente más allá de nuestras posibilidades y lo seguirá estando hasta que nuestro sistema se le acerque suficientemente, pero eso no será hasta dentro de varios miles de años.
Eso no quiere decir que no intentáramos alcanzarla, de hecho si lo hicimos, y por lo que sabemos, las naves enviadas ya han salido de nuestro sistema solar, o están por hacerlo. No estamos seguros porque las comunicaciones se hacen cada vez más difíciles.
El problema inmediato, después del lanzamiento de las naves, fue decidir que hacer con los que nos quedamos en el planeta.
Al principio fue algo caótico, de hecho esa palabra define muy bien el estado en que vivimos los primeros años, un verdadero caos, hasta que alguien o algunos (eso tampoco esta muy claro) tuvo una idea que, si bien no solucionaba el problema, nos permitía ganar tiempo, en la esperanza de encontrar una solución que si lo hiciera.
Solo la desesperación nos hizo aceptarla, pero he aquí que, de tan loca, la idea al final sirvió. Por un lado permitió recuperar el orden. Los sobrevivientes al caos tuvimos de pronto un objetivo común, algo que nos movió a unirnos, a dejar de aniquilarnos entre nosotros, y eso solo ya fue muy bueno. Por otro lado, luego de superados los “detalles técnicos” demostró funcionar y nos dio un logro planetario que elevo muchísimo la moral y elevo los ánimos para encarar el problema principal.
¿Qué que hicimos? Pues acercamos nuestro planeta al sol. Si, si así como lo digo, la idea, de tan sencilla parecía imposible, pero no lo fue. Fue algo lento, trabajoso, no solo por lo complicado, si no porque debía hacerse con mucho cuidado. Las leyes de la mecánica se seguían cumpliendo, por más que el sol se muriera, y alterar la inercia de un planeta en movimiento no es algo a menospreciar.
Pero lo hicimos y funciono, le dimos el impulso justo para quedar en el límite interno de la nueva zona de supervivencia, aquella en que el agua se mantiene liquida a temperatura ambiente.
Nunca olvidare las fiestas mundiales que se realizaron, la alegría de poder tomar sol en una playa junto a un mar que, de a poco, recupero una temperatura agradable, deliciosa. El aumento de los nacimientos unos meses después…la vida de regreso.
Pero, hay, siempre hay un pero. Como ya sabíamos eso no detenía la agonía de nuestro sol…y así, unas décadas después nos vimos obligados a mover nuestro planeta nuevamente. Por un lado ya teníamos claro que y como hacer, lo que facilito mucho las cosas, por otro se hizo patente para todos la transitoriedad de la medida. A eso hubo que agregar la certeza que un próximo movimiento nos obligaría a lidiar con nuestro compañero planetario, ya no seria posible compensar su presencia gravitatoria.
Y eso se hizo, llegado el momento hubo que mover al otro planeta, de hecho se podría decir que cambiamos de orbita con él. El infinitesimal de la alteración gravitación logrado sirvió para compensar en algo el aumento de la atracción de nuestro sol al acercarnos a él…y así anduvimos un tiempo más…
Pero ahora otra vez la radiación que nos llega ha vuelto a bajar por debajo de los valores mínimos, haciendo que vuelva a ser necesario un nuevo cambio…pero ya los ánimos escasean,  porque sabemos que en algún nuevo movimiento inevitablemente nos pondrá  en la ultima orbita estable a que podamos aspirar…., y, a partir de ahí cualquier acercamiento nos pondrá irremediablemente en camino hacia el sol….
Aun así hay quien dice que por ahí la cosa no es tan mala, si abandonamos nuestro planeta antes del impacto posiblemente nos  podamos establecer en la superficie de la estrella que, esperamos, para ese momento ya esté suficientemente fría y solida…Por las dudas nuestros científicos están trabajando contra reloj en la puesta a punto de las ciudades con gravedad compensada en las cuales deberíamos vivir los próximos milenios…
En fin, algunos pensamos que nos hemos vuelto exageradamente optimistas…pero…
¿Quién sabe?. Hasta ahora no nos ha ido tan mal.

Omar La Rosa
El escribiente
@ytusarg
Córdoba – Argentina -12/12/2018

domingo, 23 de diciembre de 2018

Mamá Lucia


Se sentó en una silla que encontró vacía, algo alejada del ruido del gentío y se durmió.
Tenía esa edad en que uno puede darse algunos “gustos”, como quedarse dormido cuando se tiene sueño, aunque no sea hora para eso.
-          José. José – Le llamo dulcemente la mujer
Aun adormecido abrió sus ojos y vio que su madre le llamaba. Demoro unos segundos en recuperar todos sus sentidos y entonces se levanto y fue corriendo a abrazarla.
-          ¿He? ¿Qué te pasa? – le preguntó la madre al ver la reacción afectuosa del niño
-          Tuve un sueño muy feo mamá –
-          Bueno, bueno sea lo que sea ya paso – le consoló ella.
-          Pero vamos, vamos que se nos hace tarde – le urgió, y viendo que el niño tenía necesidad de contar su sueño le animo
-          En el camino me cuentas, pero apura, ya apareció la estrella – mientras con la mano derecha indicaba el cielo
Era un cielo hermoso, límpido como no recordaba, como esas noches en que la helada cubre los campos y las estrellas parecen brillar tanto en el cielo como en la tierra. Pero no hacia frio.
Caminaron y durante el camino los vecinos se les fueron uniendo, venían de todos lados, algunos solos, otros en familia, como ellos…y ahí estaba papá, y la hermana Margarita, esa que le parecía tan mayor.
No solo hombres, también animales iban en el mismo sentido que ellos, algunos en rebaños con sus respectivos pastores, otros solos o en manadas.
-          Mamá, mamá, ¿A dónde vamos? – pregunto, pero ella, en su apuro pareció no escucharle
-          No importa – se dijo, mientras apretaba fuertemente su mano cálida y afable
-          Lo que importa es que estas acá. Si supieras el susto que me di, de pronto no estabas con migo, me habías dejado solo – empezó a contar su sueño y las lagrimas se le apiñaron en los ojos recordando la pesadilla
-          Yo estaba solo ahí, en medio de toda esa gente extraña, todos corriendo para cualquier lado, alineados  con unas cosas con luces que llevaban en sus manos de las cuales no apartaban sus ojos ni para mirar a quien tenían a su lado –
Repentinamente se quedo en silencio, como si su mente le hubiese abandonado…pero fue solo un instante, luego, extrañado continuo su relato
-          No, no estuve siempre solo, me acuerdo que una chica muy bonita me tendió la mano y me hizo muy feliz, aunque no siempre lo supe, y no sé si yo la hice feliz…- los ojos vidriosos del niño brillaron con extraña luz
-          También hubo otra gente, y yo los quería mucho…pero luego…todos se fueron y me volví a quedar solo mamá – y rompió en llanto abrazándose fuertemente a las piernas de la mujer
-          He, que me vas a hacer caer – le recombino cariñosamente y dándose vuelta se agacho y lo alzo, llevándolo en brazos el resto del camino
El ya era grande para eso, pero se sentía tan bien en brazos de su madre. De a poco su sollozo se calmo, la calidez del hombro materno, la cercanía de su corazón, el mullido de su pecho…¿Qué mejor medicina para su dolor? –
-          Mamá –
-          Si cariño –
-          Las madres ¿matan a sus hijos? – La pregunta la sorprendió. Se detuvo y le puso sobre el piso, para mirarle de frente a los ojos
-          ¿Qué cosas dices José? Claro que las madres no matan a sus hijos, las madres dan la vida por sus hijos ¿de dónde sacas esas cosas? -
-          De mi sueño mamá, fue terrible, había mujeres con pañuelos verdes en las manos pidiendo a gritos poder matar a sus hijos sin que nadie les diga nada –
Horrorizada la madre le hizo una caricia en la cabeza
-          Mi niño, mi pobre niño, ¿Qué habrás comido pilluelo para tener tamaña pesadilla? –
El bajo los ojos, como avergonzado por algo que no había hecho
-          Vamos, ven que ya llegamos, mira, mira allí – indicando hacia la construcción precaria frente a la cual estaban ellos y todos los que lo acompañaban.
En el cielo la estrella parecía haberse detenido sobre la casa, aumentando su luz, apartando las sombras de la noche, lo que allí pasaba iluminaba al mundo
-          ¿Ves?, ves ese niño allí, y esa mujer a su lado –
-          Si mamá –
-          Ella es su madre, y estará a su lado toda su vida, hasta el último día, cuando todos lo hayan abandonado, ella seguirá ahí cuidándolo amándolo…¿Cómo puedes pensar que algún día una madre podría querer matar a su hijo? -
Cierto ¿no?. Más tranquilo el sueño le volvió a ganar y se quedo dormido sobre el regazo materno.
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-          Abuelo, abuelo, vamos que van a dar las 12 –
-          Ya voy mamá –
-          ¿Qué decís Abu? –
De apoco recupero todos sus sentidos…y recordó. Era Navidad y le habían permitido salir del asilo para pasar la noche buena con la única hija que aun le recordaba
-          ¿Ah?, sí sí Lucí ya voy – y se quedo unos instantes mirando a la nieta
-          Lucia, sabes que te pareces muchísimo a tu bisabuela, mi mamá –
-          ¿tuviste mamá abuelo? –
-          Pues, si –
-          Huy debe ser revieja –
-          Si, supongo que sí – y tomando la mano de la niña le siguió
-          Más despacio Lucia no corras -

Córdoba – Argentina
26 de Diciembre 2018

Omar R. La Rosa
El Escribiente
@ytusarg


sábado, 22 de diciembre de 2018

Noche de Reyes (mdt fanfic)


Noche de Reyes
Por una pequeña puerta lateral, una puerta común que no iba ni venía de ningún tiempo, asomó una cara pequeña, de niño, 6 años a lo sumo.
Con ojos desorbitados y respiración contenida recorrió los pasillos hasta que encontró un lugar que le pareció seguro. Se sentó en el piso apoyado contra el rincón que formaban las paredes y se cruzó de brazos.
- Ahora a esperar- se dijo conteniendo un bostezo.
Su padre, guardia de seguridad, decía que en ese lugar pasaban cosas extrañas. Que era mágico.
¡Que mejor lugar para esperar a los Reyes magos! ¡Seguro pasarían por ahí!
En otro lugar otra puerta se abrió y unas personas mayores cruzaron el umbral temporal, de regreso, cansadas.
Casi sin decir palabras caminaron por el pasillo y lo vieron.
La mujer, enternecida, se agachó y lo alzó.
El niño, entredormido, abrió un ojo y balbuceo
- Los Reyes...-
El rudo soldado de los tercios lo miro, sacó una chucherías del bolsillo y la puso entre las manos del niño
-Si chaval...- susurro
El niño sonrió y volvió a dormir
-Vamos, llamemos a la policía, los padres deben estar desesperados buscándolo- dijo Salvador y Angustias levantó el teléfono...


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Santa Claus


Santa Claus

-Mom, Mom!-
-What's the matter with you, Valentina?, Why do you scream?-
-Because when you do gym with the headphones on you do not hear anything! - shouted the girl, not more than 4 years, while she, getting off the treadmill, took off the helmets.
-All right, my sweet, what do you want?- I ask tenderly to his only daughter.
-How does Papa Noel to get to our house if we do not have a fireplace?- Asked the girl, and then, pointing to her doll added -Miss Pegui does not understand- implying that the one who had the doubt was the doll, not her. Which is perfectly logical and easy to understand, everyone knows that rag dolls are not very intelligent.
-Well, Miss Peguy- said the mother, following the girl's play, -enters the window- and I smile at them both.
Valentina stood meditating for a few seconds. Then, taking his wrist to his ear, as if listening to what she was saying
-Mother!- She shouted at the top of his voice.
- and now why you scream ?. I do not have the headphones on.-
-Ups. The custom- apologized ashamed and then added- "Miss Pegui asks how does Papa Noel to get here in a colotero?" I ask intrigued how Papa Noel could get to the luxurious Pent-house where the two lived alone in the Floor 45
"Well, in your magic car, pulled by the reindeer, have not you seen it on the screen?"
"Yes, I do, the one who does not know is Miss Pegui- and then as if remembering - surely she's been distracted when we saw her-
-Jeje, if sure that was it .- nodded the mother- but, come on, let's stop playing and go to the garden that is late for me to get to the office-
Already in the back seat of the car, on the way to kindergarten Valentina, with her wrist, they kept on turning the subject
-Mama- screamed again
-Valentine, I told you not to yell at me when I drive! -the mother challenged her, while she took a call from the boozer
-Mama Does Santa Claus also go to the gym? Because you will not notice
"Give me a minute, I'll call you back." He asked who had called. She knew that when she got something into her head, it was best to attend to her. There was no point in ignoring her
"If daughter, if she goes, only fatten for the holidays, and that is wrong," he countered, stating that he saw with evil eyes the subliminal message that was in the stereotype of Santa Claus.
- or that all the rest of the year is thin ma? - said the girl, who obviously had its attention placed elsewhere.
"That's Valentina," I said, trying to see that she was distracting the child.
"Look Mom, Papa Noel," said the girl pointing to a vagabond who was pushing a grocery cart, which had gone down the street, to dodge the construction machines blocking the sidewalk.
This one, seeing the girl looking at him, approached the car asking for a coin.
The mother looked out the window, the man's face, thin, with abundant white hair and beard like Santa Claus and dressed in a red shirt and trousers of the same color, evidently clothes of charity
"Good morning, Santa Claus," Valentina said, standing up on the seat so she could shake his hand.
Horrified, the mother made her sit down.
"No, sir, it's not Santa Claus, since when does Santa Claus beg for alms?"
"Since his law firm left me in bankruptcy," was the answer he received from the man, as he advanced with traffic.
"No, Mom, it's Santa Claus, look how it flew," the girl shouted, staring out the back glass.
Indeed, astonished she saw in the rear mirror as the man and his car flew by. Of course he did not see the micro that had stopped in front of her.
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-Quiet lady, the girl is fine and you do not seem to have anything serious- the lifeguard said after releasing her from the airbag- we just took them to the hospital for control-
"And Santa?" She asked, slightly dazed.
The dressers looked puzzled and did not say anything, maybe if it hurt.
A few meters back and up, the firefighters tried to free the poor tramp that had been hooked by the cable of a crane while passing by.

Omar R. La Rosa
@ytusarg
Córdoba - Argentina
December 26, 2018