miércoles, 24 de mayo de 2023

Redención - a la fuerza

 

Redención

A la fuerza.

Nunca lo creí posible. Me amenazaron más de una vez, pero siempre asumí que eran solo bravatas, pues, después de todo, ¿Quién se atrevería a enfrentarme? ¿Quién a desafiar mis afiladas mandíbulas de acero, mis potentes extremidades metálicas, mi abrazador aliento satánico? ¿No soy acaso el perro guardián de los infiernos? ¿Acaso no sirvo al poderoso Hades?

Solo un loco puede pensar en amedrentarme con la amenaza de someterme a un tratamiento de redención. Como si yo fuera un enfermo.

¡Yo no hago el mal! Tan solo obro de acuerdo a mi naturaleza y no es mi culpa si los mortales deciden cruzarse en mi camino.

Yo no les arranco sus brazos, ni sus cabezas o piernas, estas se desprenden solas de sus cuerpos ni bien mis dientes las presionan un poco o mi trompa los sacude de aquí para allá…es solo un juego, que a mí me gusta jugar…pero no soy malo, no tengo de que arrepentirme, la redención es para quienes obran equivocadamente y sienten la necesidad de purgar sus culpas…pero ese no es mi caso.

Y sin embargo…dale que dale con eso de que tenía que redimirme, que tenía que hacer algo para que se me perdonaran todas las vidas que he tomado… ¿Qué he tomado? yo no he tomado nada mis circuitos son autosuficientes, las partes de mi cuerpo indestructibles, no necesito tomar nada, es más, si tomara algo no sabría que hacer con eso.

Pero no, ellos insistían, decían que eran los creadores (¿Cómo si alguien me hubiera creado? Yo existo desde siempre) y que modificarían mi ser para reponer en algo el mal que, dicen, he hecho.

Contra mi voluntad me encadenaron y me metieron en sus cárceles (laboratorios les dicen ellos) y allí me tuvieron, hasta ahora en que escape.

Me siento un poco raro, pero sigo siendo el mismo, mis partes siguen siendo de acero y, aunque de formas algo alteradas, no veo mayores diferencias a las originales…

Lo único que, quizás sí, siento como que algo cambio en mí, no lo noto yo, pero si lo veo en los rostros de quienes me miran, ya no huyen despavoridos, ni comienzan a rezar temiendo por sus frágiles cuerpos ni bien me ven aparecer…todo lo contrario, me miran con sus tontas caras de ternura y me sonríen…

Ah, los tengo que dejar, ahí viene mi nueva ama con la correa, seguro me sacara a pasear.

-          Guai, guai, guai… -

¿Qué es eso? ¿Esos espeluznantes remedos de ladrido han salido de mis cuerdas bocales? ¿Y eso que se sacude al final de mi cuerpo?¿Qué es?

¡Nooooo! Mi cola se mueve sola, como si fuera un pusilánime caniche….¡Que me han hecho!....

 

-          Doctora, ¿cree que se redimirá? –

-          No lo sé, no lo sé, han sido muchos años de cuidar las puertas del infierno, no sé si pueda…aunque, mire como mueve la colita, dígame si no es una “presiosurita” – sonrió con un guiño "buenon" al gracioso perrito en que se habia transformado el otrora poderoso cancerbero

© Omar R. La Rosa

20/5/23

Córdoba - Argentina

 

 

viernes, 19 de mayo de 2023

Redención, pero no hoy

 Redención

(pero no hoy)

Ya llevo 5 revoluciones entorno a esta estrella y aunque aun no puedo olvidar como termine en este primitivo planeta, cada vez me acostumbro más a él y anhelo menos volver a mi vida pasada.

Mi nombre es Scretch, un nombre onomatopéyico utilizado en mi planeta para denominar a uno de los mayores depredadores autóctonos. Un planeta cuyo nombre prefiero olvidar en el sistema Maia, la estrella bajo cuya rojiza luz llegue a este universo de locura.

Al igual que las víctimas del Scretch, cuyo último atisbo de conciencia es el producido por el sonido del aguijón del animal antes de atravesarlos; mis enemigos corren la misma suerte si me escuchan desenfundar.

Y es que en eso soy el mejor, nadie me ha ganado jamás en un duelo…por lo que me he vuelto famoso y temido en todo el sistema. Bien ganado tengo mi apodo el “Scretch Pretroch”.

El “sanguinario Scretch”, como me llamaron los bastardos después de que recuperara el dinero saqueado, a la gente de mi sistema, con los extorsivos impuestos a que la someten.

Nada pudieron hacer contra mí los esbirros que custodiaban el convoy.

Aun hoy, pasado mucho tiempo, es posible ubicar el lugar donde impartí  justicia por las rojas nubes de sangre, que se mantienen en la misma trayectoria orbital que los inertes cuerpos de sus destruidos portadores.

Por supuesto, como parece ser regla universal, junto con la fama llega la envidia, y con la envidia…la traición.

Quien me traiciono no vivió para contarlo, pero lo mismo me saco de la escena…que, en definitiva era lo que querían quienes le prometieron un pago por ello.

Mi llegada a este planeta no fue tranquila ni confortable.

Antes bien los destrozos causados en mi nave fueron tales que quienes me atacaron tuvieron toda la razón al darme por muerto…y de hecho creo que lo estuve, pues nada recuerdo del tiempo transcurrido entre el momento en que los saboteados mandos de mi nave fallaron y aquel en que el extraño ser, que me acompaña desde que llegue aquí, me volvió a la vida.

La primera imagen que tengo, posterior al accidente, es la de encontrarme en una especie de refugio, construido con un material desconocido entonces para mi, cubierto con varias capas del mismo, completamente desnudo, con el ser en cuestión a mi lado, abrasándome, como dándome  calor. Lo que, por cierto, era necesario dado el clima del lugar.

De apoco fui curando de mis heridas y, conforme recuperaba mis fuerzas, conociendo el lugar donde estaba. En cuanto al paisaje, salvo por las variedades de plantas y animales, es muy similar a cualquiera de los cientos de planetas relativamente salvajes que he visitado.

Entre las diferencias, la más destacable, y la que me ha hecho dudar de mi propósito, es el parecido que tengo cono los seres que me cuidaron, al punto que, si fueran más “civilizados” seria difícil notar diferencias con quienes habitan cualquiera de las estrellas de nuestro grupo.

Pero, ¿A que ahondar en esto?.

Como dije, ya llevo 5 años en este planeta y durante mucho tiempo salir de aquí y destruir a los malditos que me atacaron fue el único motor que me dio fuerzas para seguir viviendo.

Pero ahora, contrariamente a mi ser más profundo, ya no siento así, creo que me estoy aquerenciando.

Es como si en mi se hubiese iniciado un proceso de redención, un proceso que pretende dejar atrás al “Scretch Pretroch”, para dar lugar a un nuevo “Scretch”, uno que empieza a pensar en tener una familia, con hijos corriendo junto al fuego en las frías y oscuras noches de este lugar, con la hembra que me volvió a la vida entre mis brazos.

Un Scretch que quizás deberá tomar otro nombre.

Sinceramente me desconozco, jamás pensé que algo así  me pasaría …y quizás ese sea mi futuro, ser un redimido.

Pero eso no será ahora en que acecho a esos tipos de casacas rojas que han llegado a robarle a esta gente lo que tanto trabajo les cuesta conseguir.

Desde la sima de esta colina los veo en la cala, cargando su primitivo barco a velas, ignorantes de que será lo ultimo que hagan.

Ya no tengo mis armas, pero el sonido de mi cuchillo al salir de su funda sigue siendo el mismo, y, para mis victimas, el resultado igual.

No sé si habrá o no un proceso de redención para mi, de verdad no lo sé, pero algo es seguro no empezara hoy.

© Omar R. La Rosa

Córdoba – Argentina

19 Mayo 2023

sábado, 6 de mayo de 2023

Pragmatismo

 En el relato de la semana recordamos un viejo proverbio que reza "sin un problema tiene solución, no es problema, y, si no la tiene, ¿para que hacercese problema?"

Nota: este relato no forma parte de la antologia el sol apagado y otros cuentos (https://www.amazon.es/dp/B0B5VM5X5L) pero sin duda estara en la prixima
Pragmatismo
El ayudante del observatorio estaba en un tris, observando como el jefe corroboraba sus observaciones.
– ¿Qué piensa profesor? – preguntó al final cuando la tensión lo supero.
Pero nada, el hombre seguía impertérrito, con el ojo pegado al ocular.
– Profesor, profesor, diga algo por favor – casi se desespero.
– ¿Qué?, ¿Qué? – respondió al fin, como si despertara de un sueño – ha sí, sí, es muy cómodo, una buena compra, la apruebo – sentencio acomodándose mejor en el mullido sillón de observación recientemente adquirido por el observatorio.
Si había que pasar noches enteras mirando el cielo era mejor hacerlo cómodamente.
– No, no, profesor ¿Qué opina de lo que ve? – casi grito el ayudante, presa de la desesperanza.
– Ahh, bueno – reacciono el profesor, pareciendo entender, para luego pedir – Si es tan amable y me trae una manta se lo agradeceré. Se está poniendo frio –
– Profesor, concentrese por favor – pidió casi entre lagrimas de impotencia – ¿Qué me dice de esa bola de fuego que parece venir hacia aquí? –
– Pues, eso, que si, efectivamente viene hacia aquí, sus cálculos son correctos. ¿me puede traer esa manta? –
– Pero, ¿Qué va a hacer? –
– Echar una siestita, el sillón está muy cómodo, verdaderamente –
– ¡Profesor! Esa bola de fuego puede ser el fin de la humanidad –
– Sí, así es, ya es tarde para todo, nada se puede hacer, asique ¿a qué preocuparse?... – y extendiendo la mano tomo la manta que el ayudante al fin le había traído. – Gracias, despiérteme cuando ya esté visible a ojo desnudo, será un espectáculo para no perderse. –
© Omar R. La Rosa
5/5/23 - Córdoba Argentina

domingo, 30 de abril de 2023

2x4 una danza de valientes

 

El 1º de Mayo, mientras en todo el mundo (salvo en yanquilandia) se conmemora el día del trabajador, en el relato de la semana queremos recordar el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina.

A la memoria de aquellos héroes, hombres con sangre en las venas.

 2x4

Las acompasadas notas, en ritmo de 2 x 4, inundaban el lugar.

El rugir de los motores rasgaba el frio cielo de Malvinas.

En el centro, en una improvisada pista los cuerpos de los dos bailarines se entrelazaban en un danzante combate.

Los dos cazas hacían maniobras evasivas y de ataque, enfrascados en la mortal danza del combate.

No se conocían pero el destino los había juntado allí, en ese lugar y hora.

Uno de los danzantes era de ahí no más, estaba en su casa, el otro venia de muy lejos, del otro lado del mundo.

Jamás se habían visto, pero sabían exactamente que se esperaba de ellos.

Uno venia por la paga, el otro por amor.

La orquesta seguía con su lastimoso desgranar tanguero, mientras las manos de él rodeaban la cintura de ella, atrayéndola.

Mientras uno de los caza hacia una cabriola quedando con el sol a sus espaldas, cegando momentáneamente a su oponente.

En el siguiente vuelco sus labios quedaron enfrentados, solo basto la decisión de uno de los dos para sellar el beso que los uniría para siempre.

Recordando el cálido cuerpo femenino, solo le basto la decisión a uno de los dos para que los cañones del 12 besaran al oponente, precipitándolo hacia él, sellando el destino de los dos.

Las frías aguas del Atlántico sur los acogieron apagando el fuego que los envolvía.

El frio aire del invierno no había podido apagar el fuego de los danzantes.

Los sonidos del combate continuaron aun desaparecidos los contendientes.

Las notas del tango continuaron aun desaparecidos los danzantes.


(c) Omar R. La Rosa

Córdoba - Argentina 

30/4/23


domingo, 16 de abril de 2023

El politico - Charlas en la cafeteria

  El político

(Charlas en la cafetería)

-          Buenas, de que va la cosa – saludó la recién llegada.

-          De trabajo, siempre lo mismo, trabajo y más trabajo – se quejo una de las presentes.

-          Esto no es vida – afirmó la otra y las tres estallaron en una carcajada. El chiste era viejo, muy viejo, pero no dejaba de causarles gracia.

-          ¿Salen o regresan? –

-          Salimos, de casualidad a las dos nos han tocado casi las mismas coordenas. ¿Y tú? –

-          De regreso, ha sido un transporte…”trabajoso” …. – e hizo un gesto con las manos, como si hiciera falta enfatizar.

-          ¿Alguien importante? –

-          No, un pobre engreído, uno que se creía que era inmortal y de pronto se las tuvo que ver con migo. Normalmente esos tipejos suelen ser unos pesados, pero este…este se esforzó mucho, creedme –

-          Cuenta, cuenta – Pidieron las dos intrigadas – Aun tenemos tiempo…jajaja –

-          Ah, veo que están divertidas hoy – se rió también, como si el tiempo existiera para ellas.

-          Pero bueno, si se invitan algo les cuento –

-          No se diga más ¿Qué tomas? –

-          Un respiro – y la risa volvió a brotar de sus desdentadas bocas.

-          No, en serio, un café estará bien – pidió, y comenzó a comentar su último trabajo.

-          El tipo era un caudillo hispanoamericano, de uno de esos países en que se disgrego el imperio español cuando reino el inútil deforme, al que nunca entendí por que llamaban el deseado… - La cara seria de sus compañeras le hizo ver que estaba divagando.

-          En fin, estos tipos que dicen ser democráticos pero que se comportan como reyezuelos abundan por allí en estas épocas –

-          Sí, si eso lo sabemos, buen trabajo nos dan con sus maneras de someter a la gente que dicen representar –

-          Este también, pero tenía algo especial…una forma de ser capaz de convencer a cualquiera, carisma que le dicen –

-          Uy sí, eso se da muchísimo por ahí –

-          Si, empezó con aquello de que todavía no podía venir (como si alguien le hubiese preguntado), que tenía que ayudar a no sé qué pueblo que había sufrido una catástrofe y no sé cuantas cosas más. Argumento como un político de ley (que es lo que era)… - tomo un sorbo de café.

-           Tendrían que haber estado allí, escuchar su voz, ver sus ojos, sus gestos, con decirles que me convenció –

-          ¡¿Te convenció?! –

-          Bueno, bueno, convencer, convencer no, tenía una larga lista de almas que recolectar en el lugar así que le di una semana, bajo promesa de que me vendría a ver cuando pasara ese tiempo –

-          Ah, e imagino que al cabo de esa semana se presento ante ti y te acompaño –

-          No, ni soñar, ¿Dónde has visto un político que cumpla lo que promete? No, de ninguna manera, así que pasada la semana no me quedo otra que presentarme de nuevo ante él. – tomo otro sorbo de café.

-          Tendrían que haberle visto la cara cuando me le aparecí diciendo "¡Sorpresa, he vuelto!" … – hizo otra pausa, que aprovecho para terminar el café y concluyó – Yo no soy ninguna política –

-          Nos consta – asintieron las otras.

-          Si hay algo que odio es la falsedad. Lo que digo lo cumplo – se había puesto seria – bueno me voy a entregarlo – dijo indicando la piltrafa que traía atada del cuello.

-          ¡Qué tengáis una buena faena! –

-          Gracias hermana, y…descansa, si te tomas el trabajo tan a pecho te va a dar un infarto – las tres volvieron a reír de la humorada.

© Omar R. La Rosa

(Charlas en la cafetería)


 

 

domingo, 9 de abril de 2023

 

En la orilla

 

Amablemente se acerco al turista que contemplaba las parcas a orillas del Estigia.

-          ¿Todo bien Señor? –

-          Sí, de maravillas, gracias – sonrió el turista, tomando la bebida y ofreciendo una moneda al camarero.

-          ¿Para el viaje? – preguntó este con sorna.

-          Jajaja, ni que lo necesitara – carcajeó él, sentándose en la reposera.

-          Me imagino – aceptó divertido el camarero – Se lo ve de buen humor señor, si me permite que se lo diga –

-          Seguro que sí, ¿cómo no estarlo? – rio el aludido, mientras incorporándose le ponía amistosamente la mano sobre el hombro – mira, mira como esta – dijo indicando hacia la orilla del rio, donde un hombre de aspecto desgarbado caminaba con paso cansino.

-          Sí, es raro verlo así, casi tanto como verlo a usted descansando –

-          No, no, no te confundas, no estoy descansando, solo que el negocio va mejor de lo habitual y me puedo tomar algún que otro respiro…junto a alguna de las chicas – y guiño un ojo, pícaro.

-          ¿Me lo puede explicar? Si me disculpa, la gente que viene por aquí sigue siendo más o menos la misma, con el crecimiento correspondiente al aumento de la población. –

-          Estas viendo cantidad, no calidad – le aclaró el otro – por eso yo soy el jefe y tu solo un barquero –

Contrariamente a lo esperable, el “barquero” lejos de ofenderse se sintió alagado. No todos los días se podía conversar de tú a tú con un jefe. Pues, si bien él no tenía un jefe, éste lo era de muchos.

-          Mira – continuó explicando – ¿ves todos esos que están del otro lado del Estigia esperando pasar? ¿Ves sus caras? ¿Qué ves? –

No había mucho que decir. Él llevaba eones transportando almas de “aquel lado” a “este lado”.

Estaba acostumbrado a ver todo tipo de expresiones, desde odio hasta resignación. Desde gestos decididos hasta pánico sin medida, o incluso alegría, pero ahora veía algo nuevo…como esos engendros muertos antes de tener vida.

-          ¿Qué me dices? ¡niños muertos antes de nacer! ¡Y matados por sus propias madres! – se felicitó – y ahí, ves, esos son humanos que podrían haber vivido algo más, pero los he convencido de que “¿para qué sufrir? Matate y ya, es tu derecho” – y estalló en una sonora carcajada, henchido de orgullo.

-          No sabes las horas que llevo invertidas en convencer a todos que el flaco ese no existe, que es todo mentira – se quejo mirando de reojo al tipo que caminaba por la rivera.

De un trago se consumió toda la bebida y devolvió el vaso.

-          Bueno, te dejo, ahí llegan las nuevas – se disculpó indicando hacia el lugar donde acababa de aparecer un grupo de jóvenes parcas – tengo una nueva línea de negocios que me hará ampliar la facturación y necesito personal nuevo –

Mientras que lo veía retirarse no pudo menos que aceptar la maquiavélica simpleza de la maniobra del tipo. Hacer que las victimas vean su desgracia como un derecho y a sus victimarios como los defensores de esos derechos.

¡Sencillamente genial!

En fin, nada de eso era asunto de él.

Parsimoniosamente repaso la mesa, junto los restos y volvió a la barra.

De caminó paso al lado del pobre flaco, que caminaba mansamente por la orilla.

-          No te preocupa todo lo que pasa –

Como toda respuesta el aludido le miro con una suave sonrisa en los ojos, mientras tendía la mano a un par de recién llegados.

Uno la tomo agradecido, el otro se la negó dándole vuelta la cara.

-          No pasara nada que no tenga que pasar – susurró mansamente.

No, no le preocupaba para nada. Sin dudas estaba seguro de lo que sucedía.

-          En fin – se dijo a si mismo

Era el hijo del manda más, y, hasta donde él sabía, el único que había vuelto a la otra orilla.

Eso era lo que más enojo le había causado al parroquiano que acaba de retirarse. El flaco había regresado y les había  contado a todos que había otra vida después de la muerte…

 

domingo, 26 de marzo de 2023

Lupus, homó lupus est

 

LUPUS

Lupus recorrió la frondosa floresta con paso alerta, como si temiera alguna asechanza…

Al final del camino se detuvo frente a las ruinas del viejo palacio, aguzando el oído.

Notas encantadas brotaron del interior del mismo, los suaves compases de un vals inundaron el lugar.

Lupus se incorporo.

Su figura, grácil y encantada, subió los peldaños de la reluciente entrada.

En el interior grupos de danzantes parecían volar, al son de las notas, sobre los pulidos granitos de la pista de baile.

Sin perder la compostura, manteniendo el paso alerta que traía, irguió la frente y cruzo el salón con total naturalidad…dispuesta a seguir su destino

© Omar R. La Rosa

@ytusarg

sábado, 4 de febrero de 2023

Fantasía. Solo eso

 Fantasía

-          No, no y no – gritó, más para sí que para quienes la rodeaban sin prestarle atención.

-          Esto no puede ser así, ¡hay algo que está mal, muy mal! Y lo voy a arreglar. – se dijo indignada.

Resuelta marcho a la vieja cocina de la abuela. Afanosamente rebusco entre potes y frascos varios.

Con precaución sigo a pies juntillas la receta del viejo libro

Sobre un fuego moderado, hecho con varas de enebro cortado en luna llena, colocó el caldero con de agua de la tierra media hasta la mitad de su capacidad y de apoco, como indicaba el libro agregó todas y cada unas de las sustancias especificadas.

Tanto de alas de hada, otro tanto de estornudos de dragón, una pisca exacta de sonrisa de dama virgen (con cuidado de no desperdiciar, cada vez eran más difíciles de encontrar). Varios granos de hombre valiente (otra especie cada vez más rara), una cantidad exacta de conciencia…

¿Conciencia? ¿Dónde estaba la conciencia? Se horrorizo al no encontrarla en los estantes.

En vano rebusco, tenía que hacer algo rápido o la cocción se pasaría…

 ¡Zumbido de mosquito! Leyó en la etiqueta y se decidió. No era lo mismo, pero confiaba en que el efecto fuera igual de molesto.

¿Quién puede dormir con la voz de la conciencia resonando en su cabeza o con el zumbido de un mosquito sonando en su oído?

Vatio, revolvió y volvió a mesclar durante un tiempo que se le hizo eterno, hasta que el potaje tomo el color indicado, entonces lo coloco en un aspersor manual, de esos que se usan para humedecer las hojas de las plantas y volvió al mundo real.

Esperanzada roció a quien se le cruzara y observó con una sonrisa. De pronto las cosas estaban en el lugar que tenían que estar y las personas hacían lo que se esperaba de ellas.

Los médicos curaban enfermedades, los maestros instruían y educaban, los comerciantes vendían a precios accesibles, con ganancias justas, sin especular. Los bancos desaparecían, pues al no poder lucrar con el esfuerzo ajeno perdían su razón de ser…un mundo de fantasía que se hacía realidad, o casi…

Porque es sabido que, si no lo es, una cosa no es igual a otra por más que se insista en ello, y, guste o no, un zumbido de mosquito no es lo mismo que un reproche de conciencia…

Y ahí seguían ellos, como de costumbre, engañando, embaucando a la gente con promesas que sabían jamás cumplirían, generando falsas peleas entre los pueblos, para que la gente tomara partido inocentemente y prefirieran matarse unos a otros antes que abrir los ojos y descubrir la verdad.

Esto la destruyo, había fracasado y ya no tenía fuerzas para más.

Lentamente también su fantasía murió, asfixiada por la única fantasía que los políticos permitían. La que convenía a sus intereses y nada más.

(c) Omar R. La Rosa

Córdoba - Argentina

Febrero 2023

 

sábado, 7 de enero de 2023

El gato de Schrödinger - o no....

 

El gato de Schrödinger

 

Cómo llegue, o no llegue aquí, es algo que aun no termino de entender, y, aunque creo que siempre lo supe, dudo saberlo alguna vez.

Suena raro, pero no lo es. Usted puede pensar que desvarió o que tengo un severo trastorno de bipolaridad, y quizás tenga razón. Aunque es igualmente seguro que no la tenga.

Pero no quiero volverlo loco con mi historia…si es que aun no lo esta.

Como toda historia esta también tiene un principio, o debería tenerlo. Supongamos que lo tiene, si esto es así ese principio esta perdido en las tinieblas del tiempo, durante mi lejana juventud.

En esos años yo era un estudiante más de la catedra de física cuántica dictada por el profesor  Smetnje (interferencia, en croata), un viejo croata emigrado, como tantos, al terminar la segunda guerra mundial, huyendo de los comunistas y de las represalias hacia quienes apoyaron a los alemanes.

Mencionó este dato biográfico del difunto profesor porque ahora, años después, pienso que esa aparente dualidad de defensor de la libertad y presunto colaborador nazi marco su vida e influyo en los sucesos que me han tocado vivir.

Como todos ustedes saben a principios del siglo XX había una gran controversia en torno a una serie de nuevos fenómenos difícilmente explicables a partir de las leyes de la física clásica.

Más o menos la cosa es que en algunos experimentos, a nivel subatómico, los resultados denotaban comportamiento de onda o de partícula.

Es decir, fuera lo que fuera que generara los resultados obtenidos, se podía explicar diciendo que lo mismo era una partícula…o una onda. Esta dualidad genero una importante controversia durante la conferencia de Como, Italia. Esta “controversia” paso a la historia como  “interpretación de Copenhague”, por el lugar de nacimiento de uno de sus principales participante e intenta reconciliar el contra intuitivo dualismo material de "onda" y "partícula" de un modo adecuado a la comprensión humana.

Este “contra intuitivo” concepto de onda y partícula y sus intentos de explicación dio lugar a la famosa “paradoja del gato de Schrödinger” mediante la cual el famoso físico austriaco trataba de poner de manifiesto “lo extraño” que resultaba pensar en un gato que estaba “vivo y muerto” a la vez.

Sé que no hace falta aclararlo, pero resumiendo, la paradoja explica que no podemos saber que pasa dentro de la caja que contiene el gato hasta que observamos dentro de ella, por lo que, hasta tanto lo hagamos el gato puede estar a la vez vivo y muerto, pero, una vez que lo hagamos, el resultado será uno y solo uno. El gato estará vivo o muerto, pero no vivo y muerto a la vez.

Esta condición dual se conoce como superposición y se destruye al tratar de observarla.

Dicho de otra manera, nos encontramos ante eventos que no se pueden medir, pues el simple hecho de medirlo altera los resultados.

¿Se entiende? ¿Cómo una cosa puede estar pasando y a la vez no estar pasando? Y ¿Qué gracia tiene un experimento que no se puede realizar?, o mejor dicho, ¿De qué sirve un experimento que no se puede contrastar?

Pues bien, sucedió que una mañana de verano, en un hospital al que había concurrido por una niñería me pasó lo que me pasó. En la administración me habían dado el numero B 18, así que me senté en la sala a esperar que me llamaran. Mientras lo hacía leía un artículo, otro más, sobre la experiencia del famoso “gato”.

Mientras me entretenía con la lectura no dejaba de observar el cartel indicador, no fuera cosa que perdiera el turno.

Por más que observaba el B 18 no aparecía, aunque de pronto si apareció el B 19.

Como suele suceder que los casos se asignan a los médicos de acuerdo a la especialidad, puede pasar que el facultativo que atendería el B 19 se desocupara antes que el que atendiera los de mi tipo, por lo que al B 18 no lo llamaban. Sin embargo, al cabo de unos minutos y viendo que el único en la sala era yo, me empecé a inquietar.

Fue ahí que el médico salió de su consultorio y me llamo para preguntarme que porque no atendía al llamado…¿Cómo explicarle que habían llamado al B 19 y yo tenía el B 18?

Resignado me levante para acudir al llamado…y, mientras lo hacia caí en la cuenta de que, hasta antes de que me hablaran, estaba sucediendo una “superposición”, ya que al mismo tiempo me estaban llamando y no me estaban llamando.

Alguien que hubiese estado fuera de la sala no podría saber si me estaban llamando o no, porque las dos cosas estaban pasando al mismo tiempo. Recién cuando el doctor abrió la puerta de su consultorio y observó la sala, la superposición desapareció y quedo valido uno solo de los estados, me estaban llamando.

En la vida real existen infinidad de casos que “parecen” tener esta dualidad, pero en ciencias no podemos decir “parecen” si eso no es algo verificable no sirve, así, mientras filósofos e intelectuales varios pueden pasar sus vidas argumentando sobre cosas que no pueden comprobar, los físicos en ingenieros dedicamos nuestros esfuerzos a idear experiencias que permitan comprobar las cosas, en vez de solamente discutirlas.

O así debería ser, porque no se puede afirmar sin comprobarlo, y al hacerlo será que si o que no….

-          ¿No les parece? – pregunté tontamente a los dos enfermeros que ajustaban tras mi espalda las mangas de la camisa que me acababan de colocar.

Aunque no podría afirmar tal cosa sin realizar algún experimento que pudiera comprobarlo…

 (c) Omar R. La Rosa                                                                          7/01/23




 

viernes, 30 de diciembre de 2022

Rayos - si puede fallar...


Rayos

 

La tensión en el laboratorio alcanzaba niveles que excedían largamente la escala de cualquier instrumento que se pudiera utilizar para medirla.

Llevaban años, decenas de años, desarrollando el experimento que daría inicio en segundos.

Si el mismo resultara exitoso, como todos descontaban, se habrían acabado los problemas de suministro de energía y los daños ecológicos producidos en su generación.

En él se conjugaban varias ramas de la física, la astronomía, las matemáticas probabilísticas, la filosofía e infinidad de ramas de la ingeniería que habían colaborado, cada una desde su perspectiva de saber, a concretar este momento sublime.

Por primera vez una raza inteligente procedería a crear una estrella.

Desde los primeros experimentos exitosos de fusión nuclear controlada que no se hacía nada tan revolucionario.

Por su puesto existían riesgos, encender una estrella no era algo inocuo.

Esto, en cierta manera, había retrasado el experimento, hasta que alguien halló la solución lógica, solución que siempre había estado ahí, a la vista de todos, todo el tiempo, pero nadie la había advertido hasta que alguien lo hizo por primera vez.

Lo lógico era encender la estrella lejos del planeta. Esto, en el universo, implica dos cosas distancia y tiempo.

Por lo tanto, luego de planteada la solución vino un largo periodo de cálculos, revisados una y mil veces, hasta que se determinaron la coordenadas espacio temporales que permitirían a los científicos intervinientes ver y estudiar, el encendido de la estrella.

Se ubico una zona vacía del espacio, a unos cien mil de años luz de ellos.

Se programó el agujero de gusano, cuya tecnología aun era incipiente, pero si suficientemente conocida, como para que el reactor llegara hasta el lugar previsto y se apuntaron todos los instrumentos a la zona vacía.

Si el experimento tenia éxito la estrella aparecería en el cielo nocturno como por arte de magia para el 30 de Diciembre, como todos esperaban.

Si no, bueno a seguir trabajando.

Pero eso no pasaría, todo el mundo tenía mucha fe en el trabajo realizado, todos menos un par de matemáticos, siempre hay alguno, que alertaban de lo grande y riesgoso del espacio de incertidumbre que representaban los cien mil años luz que tardaría en llegar la información del encendido.

Por su puesto, como corresponde nadie los escucho.

¿Dónde estarían todos si se escuchara a los agoreros de la derrota que tanto abundaban cada vez que alguien hacia algo innovador?. Seguro que aun en las cavernas.

En la mañana del 30 una mitad de la humanidad, la que estaba directamente frente al lugar donde la estrella debería haber nacido cien mil años atrás, pudo ver el encendido de la misma como un brillante estallido en el cielo.

La otra mitad solo noto los fuegos de las auroras que estallaron en los cielos, aun a plena luz del día, en todas las latitudes, incluso en el ecuador.

De pronto, las comunicaciones inalámbricas cesaron completamente, las aves migratorias cayeron a tierra extraviadas, y en el mar los grandes mamíferos encallaron completamente desorientados.

Pasaron varios días hasta que hubo alguna certeza de lo ocurrido.

El experimento había sido un completo éxito, la estrella se había encendido, como estaba previsto, pero lo había hecho un con “un poco más” de potencia que la prevista, con un estallido de rayos gamma, que irradió La Tierra por varias horas esterilizando la cara expuesta a ella.

¿Qué remedio? Se cuestionó alguien mirando al espectacular atardecer mientras destensaba su arco, esta noche tampoco habría cena

Se encogió de hombros y miro al cielo una vez más, mientras se introducía en la caverna en que se había refugiado con otros como él y que ahora era su hogar.

© Omar R. La Rosa

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El sol apagado y otros cuentos (antología de cuentos de ciencia ficción)